“El genocidio de los pueblos originarios no cabe en una sola película”

El nuevo documental de Díaz cuenta el derrotero de Juan Calfucurá, Mariano Rosas y Cipriano Catriel, cuyos cráneos terminaron exhibidos en museos antropológicos argentinos, y del irreductible Vicente Catrinao Pincén, que sólo pudo ser atrapado en cinco placas fotográficas.

“Cuando te metés con la temática indígena, emprendés un viaje de ida” aseguró Sebastián Díaz en la conversación telefónica que mantuvo con Espectadores después de haber entregado la copia final de 4 Lonkos al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. De esta manera, el documentalista platense explicó la relación de continuidad de este nuevo largometraje con su predecesor La muralla criolla, y con un proyecto cinematográfico ya en marcha y destinado a cerrar una trilogía sobre el genocidio de los pueblos originarios en la Argentina de fines del siglo XIX.

“A medida que avanzaba con La muralla…, sentía que adquiría confianza profesional y me daba cuenta de que me quedaban cosas que podría poner en una próxima película”, recordó Díaz. Con ese material remanente y con la impronta de la bibliografía leída hasta entonces, el realizador escribió el guion de 4 Lonkos “en dos meses, prácticamente de memoria”.

El film recién entregado se divide en cuatro capítulos, uno por cada cacique (lonko en mapuche) retratado: Juan Calfucurá, Mariano Rosas, Cipriano Catriel y Vicente Catrinao Pincén. El testimonio de los descendientes y estudiosos entrevistados, las animaciones de Carlos Escudero y Juan Carlos Camardella, la cita de libros y documentos históricos, el registro de ceremonias de restitución de cráneos apropiados por los coleccionistas Perito (Francisco Pascasio) Moreno y Estanislao Zeballo conforman la materia prima de esta reconstrucción histórica.

E: ¿Por qué elegiste a estos cuatro caciques?

SD: Porque se trata de lonkos muy importantes, y profanados de alguna manera. Preferí dejar afuera al tehuelche Inacayal, que murió en el Museo de La Plata y cuyos restos también fueron apropiados como objeto de colección, porque ya le dedicaron una película.

A Calfucurá, cuyo cráneo todavía está en el Museo de La Plata, lo elegí porque es uno de los caciques más importantes de la Historia argentina. Mariano Rosas me interesó porque ninguna película había hablado de él y porque fue uno de los primeros caciques cuyos restos fueron restituidos. De hecho, su enterratorio en Leuvucó, una localidad cercana a Victorica, La Pampa, fue lo primero que filmé para 4 Lonkos.

De Cipriano Catriel me interesó que fuera un indio amigo. Su caso muestra que los indios amigos terminaron igual que los enemigos, en algún museo. Por otra parte, justo cuando estaba filmando la película, tuvo lugar la ceremonia de restitución de su cráneo hasta entonces expuesto en el Museo de la Patagonia, en Bariloche.

Dejé a Pincén para el final porque no quería que el documental terminara con un mensaje tan desolador. De los cuatro caciques abordados, éste fue el más rebelde de la Argentina y el único en sortear el destino de exhibición. Lo detuvieron, lo fotografiaron, lo encerraron, pero nadie sabe a ciencia cierta dónde lo enterraron.

E: ¿Qué fue lo más difícil a la hora de hacer este documental? ¿Costó mucho filmar las ceremonias de restitución de los restos a los descendientes?

SD: No hubo problemas en ese sentido porque conté con el aval de Fernando Pepe, que trabaja en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y es impulsor de las restituciones. A lo sumo puedo decir que me permitieron filmar el interior de las cajas en una sola ceremonia de restitución, la de los restos de Catriel.

Si hay alguna complicación, creo que surgirá cuando la película se estrene. Estoy seguro de que algún descendiente –o pretendido descendiente– va a reclamar que no lo entrevisté.

E: Cuando estrenaste La muralla criolla también te cuestionaron…

SD: Los cuestionamientos nunca faltan. El 95 por ciento del público agradece que se cuente la Historia silenciada, pero siempre hay un 5 por ciento –especialmente en los pueblos– que no quiere saber nada, que piensa que los hombres blancos ganaron la guerra, que los indios eran rebeldes y/o ladrones, que había que hacer algo con ellos. Hay mucha tradición gauchesca que adhiere a esta teoría pero, como mis películas están bien documentadas, me quedo tranquilo.

