El desafío de (re)encontrar a Jean-Louis Jorge


Esta coproducción entre República Dominicana, México y Argentina desembarcará el jueves 11 de julio en el BAMA, el Malba, Showcase Haedo y en Espacios INCAA de La Plata, San Martín de los Andes, Tucumán y La Rioja.

El rol protagónico acordado a Geraldine Chaplin, las actuaciones secundarias del actor alemán Udo Kier y del cineasta colombiano Luis Ospina, la exhibición en la sección Panorama del 69° Festival de Berlín constituyen tres razones atendibles para mirar La fiera y la fiesta. Asimismo, corresponde advertir que la película de la dominicana Laura Amelia Guzmán y del mexicano Israel Cárdenas puede resultar críptica para quienes desconocen a su musa inspiradora: el realizador –también dominicano– Jean-Louis Jorge, asesinado, a sus tempranos 53 años, el 13 de marzo de 2000.

Otra aclaración necesaria: la integrante femenina de la dupla autoral es sobrina de este productor televisivo y cineasta olvidado, incluso en su país natal. A contramano de quienes entienden que los documentales y las biopics combaten con mejores armas la desmemoria colectiva, Guzmán y Cárdenas prefirieron imaginar una ficción habitada por el espíritu creativo del homenajeado.

En la pantalla, Chaplin encarna a los realizadores cuando interpreta a la directora de un musical in memoriam, condicionado por vínculos afectivos tan históricos como ineludibles. La fiera y la fiesta se convierte entonces en crónica del rodaje de este tributo que recrea la estética y sensualidad (incluso retoma algunos fotogramas) de La serpiente de la luna de los piratas y de Mélodrame.

Por razones obvias, la película seduce más a la porción de público que conoce –o a aquélla que antes de verla investigó– la trayectoria de Jorge. Sin esa información, la propuesta de Guzmán y Cárdenas resulta una experiencia onírica con fuerte impronta vampírica, que invita a reflexionar sobre la siempre trabajosa realización cinematográfica y sobre el paso del tiempo y sus principales expresiones: la memoria, el (o los) olvido(s), el envejecimiento, la muerte.

Por momentos resulta difícil lidiar con las actuaciones de algunos integrantes del elenco. Pero también es cierto que las limitaciones interpretativas que atentan contra la ilusión espiritual y espiritista le rinden honores a ese cine de clase B que Jorge fabricó contra viento y marea.

Seguro, La fiera y la fiesta gustará sobre todo a quienes conozcan o estén dispuestos a (re)descubrir el espíritu creativo del también autor de Cuando un amor se va. Quizás otro tipo de público habría preferido (re)encontrarlo en una biopic o, mejor todavía, en algún documental.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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