La Reina anterior a Lucrecia Martel

Atentos al sacudón que Zama provocó en buena parte de la crítica y del público nacionales y extranjeros, los programadores del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata incluyeron Años luz en la sección Panorama de la 32ª edición que transcurrirá entre el viernes 17 y el domingo 26 de noviembre. En términos discográficos, el documental de Manuel Abramovich es un bonus track de la película más reciente de Lucrecia Martel. De hecho, ofrece un retrato de la realizadora salteña durante el rodaje de la versión libre de la novela de Antonio Di Benedetto, y por esta razón meses atrás acompañó el pre-estreno en la 74ª Muestra de Cine de Venecia.

Lucrecia Martel en pleno rodaje de Zama, según la cámara de Abramovich.

Si la autora de La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza es la reina del cine argentino contemporáneo como pretenden algunos críticos, entonces vale recordar la primera semblanza monárquica que el realizador porteño dirigió cuatro años atrás. Justo La Reina se titula el corto producido en 2013, exhibido en un centenar de festivales internacionales de cine y distinguido, entre otros premios, con un Cóndor de Plata en la entrega de 2015. La soberana en cuestión es correntina en lugar de salteña. Además tiene once años y se desempeña en otro ámbito de la cultura popular.

Abramovich retrata a María Emilia –alias Memi– mientras la preparan para desfilar en una nueva edición del carnaval de Monte Caseros. Concentra la cámara en el rostro abúlico de la protagonista, sobre todo en los «ojos de vidrio hablando sin idioma» como cantaba Silvina Garré a mediados de los ‘80. Con el micrófono, registra el discurso ansioso de la madre, y en un segundo plano las opiniones ocasionales de otros colaboradores adultos.

El contrapunto entre los primeros planos de Memi y el audio saturado de indicaciones vuelve evidentes la comunicación endeble entre adultos y chicos, y el estoicismo con el que algunos menores satisfacen las expectativas de sus mayores. El montaje es efectivo porque, antes de esa instancia, el realizador supo reconocer indicios reveladores en momentos a priori anodinos. Por ejemplo, la inclemencia de la madre tirana en la sesión de prueba de una cofia pesadísima.

El corto de Abramovich ganó un cóndor de plata en 2015.

La Reina propone una versión argentina (litoraleña, para ser precisos) de un fenómeno social que el reality estadounidense Little Miss Perfect y el teledocumental británico Baby Beauty Queens describieron antes: la naturalización de la violencia física y psicológica que algunas mujeres ejercen sobre sus hijas, en el marco de los concursos de belleza. Aunque hecho con menos recursos económicos, el corto se encuentra a la altura de esas aproximaciones anglosajonas.

Acaso por las virtudes de aquella primera incursión monárquica, Rei Cine le confió el retrato de Martel a Abramovich. Habrá que esperar las reseñas publicadas en el marco del Festival de Mar del Plata para confirmar el tino de esa decisión.

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PD. Además de Años luz, los programadores del 32° FICMdP eligieron otro trabajo de Abramovich. Se trata del documental Soldado, que participará de la competencia argentina.

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Contenido complementario
El sucesor de Aguirre (reseña de Zama de Lucrecia Martel)