Eterno resplandor de mentes en formación

El documental de Solaas se proyectará a las 12:10 de hoy en el Belgrano Multiplex 2 y el martes 9 a las 15 en la sala 2 del cine Gaumont.

Se llamaba Finales el primer corte que Eloísa Solaas presentó en el 21º Festival Internacional de Documentales de Santiago, y que en ese marco resultó ganador del premio a la Mejor Película Latinoamericana en Desarrollo. Dos años después, la versión acabada de aquel trabajo participa de la competencia argentina de largometrajes del 21º BAFICI, bajo el nombre Las facultades.

Uno y otro título adelantan el tema de esta obra cuya realización arrancó a principios de 2015 con la búsqueda de estudiantes universitarios dispuestos a protagonizar ante cámara situaciones de estudio y de examen oral determinante para la aprobación de alguna materia. Los alumnos seleccionados cursaban Medicina, Derecho, Imagen y Diseño, Economía, Agronomía, Arquitectura, Filosofía, Física, Música en establecimientos públicos. Entre ellos, uno empezó a hacerlo mientras cumplía condena en una cárcel de la Provincia de Buenos Aires, y –elección que llama la atención– otra es la actriz y directora de Familia sumergida, María Alché.

Solaas ubica cámara y micrófono en la posición justa para capturar gestos y tonos de voz de los alumnos en las distintas instancias que conforman el proceso de evaluación: preparación de la materia, presentación del examen, espera del resultado o nota. Por la perspectiva elegida, los docentes aparecen en un segundo plano y en general intervienen poco.

Además de conductas típicas en el alumnado, la realizadora captura algo en principio intangible: la apropiación de conocimiento cuando eso ocurre, el empoderamiento que esta asimilación provoca, la satisfacción de saberse nutrido y enriquecido. Acaso el material filmado en la cárcel (el diálogo entre dos estudiantes y el final que rinde uno de ellos) es el más ilustrativo en este sentido liberador. Y no parece casual que la realizadora acompañe a este muchacho cuando abandona la prisión y lo muestre asistiendo a una clase de Economía en el aula de una facultad.

En algunos espectadores, el documental evoca el recuerdo de la hipótesis de Platón sobre la adquisición de conocimiento en tanto mecanismo que le permite al alma recordar lo que sabía mientras frecuentaba el mundo de las ideas y que olvidó cuando descendió al mundo sensible para habitar un cuerpo. Esa famosa reminiscencia –especie de resplandor que rescata de la oscuridad– queda plasmada en algunas instancias de estudio y de examen exitoso.

El caso del alumno preso remite a Paulo Freire y a la oposición que el pedagogo brasileño estableció entre la educación liberadora y aquélla bancaria. El registro del examen final en el ámbito carcelario constituye el summum de una ópera prima que parece anunciar el advenimiento de una documentalista argentina prometedora.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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