La nena de nombre capicúa

El film de Soderguit compitió y ganó un premio en el 15° BAFICI.

La expresión ‘Bocanada de aire fresco’ define sin mucha originalidad pero con bastante elocuencia la principal virtud de AninA, coproducción uruguayo-colombiana que desembarcará este jueves en el BAMA Cine. De hecho, la historia de la misteriosa sanción escolar impuesta a una nena de nombre capicúa -Anina Yatay Salas- supone una propuesta narrativa y estética distinta de aquélla que catacteriza a las adaptaciones de comics y demás aventuras seriales protagonizadas por criaturas deformes y/o hípertecnologizadas.

Alfredo Soderguit (co)escribió y dirigió esta versión animada de la novela que Sergio López Suárez publicó en 2003. El dato de que el realizador ilustró aquel libro original aumenta la sensación de que esta película fue hecha con conocimiento de causa.

Pasaron diez años entre la publicación del libro original y la primera presentación de la película en el 63° Festival de Cine de Berlín.

AninA carece de los efectos especiales y guiños que las megaproductoras de cine para chicos suelen desplegar con el propósito de contentar, no sólo al público infantil, sino a los acompañantes adultos. En cambio luce una estética artesanal capaz de retrotraernos a una infancia y a una Montevideo que cuesta (re)encontrar en la actualidad. Por otra parte nos presenta a personajes tan queribles como la protagonista, sus padres y abuela, su mejor amiga Florencia, su archi-enemiga Yisel, su maestra favorita.

Algunos espectadores percibirán en la caracterización de las docentes -sobre todo en la distinción entre la maestra buena, aquélla severa y la directora de escuela- cierta tendencia a un estereotipo por momentos gasallesco. Acaso el homenaje a la amistad, a la solidaridad, a la diversidad humana termine pesando más que ese reparo.

AninA desembarcará en Buenos Aires con un premio porteño bajo el brazo: aquél acordado por el público del 15° BAFICI en una de las dos categorías donde el largometraje compitió (aquélla internacional). Contamos cuatro años desde entonces, y sin embargo perdura la refrescante sensación que la adaptación de Soderguit dejó en abril de 2013.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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