“Algunas personas entienden el código de la vida”

Desde el 24 de noviembre, el documental de Gómez se encuentra disponible gratis en CINE.AR Play. También está programada, aunque por ahora sin fecha, una emisión en CINE.AR TV.

“Yo vengo del mundo del terror; de hecho todavía sigo haciendo películas de terror, pero cuando se trata de una historia verídica me involucro desde otra perspectiva” asegura Ruth Gómez a propósito del (re)estreno de Pechito, hijo de la vida, documental que le dedicó a Adrián Alejandro Pechito Ferreiro y que desembarcó hoy en la plataforma CINE.AR. En diálogo con Espectadores, la fundadora de Nanofilms Producciones explica que le resultó inevitable “meterse emocionalmente” con la historia del muchacho que habitó durante doce años una de las esquinas de Scalabrini Ortiz y Santa Fe, en el barrio porteño de Palermo, y que murió en circunstancias dudosas el 7 de septiembre de 2013.

Gómez empezó a filmar su único largo documental después de esa fecha fatídica. “Yo lo conocía personalmente a Alejandro porque trabajaba cerca de la esquina donde él vivía con sus dos perros, y más de una vez me dije que algún día dirigiría un film sobre su vida… pero Pechito, como le decíamos, falleció de una manera muy extraña según me enteré por los medios”.

E: Ese final trágico fue el puntapié inicial de tu proyecto cinematográfico…

RG: Así es. De hecho el documental aborda las dos caras de esta historia. Así como hubo vecinos muy solidarios, que lo querían a Pechito, hubo vecinos que no porque –decían– era un linyera que afeaba el lugar.

E: El largometraje desarticula prejuicios sobre los sin-techo como Alejandro y también prejuicios sobre la clase media porteña, aquélla que habita barrios como Palermo y a la que suele atribuírsele poca o ninguna sensibilidad social…

RG: El documental demuestra que –sin importar su clase social ni lugar de residencia– algunas personas entienden el código de la vida, es decir, que de acá no te llevás nada cuando te morís. En el caso de los vecinos que querían y se solidarizaron con Alejandro, fue muy gratificante ver cómo se unieron para acompañarlo.

E: ¿Cómo llevaste adelante este proyecto cinematográfico?

RG: Al principio quise hacer la película con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, cosa que finalmente no sucedió. Cuando presenté el proyecto en una primera instancia, me lo rechazaron al cabo de dos años por una cuestión burocrática. Cuando estuve por presentarlo otra vez, me di cuenta de que iban a pasar otros dos años y de que no podía esperar tanto: la idea era filmar cuanto antes para conscientizar cuanto antes. Entonces decidí retirar la propuesta del INCAA y hacerla de manera independiente.

E: ¿Con qué material contabas en ese momento?

RG: Yo ya había filmado algo pero me faltaban un montón de cosas. Completé ese trabajo inicial, por un lado, con material de archivo que encontré gracias a la colaboración de terceros y, por otra parte, con entrevistas que les hicimos a algunos vecinos de Pechito y al reportero gráfico cubano Kaloian Santos Cabrera, que fue clave para que este documental se terminara.

E: ¿Mantenés contacto con estos entrevistados?

RG: Sí: con Kaloian y con los vecinos que armaron un grupo cerrado en Facebook cuando Alejandro desapareció.

E: ¿Ellos ya vieron el documental?

RG: Kaloian es el único que lo vio. A los demás ya les avisé del estreno en CINE.AR.

Adrián Alejandro Pechito Ferreiro tenía 40 años cuando murió el 7 de septiembre de 2013. La entonces legisladora María José Lubertino denunció al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, primero, por abandono de persona, luego por homicidio culposo.

E: Filmaste Pechito, hijo de la vida en 2013 pero la película recién se proyectó por primera vez el 10 noviembre de 2018 en el Espacio Memoria. ¿Cómo llegaste a un lugar tan emblemático como la ex ESMA?

RG: Mediante el contacto con organismos de Derechos Humanos. Apenas terminamos la posproducción del largo, conseguimos estrenar en ese ex centro clandestino de detención de la dictadura, en el marco de La Noche de los Museos. Me acuerdo de esa experiencia única y se me pone la piel de gallina.

E: ¿Cómo fue la trayectoria de la obra después de ese debut?

RG: Después de esa proyección, de la publicación de una nota en Página/12, y del premio al mejor documental que ganamos en el Festival Cine con Riesgo, se generó una ola expansiva de público que pidió la exhibición del film en su ciudad. Siempre con la coordinación de gente de Derechos Humanos, viajamos a Córdoba, a San Nicolás y el año pasado participamos del 15º Festival de Cine Inusual de Buenos Aires y del panel La calle no es un lugar para vivir que tuvo lugar en el Profesorado Don Bosco de Buenos Aires. Además, Victoria Montenegro presentó en la Legislatura porteña un proyecto de declaración de interés social, que se frenó por la pandemia.

E: ¿Qué reacciones observaste en el público que mira Pechito…?

RG: Al menos en las funciones a las que asistí, vi gente que salía de la sala llorando. Algunos contaban sobre alguien en situación de calle en su barrio.

E: Pasaron siete años entre la producción del film y el desembarco en CINE.AR. ¿Cómo ves la película ahora? ¿Qué le descubrís? ¿Qué le cambiarías?

RG: Cambiaría mis expectativas en torno al INCAA; debería haber tomado antes la decisión de trabajar de manera independiente.

E: ¿Pensás que la Pechito… impactará distinto ahora, en comparación con el estreno de 2018?

RG: Nuestra sociedad está peor que dos años atrás. ¿Quién protegió o asistió a la gente de la calle contra el avance del COVID-19? Nadie… Y esto es así porque los que menos tienen siempre son los que más pierden.

E: Entre los realizadores determinados a mostrar alguna porción de realidad, algunos confían en que el cine puede ayudar a mejorar el mundo y otros no. ¿Con cuál de los dos grupos te identificás?

RG: Creo que, con un simple gesto, a través de tu arte, de lo que te apasiona hacer, podés cambiar mucho a la gente.