Dentelladas de adolescente

La ficción de Garibaldi se proyectará en el Belgrano Multiplex 4 hoy a las 22:50 y mañana miércoles a las 17:35, y en la sala 1 del cine Gaumont el viernes 11 a las 18.

«Fue sin querer» se excusa Rosina cuando el padre le cuenta que le dieron «cinco puntos» a su otra hija, es decir, a la hermana de la susodicha. «Ya sé» contesta el personaje a cargo de Fabián Arenillas.

Con este lacónico intercambio de palabras, la montevideana Lucía Garibaldi presenta a la protagonista de su ópera prima: una adolescente de 14 años que cautiva a la cámara desde el momento en que reconoce –o cree reconocer– una aleta sospechosa en la porción de océano Atlántico que frecuenta a diario. El supuesto avistaje y la conducta solitaria, errática, por momentos acechante de la chica confluyen en el título Los tiburones.

«Lo tuyo es mar afuera» diría Rubén Blades de esta criatura que también pega dentelladas a ciegas. Sin querer o por naturaleza, ensaya tarascones contra los sujetos que por algún motivo le parecen una presa. No es maldad, sino pura adolescencia.

Garibaldi consigue retratar, además de un personaje, una edad o una instancia en el proceso madurativo de todo ser humano. Lo hace con las pinceladas justas, sin redundancias verbales ni visuales. Contribuyen las magníficas actuaciones de todo el elenco y en especial de los actores más jóvenes: Romina Bentancur, a cargo del rol protagónico, Federico Morosini y Antonella Aquistapache.

Aunque se trata de una coproducción con Argentina y España, Los tiburones se instala en la memoria como otro buen referente del cine uruguayo. Quizás coseche alguna distinción tras su paso por el 21° BAFICI (vale recordar que el film participa de la competencia internacional de largometrajes).