La condición unipersonal de la cobertura que Espectadores les dedica a los festivales de cine suele dejar sabor a poco. Por un lado resulta prácticamente imposible ver siquiera un cuarto de las películas programadas (un total de 120 en el caso del 15º Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos). Por otro lado, cuesta llegar a término con la publicación de todas las reseñas y crónicas elaboradas; de ahí la ocurrencia de redactar un último post, a modo de anotaciones sueltas, con lo que quedó en el tintero.

Reseñas finales
E-wasteland y Non ridere, non piangere non giocare compitieron con la ganadora Thank God it’s friday en la sección oficial de corto y mediometrajes. Aunque abordan temas absolutamente disímiles, ambas películas no sólo revelan datos y realidades que la mayoría de los espectadores argentinos desconocemos, sino que invitan a reflexionar sobre el estado de total desinformación al que los medios masivos de comunicación y la industria del entretenimiento nos someten a diario.

Mientras el revulsivo documental del australiano David Fedele retrata sin una palabra el proceso de reciclado manual de basura electrónica en Ghana (de paso, cabe señalar que el mundo produce anualmente cincuenta millones de toneladas de este desperdicio), la ficción del italiano Maurizio Losi recrea -de manera estereotipada, incluso algo caricaturesca- la vida de los niños hijos de exiliados italianos en la Suiza de los años 1970 y 1980, cuando las leyes inmigratorias de ese país prohibían que los empleados extranjeros se reunieran con parientes menores de la edad requerida para trabajar.

Distinto es el caso de Chile Imaginario, también suscripto a la competencia de corto y mediometrajes pero con menos capacidad reveladora, al menos para el público porteño, conocedor de la relación conflictiva que el país trasandino mantiene con su pasado -en especial con los tiempos de dictadura pinochetista– y con las dificultades de un presente indisociable de la generalizada crisis occidental. La animación de Claudio Díaz resulta sin dudas estimulante; no así la excesiva verborragia de los personajes.

Exhibida fuera de competencia y en el marco de la Ventana Nápoles, el mediometraje Zavorra o Lastre describe el día-a-día de los mayores alojados en un geriátrico de la ciudad siciliana de Trapani. Con una cámara sin otra intención aparente que la de registrar distintos momentos de la convivencia de los residentes con sus pares y con parte del personal, el director Vincenzo Mineo también expone el fenómeno de «carga» sugerido en el título del film.