Tiburón en vez de sirena

La ficción de Garibaldi se estrenará el 2 de mayo en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Resistencia, Salta, Tucumán. En nuestra ciudad, se proyectará en el BAMA, en el Arte Multiplex y en el Centro Cultural Recoleta.

«No fue a propósito» se excusa la imperturbable Rosina cuando el padre le cuenta que le dieron «cinco puntos» a su otra hija, es decir, a la hermana de la susodicha. «Sí, ya sé –contesta el personaje a cargo de Fabián Arenillas– pero la reventaste».

Con este intercambio de palabras, la montevideana Lucía Garibaldi presenta a la protagonista de su ópera prima: una chica de 14 años que cautiva a la cámara desde el momento en que corre hacia una playa por razones desconocidas. El supuesto avistaje de una aleta sospechosa y la conducta solitaria, errática, por momentos acechante de la púber confluyen en el título Los tiburones.

«Lo tuyo es mar afuera» diría Rubén Blades de esta criatura que también pega dentelladas a ciegas. Sin querer o por naturaleza, Rosina ensaya tarascones contra los sujetos que por algún motivo le parecen una presa. No es maldad, sino pura adolescencia.

Garibaldi consigue retratar, además de un personaje, una edad o una instancia en el proceso madurativo de todo ser humano. Lo hace desde una perspectiva femenina y feminista, y con un sentido del humor fino (para botón de muestra, vale citar el diálogo circunstancial que la protagonista mantienen con un pescador).

Seguro sin proponérselo, la realizadora desbarata el mito de las sirenas predestinadas a seducir a los marineros y a suicidarse cuando fracasan. De hecho, Rosina se ubica en las antípodas de estas ninfas marinas imaginadas en los albores del patriarcado.

Las pinceladas de Garibaldi son justas, sin excesos verbales ni visuales. Por otra parte, la directora convocó a un elenco impecable, donde se destacan los integrantes más jóvenes: Romina Bentancur, a cargo del rol protagónico, Federico Morosini y Antonella Aquistapache.

Aunque se trata de una coproducción con Argentina y España, Los tiburones se instala en la memoria como un buen referente del cine uruguayo. A mediados de abril, cosechó tres merecidas distinciones en el 21° BAFICI: el premio especial del jurado de la competencia internacional de largometrajes, el premio de la Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de Latinoamérica y una mención especial del Colectivo Argentino de Afichistas de Cine.

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PD. Esta reseña es una versión mejorada de aquélla publicada en el marco del 21º BAFICI.

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Contenidos complementarios
Anunciaron a los ganadores del 21º BAFICI