Viejo calavera, de Kiro Russo

El film de Kiko Russo se proyecta hoy por última vez a las 18:30 en el Artemultiplex Belgrano.

“¿Cómo puede ser que en Bolivia no se haya hecho una ficción del mundo minero?” desafió Kiro Russo cuando estrenó su película Viejo calavera a fines del año pasado en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija. Con esta pregunta, el realizador nacido en ese país señaló uno de los atractivos de este largometraje que compite en la sección internacional del 19º BAFICI. Además de la novedad narrativa, hay otros tres alicientes por lo menos: el dato de que un sindicato –éste para ser más precisos– haya coproducido el film; la invitación a descender 360 metros en las entrañas montañosas; la oportunidad de conocer un poco más el cine boliviano.

El guión que Russo escribió con Gilmar González gira en torno a Elder Mamani, un joven alcohólico y ratero que vuelve a su pueblo natal Huanuni tras la muerte de su padre minero. El regreso forzado implica convivir con su abuela anciana y trabajar bajo tierra.

La resistencia del protagonista a retomar la buena senda según exige su entorno o, dicho de manera objetiva, el camino que transitó su padre es el tema principal de esta película que, de paso, ofrece un fresco de una actividad histórica en Bolivia. Acaso influenciados por la pregunta retórica de Russo, algunos espectadores entendemos que el conflicto de Elder podría transcurrir en otro escenario (rural, obrero); en este sentido Vieja calavera es innovadora porque ubica la cuestión minera en un plano secundario.

Son dos los grandes pivotes de esta película que se proyectó –y cosechó premios– en otros festivales de cine: la actuación del minero Julio César Ticona, a cargo del rol protagónico, y la fotografía de Pablo Paniagua. Alrededor del primero gira la historia de ficción; alrededor del segundo el recorrido por momentos poético, por momentos documental de las entrañas montañosas donde los mineros pasan la mayor parte de su tiempo.

Aunque suene a verdad de Perogrullo, corresponde señalar la diferencia abismal entre Vieja Calavera y Los 33 de Patricia Riggen, con Antonio Banderas. Por supuesto, la distancia entre películas refleja aquélla entre la industria de Hollywood y una producción con impronta gremial.

Published by

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

¿Con ganas de opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s