Diferencias irreconciliables

Julio Santamaría presentó su nuevo trabajo en el homenaje que ATE Legislatura les hizo a las Madres de Plaza de Mayo, en el 39º aniversario de la primera ronda.
El film de Santamaría fue elegido para participar de la competencia internacional de cortos del 7° FICiP.

El viernes 26 a las 20:30 en el auditorio de APSEE y el lunes 29 a las 16 en el auditorio Leonardo Favio del espacio cultural de la Biblioteca del Congreso Nacional se proyectará Memorias consecuentes, uno de los doce cortometrajes en competencia en el séptimo Festival Internacional de Cine Político que comenzará mañana en Buenos Aires. El ejercicio de ficción que Julio Santamaría concibió hace poco más de un año en homenaje a las Madres de Plaza de Mayo aumenta su relevancia en un 2017 signado por las diferencias irreconciliables entre los argentinos defensores y aquéllos detractores del triple propósito de Memoria, Verdad y Justicia.

«Germán no está ni estará nunca porque la terrible tormenta que pasó por nuestra tierra ha borrado su cuerpo. Pero hay otro cuerpo suyo grabado en mi memoria, y que puedo reconstruir en los días en que mi voluntad me lo permite, sin cruzar la línea de la cordura.

A ese otro cuerpo es al que le dedico y me dedico las caricias sobre esa piel que permanecerá en mí mientras le esté ganando a la muerte cada segundo de aire para mis pulmones. Acaricio con mis manos a Germán, y lo traigo a la vida que le arrancaron sin pedirle permiso«.

Así habla una de las dos hermanas que Santamaría imaginó para su obra: la madre que se convirtió en Madre, la representante de un grupo de argentinas enormes que supieron conjurar la desaparición forzada de sus hijos a partir de la búsqueda de verdad y el reclamo de justicia.

El realizador alterna la alocuión materna con la exposición de la tía del mencionado Germán. La otra hermana relativiza, justifica, (ex)culpa.

Paula Rubinsztein encarna a ambas mujeres. Cuando compone a la Madre, rara vez deja de acariciarse las manos, la camisa, el pañuelo blanco y bordado. En la piel de la tía, teje y desteje con frenesí. La actriz distingue a las hermanas también a partir del lenguaje gestual.

Paula Rubinsztein encarna a las dos hermanas antagónicas.
Las dos hermanas distanciadas, a cargo de Paula Rubinsztein.

Los espectadores asistimos al monólogo consecuente de cada una, ésos que adelanta el título del corto. «¿Consecuentes con qué?» vale preguntar, y una posible respuesta rápida es «con cierta dicotomía nacional».

Es que las hermanas –sus discursos– parecen encarnar dos maneras de entender nuestro pasado reciente y de lidiar con las heridas que el tiempo no consigue cicatrizar. Acaso para reforzar la distancia insalvable entre ambas posturas, Santamaría desliza detrás de un monólogo el audio de un discurso de la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y detrás del otro monólogo, un fragmento de este editorial del operador Jorge Lanata.

Juntos, los soliloquios son consecuentes con la existencia de una problemática nacional que algunos compatriotas llaman grieta. Por separado, cada uno es consecuente con un corpus ideológico sujeto a variables personales e históricas.

Santamaría a través del guión y Rubinsztein a través de la actuación materializan esta contraposición con ductilidad y sensibilidad. Los espectadores olvidamos pronto la naturaleza ficticia de este ejercicio que sienta un interesante precedente antropológico y poético, al asociar piel y memoria en le marco de una lucha histórica –no sólo contra la injusticia, el olvido, la mentira– sino contra el dolor y los riesgos de desesperación y locura que provoca la desaparición forzada de un hijo.

—————————————
Contenido complementario
– Panzada de cine político