El cine argentino en estado crítico

Ralph Haiek, presidente del INCAA desde mayo de 2017, es uno de los destinatarios del nuevo comunicado de los DAC.

«El daño es enorme» aseguran los Directores Argentinos Cinematográficos en el comunicado que emitieron anoche sobre la «grave situación» que el cine nacional atraviesa desde 2016, por el incumplimiento sistemático de la Ley Nº 17.741 y su modificatoria, Nº 24.377. A través de esa gacetilla, la entidad cuya comisión directiva está integrada por Juan Bautista Stagnaro, Adolfo Aristarain, Marcelo Piñeyro, Juan José Jusid, Carmen Guarini, Alberto Lecchi entre otros referentes, acusa a las autoridades del INCAA de mantener «planchado» el costo medio de la producción de un largometraje «a la mitad de su valor real», de reducir la política de créditos a su mínima expresión, de programar estrenos sin respetar los parámetros reglamentarios (cuota de pantalla, media de continuidad), de seguir demorando la designación de los integrantes del consejo asesor, «principal órgano de cogobierno y contralor» del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

De la política cinematográfica que la alianza Cambiemos lleva adelante desde que asumió el poder, los DAC denuncian el incremento de «instancias burocráticas y administrativas» que atentan contra la convocatoria a concursos y el otorgamiento de créditos. Por otro lado, contextualizan el congelamiento del presupuesto destinado a la subvención de la actividad en un presente inflacionario y ejemplifican: un dinero acordado para seis meses de rodaje termina rindiendo tres meses como máximo. Asimismo revelan que el ochenta por ciento de los estrenos nacionales se proyecta durante «una sola semana en una única sala y horario».

Los autores del comunicado también advierten sobre el «abuso de posición dominante» por parte de las productoras y distribuidoras que conforman la industria de origen estadounidense, hace tiempo globalizada. «Los tanques ocupan las pantallas exageradamente para bloquear cualquier competencia» sostienen antes de precisar que, en el marco de su lanzamiento local, Avengers. Endgame copó «el setenta por ciento de los cines existentes». En este contexto, una película comercial argentina convoca a la mitad de espectadores que reunía años atrás.

Los Directores Argentinos Cinematográficos también arremeten contra la Ley Nº 27.432, sancionada a fines de 2017 y cuyo Artículo 4, en los incisos e e i, establece la desfinanciación del Fondo de Fomento Cinematográfico a partir de 2022. Como una producción lleva un promedio de tres años, existe el riesgo de que los autores de proyectos recién iniciados no cobren el subsidio correspondiente cuando presenten la película terminada.

En su gacetilla de prensa, los DAC incluyeron una propuesta de política cinematográfica y audiovisual para que las Leyes Nº 17.741 y Nº 24.377 se cumplan «con eficacia y equilibrio». Se trata de una lista de diez ítems donde reclaman la derogación del mencionado Artículo 4 de la Ley 27.432, la actualización automática del presupuesto acordado a la producción y promoción de películas de costo medio; la plena vigencia del sistema de créditos y subsidios; el «absoluto cumplimiento» de la cuota de pantalla y de la media de continuidad; más rigurosidad y eficiencia en la asignación del presupuesto anual a producciones de alto, medio y bajo costo.

Por otra parte, los directores asociados sostienen que los proveedores de servicios de Internet, en tanto medio de exhibición, deben aportar al Fondo de Fomento Cinematográfico y pagar los derechos de autor correspondientes. También solicitan la implementación de un «cupo de género a acordar» y recomiendan impulsar el proyecto de Ley de Televisión, que la Multisectorial Audiovisual presentó a mediados de 2017 con miras a independizar la financiación de la producción de contenidos catódicos del mencionado FFC y del INCAA.

«El cine argentino puede desaparecer» advierten los DAC al término de este comunicado que renueva las críticas que gran parte de la comunidad audiovisual argentina reitera hace tres años contra las autoridades del INCAA en particular y contra la alianza gubernamental Cambiemos en general. Por el momento, Internet no registra una respuesta oficial a la gacetilla emitida ayer.

La preocupación por la posible extinción de la identidad cinematográfica nacional se extiende más allá de nuestras fronteras. Meses atrás, en el 72º Festival de Cannes, Luc y Jean-Pierre Dardenne volvieron a expresar su adhesión a la carta abierta que Claude Lelouch y Radu Mihaileanu, presidentes de la Sociedad Civil de Autores Realizadores y Productores, publicaron a principios de abril para reclamarle al Presidente Emmanuel Macron una “política cultural fuerte, ­capaz de asegurar la soberanía creativa” de Francia y Europa.

En aquella oportunidad, el menor de los hermanos belgas aseguró: «Sin la financiación de los Estados-Nación y del Estado europeo, no tendríamos cine. De hecho, ya estamos viendo que algunos países europeos que prefiero evitar nombrar no pueden filmar películas. Esto sucede porque sus Estados no tienen la capacidad de –o no quieren– invertir en cultura”.

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Contenidos complementarios
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