Crucemos los dedos… Ojalá el año próximo la obra de Robert Weide descienda de Brasil a estas latitudes y desembarque en nuestra televisión, en nuestros videoclubes o, mejor aún, en nuestras salas de cine».

Así terminaba el post que Espectadores publicó en octubre del año pasado a modo de anticipo del documental que el mencionado Weide filmó sobre Woody Allen, y cuya versión más corta (concebida para la pantalla grande*) ya había empezado su gira internacional (de la que Brasil efectivamente formaba parte). Hoy nos permitimos transcribir aquel párrafo para celebrar la inminente concreción de aquel deseo: la película finalmente desembarcará en la cartelera porteña, en principio el próximo 11 de julio.

Los argentinos que admiramos al cineasta neoyorkino le debemos la buena nueva a Mirada Distribution, que compró los derechos de exhibición aún cuando la dupla Max/HBO se adelantó al posible desembarco en nuestras salas y tiempo atrás emitió la misma versión cinematográfica. En esta experiencia se basa quien suscribe para recomendar el anunciado estreno.

La traducción del título sería exacto si no fuera por un ligero (pero significativo) cambio de artículo. Mientras la versión original se llama Woody Allen: un documental, aquí llegará como Woody Allen: el documental. El cambio sugiere que se trata del mejor retrato, y no de una aproximación más.

Productor y director de varios capítulos de Curb your enthusiasm y otra vez director de Cómo perder a tus amigos y alienar gente. Éstos son los principales antecedentes profesionales de quien consiguió que Woody accediera a conversar sobre su filmografía y un poquito sobre su vida privada. El logro no es menor, tratándose de una figura tan fóbica a la exposición pública.

En el documental que Robert Weide le dedicó a Woody Allen, y que por suerte la dupla televisiva Max/HBO reproduce cada tanto, uno de los entrevistados sostiene que el realizador neoyorkino les presta poca atención a los críticos porque, cuando éstos opinan sobre el estreno más reciente, él ya está escribiendo, produciendo o dirigiendo una nueva película. Quien entienda que la constatación de esta hiperactividad creativa alcanza para explicar la indiferencia al dictamen mediático también comprenderá el afán del periodismo de Espectáculos por conseguir alguna primicia sobre el presente del cineasta, y así revertir el indeseado fenómeno de prescindibilidad.

A esta altura de 2013, la prensa internacional oscila entre adelantar detalles de una producción en marcha (sin título pero, la opinión pública celebra, ambientada en la Costa Azul y protagonizada por Colin Firth y Emma Stone) y preparar el terreno para la promoción del film Blue Jasmine que Sony Pictures Classic distribuirá a fines de julio en los Estados Unidos (Espectadores estima que el desembarco porteño tendrá lugar uno o dos meses después).

Salvo por las primeras fotos del rodaje en Nueva York y San Francisco y por la identificación de los integrantes del elenco (Cate Blanchett, Sally Hawkins, Alec Baldwin, Peter Sarsgaard, Bobby Cannavale entre otros), es escasa la información sobre el largometraje ya terminado. No por casualidad el blog The Play List recuerda en este breve informe que Allen trata de mantener en secreto la trama de sus películas durante el mayor tiempo posible.