E: Llama la atención tu decisión de filmar a los investigadores Carlos Martínez Sarasola, Marcelo Valko, Claudia Salomon Tarquini mientras leen textos escritos por el Perito Moreno, Estanislao Zeballos, Lucio Mansilla…

SD: Tomé esta decisión por una premisa fundamental, que contó con la adhesión de Sarasola, Valko y Tarquini: a confesión de partes, relevo de pruebas. Y cité especialmente a Zeballos y al Perito Moreno: al primero porque fue ideólogo de la Campaña al Desierto de Julio Argentino Roca, y al segundo porque es el apropiador de cráneos más grande de la Historia argentina.

Por otra parte me pareció un buen recurso citar los documentos de esta manera, y no con una voz en off o con otra presentación. Mostrar las tapas de los libros referenciados hace que la gente recuerde mejor de quiénes estamos hablando.

E: Mansilla fue menos terrible que Zeballos y el Perito Moreno…

SD: Creo que Mansilla es un personaje aparte. Lo cité para contar algunos aspectos de la historia de Mariano Rosas, y abrí ese capítulo con una declaración que dice algo como ‘Bueno, de alguna manera somos asesinos’. Pero no olvidemos que la crónica de la expedición a los indios ranqueles fue luego utilizada con fines estratégicos, por ejemplo, para ubicar las tolderías.

E: ¿Cómo te manejaste con el Museo de La Plata?

SD: Casi no tuve relación. Aunque me acordaron la autorización necesaria para filmar dentro del museo, preferí aprovechar las ceremonias de restitución, que eran actos públicos, para ingresar con las cámaras.

E: ¿Cómo trabajaste con Escudero y Camardella?

SD: Para las profanaciones de Calfucurá y de Mariano Rosas, nos basamos en los textos de Zeballos que las describió con lujo de detalles y que las hizo ilustrar por un tal Ventura Lynch. Escudero y Camardella se inspiraron en esos dibujos para hacer los suyos. Para el episodio de Pincén, el trabajo fue un poco más libre.

E: ¿Está confirmado el proyecto del tercer documental sobre la Campaña al Desierto de Roca?

SD: Confirmadísimo. Lo presenté en marzo pasado ante el INCAA, con un título provisorio: Rally del desierto.

E: ¿Podés adelantar algo?

SD: Tengo la intención de abordar la expedición de Roca a Choele Choel y de mostrar la estafa que fue su Campaña al Desierto. Ese ejército de 1.500 a 2.000 hombres no se topó con su solo indio porque para ese entonces ya no había tribus en la Pampa; los caciques habían sido asesinados o encarcelados y sus familias, trasladadas a Buenos Aires. El gran conquistador ahora eternizado en el billete de cien pesos condujo, en realidad, un paseo militar.

E: ¿Qué sigue después de la presentación del proyecto ante el INCAA?

SD: En el INCAA el proceso es muy largo por la demora en conformar los comités de evaluación de películas; a este ritmo el instituto se tomará un año en aprobar o al menos evaluar mi proyecto. Mientras tanto, a fines de marzo arranqué con la filmación de un acto por el cambio de nombre de una plaza en la localidad bonaerense de Bolívar. Antes se llamaba Julio Argentino Roca; ahora se llama Pueblos Originarios y su guardiana es Olga Garay Raninqueo, tataranieta del cacique mapuche Andrés Raninqueo.

Pienso que este material va a servirme para ilustrar uno de los temas de la película –el movimiento popular que busca desmonumentar a Roca– y la lentitud de los procesos históricos. Es que la plaza cambió de nombre pero sigue conservando un busto de Julio Argentino; de hecho la estatua le dio la espalda al acto.

E: Con esta película conformás una trilogía sobre el genocidio de los pueblos originarios en nuestro país…

SD: Así es. Termino de abordar una época que no cabe en una sola película. Me pareció necesario meterme con la Campaña al Desierto de Roca, que cierra una etapa histórica y abre otra: el nacimiento de la Argentina como la conocemos actualmente.

