Atípico viaje en el tiempo

El documental de Carlos Castro se estrenó el jueves pasado en el cine Gaumont y desde entonces se encuentra disponible en la plataforma Cine.ar. Hace justo un año se proyectó en el cuarto Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires.

Si el tango Volver –en especial los versos sobre el temido encuentro entre pasado y presente– constituye(n) el leitmotiv de Regreso a Coronel Vallejos, bien vale definir este documental de Carlos Castro como una aventura más osada que aquéllas imaginadas por H.G. Wells a fines del siglo XIX y Robert Zemeckis y Bob Gale a fines del XX. Es que la invitación vernácula a viajar entre dos tiempos –en este caso, el ayer y el hoy– también supone un traslado atípico entre dos pueblos –uno real y su recreación literaria– y el homenaje a un autor maldito.

General Villegas se llama la localidad bonaerense donde Manuel Puig nació y se crió hasta terminar la escuela primaria. Coronel Vallejos, aquélla donde el escritor ambientó sus dos primeras novelas, La traición de Rita Hayworth y Boquitas pintadas. La distancia entre uno y otro pueblo depende del grado de distinción entre realidad y ficción: así de flexible es la dimensión por la que viajamos de la mano de Castro, de su co-guionista Gustavo Alonso, de la bibliotecaria Patricia Bargero y de otros vecinos villeguenses.

Puig también interviene en el documental, a partir de fragmentos de un programa de televisión que nunca se emitió. Apenas comienza el largometraje, lo vemos y oímos decir que “el paisaje de la Pampa, en realidad ausencia de todo paisaje, resulta una pantalla en blanco donde cada uno proyecta la fantasía que quiere”. La declaración catódica parece adelantar la importancia que Castro le atribuye a la subjetividad de quienes emprenden o acompañan al regreso anunciado en el título del film.

El realizador convierte a Bargero, sobre todo la relación que esta bibliotecaria mantiene con (la obra de) Puig, en potente motor del vehículo que nos traslada de Coronel Vallejos a General Villegas y viceversa. Esta especialista es tan protagonista del documental como el escritor fallecido hace 28 años y como el pueblo que lo maldijo primero y reivindicó después.

Entre las virtudes de Regreso a Coronel Vallejos, sobresale la lograda personificación de Villegas a partir de los testimonios de un sacerdote católico, de un pastor evangélico, de un médico, de tres vecinas mayores sentadas ante una mesa de té. Los testimonios obtenidos son tan ricos como las verdades y no tanto que se esconden detrás de gestos y silencios.

Asimismo corresponde destacar el sentido homenaje a quienes cuidan nuestro patrimonio literario. Castro lo explicita antes mismo del comienzo de la película, con la dedicatoria a otra bibliotecaria villeguense –Susana Cañibano–, y hacia el final con las intervenciones del escritor e impulsor del Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, Mempo Giardinelli, y de Carlos Puig, hermano de Manuel y albacea de su obra.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 respuestas a “Atípico viaje en el tiempo

  1. Leí tu nota y me encantó, particularmente, que subrayaste a Susana Cañibano, una de las 3 personas a quien el director dedica la película y gran amiga mía.
    Susana Cañibano, siendo la directora de la biblioteca, fue quién comenzó el trabajo de hormiga, de investigación y actividades, para rescatar a Puig en General Villegas (como tantas cosas fructíferas que hacía) apuntando a lograr el reconocimiento que tiene hoy. Lamentablemente nos dejó siendo muy joven.

    Patricia Bargero menciona que conoció a Manuel Puig cuando comenzó a trabajar en la biblioteca. Sin dudas fue Susana quien se “lo mostró”. Evidentemente se fascinó con él, hasta llegar al impresionante trabajo que se muestra y hace hoy en día. Minuciosa y apasionada especialista en Puig.
    No puedo evaluar la película como a cualquier otra. Soy villeguense, viví allá hasta mis 18 años (hace 40), “semi” viví hasta mis 25 años, y vuelvo al menos 3 veces al año. Demasiadas caras y lugares que son parte de mi vida.
    Sí puedo afirmar que me gustó mucho la estética de gran cantidad de tomas. Lo demás también me encantó, pero eso ya está muy mezclado con cosas afectivas.
    Me gustó mucho tu análisis sobre el juego entre realidad y ficción y entre el ayer y el hoy.
    Ethel

  2. Bienvenida a Espectadores, Ethel, y muchas gracias por tu comentario tan rico en información y apreciaciones. En honor a la verdad, no conocía a Susana Cañibano antes de ver Regreso a Coronel Vallejos. Me llamó la atención ese nombre en la dedicatoria y lo busqué en Internet. Me conmovió mucho la trayectoria de esta bibliotecaria y consideré clave su mención.

    El documental me resultó precioso desde todo punto de vista. Una maquinita del tiempo ingeniosa que además nos permite viajar entre la realidad y la ficción.

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