«Warner Bros. entrega importante colección de cine nacional al INCAA» se titula la gacetilla que la agencia de prensa Personally distribuyó el viernes pasado y que diarios varios, medios especializados y sitios corporativos replicaron casi sin editar. El comunicado informa que la compañía de entretenimiento cedió películas argentinas producidas entre los años ’30 y ’90 al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, además de otorgar la licencia gratuita para la emisión de esos títulos en el canal INCAA TV. El texto afirma que la donación consta de unos cuatrocientos films en poder de Turner Internacional Argentina, empresa de Time Warner que programa, produce y distribuye contenidos para América Latina. En cambio, no explica porqué parte de nuestro patrimonio cinematográfico se encontraba en manos de la legendaria firma norteamericana.

Espectadores despuntó la respuesta tras hacerle una rápida consulta a Fernando Martín Peña, integrante de la Filmoteca Buenos Aires y recordado colaborador de Caloi en su tinta. «El material fue comprado por el fundador del canal Space en los ’90, pero después Space pasó por muchas manos hasta terminar en Turner. Por eso todos esos films estaban ahí», contó escuetamente en el marco de un intercambio de mails vía Facebook.

Información disponible en Internet ayuda a completar el panorama. Por un lado, uno/dos artículos de Clarín permiten reconstruir una primera venta de Imagen Satelital (empresa propietaria de Space entre otros canales de cable) al grupo venezolano Cisneros, e identificar el nombre que Peña no revela: Alberto González. Por otro lado, esta gacetilla publicada en Portal Publicitario confirma la adquisición final por parte de Turner Broadcasting System, momento en que cambiaron de manos las películas donadas el viernes.

Por si esto fuera poco, aquí figura el pequeño homenaje que La Nación le dedicó a González a propósito de su fallecimiento, once años atrás. El autor de la nota sostiene: «La nostalgia de sus comienzos lo había llevado a reunir un archivo de más de mil películas argentinas, entre ellas, todas las de los estudios Lumiton, SIDE y San Miguel, un patrimonio que, tras su venta a un consorcio extranjero, el país debe resguardar».