Ese limbo inevitable

La opera prima de Bilotti desembarcará el jueves 28 de mayo en CINE.AR Play.

Cuando empieza, Camping parece anunciar un documental autorreferencial, de ésos que desandan la historia individual y/o familiar del realizador a partir de viejas filmaciones hogareñas. Pero no: en esta película los fragmentos de videos caseros abren y cierran –¿envuelven?– una ficción. La relación entre uno y otro material queda a criterio del espectador.

He aquí un primer punto a favor de esta opera prima: a tono con una introducción en principio desconcertante, la autora Luciana Bilotti evita contarlo y explicarlo todo. Por eso, conviene esperar hasta el final del film para medir la envergadura del salto que la autora (y el público) da(mos) entre una porción de pasado registrado en formato VHS y el presente donde transcurre el relato inventado, acaso inspirado en recuerdos personales.

Como Mariano Luque en Salsipuedes, en su primer largometraje Bilotti también retrata a una familia en un tiempo y espacio acotados: unos pocos días de verano en un predio habilitado para acampar. Mientras el realizador cordobés se concentró en la intimidad violenta de una joven pareja, su colega mendocina privilegia a la hija (pre)adolescente de un matrimonio en crisis.

El protagonismo acordado a Estefanía evoca el recuerdo de otra película nacional valiosa: Juana a los 12. Como la opera prima de Martín Shanly, Camping recrea la pubertad femenina en un marco preciso (clase media argentina) y en tanto limbo que se impone entre la infancia y la adultez.

La importancia acordada a la amistad, la sensación –latente o manifiesta– de intranquilidad, las primeras fantasías amorosas, la reconfiguración de la autoridad paterna / materna conforman algunas de las aristas abordadas a partir de un guion sólido y de un elenco que trabaja de manera aceitada. En este punto cabe destacar el desempeño de las niños Martina Pennacchio, Zoe Gatica, Mateo Alessio y de los adultos que los acompañan: Ivana Catanese, Diego Velázquez, Patricia Christen y Gustavo Torres.

Bilotti cruza con destreza la crisis que supone el ingreso a la adolescencia con aquélla que los padres de Estefanía atraviesan en tanto pareja. Otra vez el guion y las actuaciones se revelan como los dos grandes pilares de un primer paso prometedor en la incipiente carrera de esta joven realizadora mendocina.

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Contenidos complementarios
Salsipuedes de Mariano Luque
Pubertad, tierra de nadie