E: En la entrevista que le concediste a Espectadores a mediados de 2018, mencionaste que estabas trabajando en un documental sobre la ciudad de La Plata…

SD: Recién cuando entregué la versión final de 4 Lonkos al INCAA, pude empezar a preproducir este nuevo documental cuyo título provisorio es La Plata contada, y que tratará sobre la historia masónica y esotérica de la ciudad. Allí pretendo desentrañar algunos mitos, por ejemplo aquél sobre su origen maldito.

E: ¿Cuál es el plan de trabajo?

SD: Lo primero que voy a hacer es un relevamiento con drones, porque me interesa mostrar la ciudad desde arriba, como si fuera desde un satélite. Serán ocho jornadas de filmación y con ese material empezaremos a producir las entrevistas a historiadores, fotógrafos, masones y demás personas que se dedicaron a contar la historia oculta de la ciudad. Estos testimonios van a servir de estructura para el guion.

E: ¿Para cuándo estaría terminado este documental?

SD: Pienso tomarme este año para producirlo. Si todo sale bien, lo estrenaría a mediados de 2020, antes que El rally del desierto.

E: La muralla criolla participará de la competencia de largometrajes argentinos del 9º Festival Internacional de Cine Político que tendrá lugar en Buenos Aires del 16 al 22 de mayo. ¿Cómo te sentís al respecto?

SD: Me siento espectacular porque La muralla… data de 2017, cuando la mayoría de las competidoras son de 2018 y 2019. Además el FICiP es una vidriera que no me esperaba, así que con mucho gusto voy a ir a presentar mi película.

En este documental Díaz reconstruye la historia de la fosa de 700 kilómetros de extensión, que el Presidente Nicolás Avellaneda ordenó construir para proteger de los malones al ganado que la civilización blanca criaba en los territorios arrebatados a los salvajes originarios.

E: Mientras tanto, La muralla criolla sigue exhibiéndose…

SD: Sí. Para mi sorpresa, siguen pidiéndola para varios eventos; hace poco se proyectó en el XVII Congreso de Historia de los Pueblos en Trenque Lauquen. Por otro lado continúa disponible en YouTube y en Vimeo.

E: ¿Y cuándo se estrenará 4 Lonkos?

SD: Si se estrena en 2019, será en diciembre. Como dije, los tiempos del INCAA son muy largos. Ahora que entregué la copia, tengo que esperar la conformación de un comité que la mire y diga si técnicamente está OK. Después toca el trámite de calificación de la película, que toma unos tres meses y que conduce a la notificación del estreno.

E: Dada la relación de afinidad histórica entre la alianza Cambiemos y las Presidencias decimonónicas que financiaron las campañas al desierto, éste no parece el mejor contexto para estrenar 4 Lonkos

SD: Es cierto, pero vamos a ver quién toma las riendas del gobierno nacional en diciembre, después de las elecciones presidenciales del 27 de octubre.

“A mí me fascina la Historia, y en especial aquélla invisibilizada” sostuvo Díaz en relación con el “viaje de ida” que emprendió cuando comenzó a investigar las progresivas conquistas del falso desierto patagónico a manos del hombre blanco. Acaso por eso, en el transcurso de la conversación con Espectadores, el realizador mencionó dos veces los “diez mil restos esqueletarios de indígenas” todavía en poder del Museo de La Plata. Rara vez difundida, esta cifra da cuenta de la dimensión del delito de apropiación de restos humanos que Zeballos, el Perito Moreno y otros próceres argentinos cometieron en nombre de la ciencia, y que 4 Lonkos denuncia con rigurosidad y sensibilidad.

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Contenidos complementarios
4 Lonkos, testimonio de la barbarie blanca
A contramano de la Historia oficial (entrevista a Sebastián Díaz)
La zanja previta al exterminio del indio (reseña de La muralla criolla)

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

One response to ““El genocidio de los pueblos originarios no cabe en una sola película”

  1. Bastante interesante. Porque si es necesario conocer la historia de nuestros pueblos originarios y cómo desaparecieron Para darnos cuenta además, desde cuándo inició el genocidio. Gracias, a los valientes productores porque se ve, que no es una labor fácil. Gracias.

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