El tiempo, el implacable

La opera prima de Novick y Pagès podrá verse gratis en CINE.AR Play a partir del 24 de noviembre.

«Aunque falta precisar fechas, sabemos que va a ser en 2020» aseguró Francisco Novick a fines de enero pasado, en diálogo con Espectadores tras una proyección privada de Tiempo perdido en la sede de la DAC. En ese entonces ni el joven realizador porteño ni los argentinos en general supimos prever la pesadilla pandémica que sobrevino dos meses después; sin embargo fue certero aquel adelanto veraniego: la opera prima codirigida con Natalio Pagés se estrenará este año, concretamente el próximo martes en el circuito CINE.AR.

El desembarco de esta ficción protagonizada por Martín Slipak se producirá un año después de la première mundial en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y mientras el actor se luce en Pepper, todo por un like, notable serie web de Jonathan Barg que se encuentra disponible en Cablevisión Flow desde el 21 agosto. Impresiona el contraste entre el influencer compuesto para la comedia de ocho capítulos y el académico taciturno que Novick y Pagés retratan en su primer largo.

Escena del reencuentro entre los personajes a cargo de Canale y Slipak.

Tiempo perdido gira en torno a un profesor porteño radicado hace años en Noruega y especializado en la obra de Henrik Ibsen. La cámara retrata al protagonista durante una breve estadía en la Ciudad de Buenos Aires, mientras participa de un congreso y de paso se reencuentra con un docente y una compañera del colegio secundario.

La semblanza incluye retazos de esa etapa escolar. Las pinceladas del ayer contribuyen a la caracterización de un Agustín melancólico, incluso enojado con un presente que parece empecinado en deslucir –a veces contrariar– sus recuerdos.

Novick y Pagés se formaron en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, ENERC.

En palabras de Pablo Milanés, este «aferrarse a las cosas detenidas» condena al protagonista a «ausentarse un poco de la vida». Slipak expresa muy bien el discurrir incómodo de su personaje, así como César Brie y María Canale encarnan a los personajes que conforman una fuente de energía antagónica.

En la entrevista que le concedió a Espectadores a fines de enero, Novick mencionó a François Ozon, Olivier Assayas, Claude Sautet en tanto referentes del cine francés que inspiraron Tiempo perdido. Acaso Agustín tenga algo –o bastante– del Stéphane que Daniel Auteuil interpretó décadas atrás en la inolvidable Un corazón en invierno.

La influencia europea se manifiesta de manera explícita a través de la especialidad del académico. «Ibsen nos interesó porque sus obras tratan conflictos emocionales fuertes, dramas muy intensos. Entonces nos propusimos desarrollar la tensión entre un personaje híper frío y controlado y su objeto de estudio, radicalmente opuesto» apuntó el realizador.

Tiempo perdido es una producción de Colectivo Rutemberg. «La financiamos con la ayuda de un mecenas y con inversiones privadas muy chiquitas; en esa instancia no contamos con ningún subsidio del INCAA» explicó Novick antes de aclarar: «La mayoría trabajamos ad honorem«.

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Contenido complementario
«Nos gusta mucho el naturalismo francés» (entrevista a Francisco Novick)