Arabia, de João Dumans y Affonso Uchôa

El largometraje de Dumans y Uchôa compite en la sección internacional del 19º BAFICI.

La tapa de un libro de Julio Cortázar se deja ver apenas sobre la mesa de luz contigua a la cama donde André se queda dormido. La referencia al autor argentino especializado en relatos encastrados, adelanta la ocurrencia de cruzar ocasionalmente al adolescente y al obrero Cristiano para que la historia del primero (más bien su presente) pueda enmarcar la historia del segundo (más bien su pasado). En el interesante juego de intertextualidad que llevan adelante, los brasileños João Dumans y Affonso Uchôa también incorporan un chiste que inspira el título de su ficción, Arabia.

El homenaje a la literatura –o por lo menos a la palabra escrita– no se agota en la mención del autor de Continuidad de los parques y El Axolotl. Después de  una presentación fugaz a cargo de la tía de André, el muchacho (y los espectadores) realmente conoce/mos a Cristiano a partir de los recuerdos y reflexiones que el también jornalero, changarín, operario, ex convicto redactó en un cuaderno.

Dumans y Uchôa apuestan tanto a la palabra escrita que refuerzan la recreación visual de la crónica autobiográfica con la lectura en off de unos cuantos pasajes, a cargo del actor que encarna a Cristiano. Virtudes estructurales del guión y la inmejorable interpretación de Aristides de Sousa impiden que este anclaje resulte redundante.

Arabia es una road movie mientras reconstruye el derrotero de su segundo protagonista, (André sería el primero, por orden de aparición). Posiblemente por eso y porque hay algo de lone ranger en Cristiano, la banda de sonido incluye música folk además de canciones brasileñas.

Arabia es, sobre todo, un film político. Un personaje nombra a Lula (Inácio da Silva) tan rápido como pasa el plano que al principio del film muestra la portada con el apellido Cortázar. Esa sola mención basta para explicitar el lugar desde donde los realizadores señalan la explotación y el absoluto desamparo que sufren los Cristiano(s) en Brasil.

La solidaridad, la amistad, el amor también hacen a este fresco del país vecino. El reconocimiento de esta red de contención emocional amortigua un poco la amargura derivada de cierta reflexión sobre la alienación, sobre un destino prácticamente inevitable. Sin embargo, cuando termina la película, la tristeza es inmensa.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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