Once años

En contra de los pronósticos que hace tiempo anuncian la extinción de los blogs, el lunes pasado Espectadores cumplió once años de vida online. Por si hiciera falta, cabe aclarar que la voluntad de continuidad no responde a la necesidad de probar la presunta falsedad de una hipótesis a lo sumo discutible. En honor a la verdad, se trata de un empecinamiento estrictamente personal, que en ocasiones -porqué negarlo- se topa con la tentación del No va más.

Puede sonar paradójico, pero lo cierto es que este espacio se sostiene en el tiempo porque su autora envejece o, dicho con eufemística amabilidad, porque es menos joven que antes. Entonces, por un lado, el decreciente interés en las plataformas de última generación, superadoras de las otrora bitácoras, reduce el riesgo de reemplazo. Por otro lado, la exacerbación de algunas obsesiones alimenta el deseo de escribir, a veces para rasgar la homogeneidad de contenidos impuestos por los medios masivos, a veces para hacer catarsis.

Aunque circule por el carril lento de la autopista digital, Espectadores siente el impacto de los cambios de conducta internauta. Las estadísticas internas de WordPress y las notificaciones de nuevos suscriptores por correo electrónico y de nuevos seguidores a través de Facebook y Twitter indican que aumenta la tendencia a leer menos los posts originales y más las réplicas difundidas por mail y por las redes sociales.

Esta forma indirecta de contacto con el blog impide calcular con precisión la cantidad de gente que lo consume, con perdón del verbo mercantilista. A lo sumo, las mencionadas estadísticas de WP sugieren que, más allá de los picos muy bajos (durante el receso estival) y algunos muy altos (provocados por aciertos ocasionales), este espacio recibe alrededor de trescientos visitantes únicos por día. Si a estas visitas in situ se les suma el registro de lectores de contenidos espejados, entonces el promedio pasa de ser general a mínimo.

En el transcurso de los últimos dos años, Espectadores inspiró más reacciones en las redes sociales que en sus propias páginas. Acaso por este fenómeno, el intercambio de opiniones se redujo a una ínfima expresión dentro del blog y Facebook concentró la interacción con/entre los lectores. En esta red social quedan registradas intervenciones particularmente movilizantes como la que Eva Giberti escribió la víspera del 11º aniversario aquí celebrado.

Espectadores aprovechó el cambio de plantilla que realizó en septiembre pasado para presentarse en tanto medio chico, sin fines de lucro y a cargo de una sola persona. Desde entonces dosifica el uso de la palabra Blog e intenta nombrar sus textos como artículos en vez de posts. Por lo visto el (discutible) pronóstico de extinción le hizo mella de alguna manera.

Por suerte, el empecinamiento personal es más fuerte que la hipótesis apocalíptica. Por otra parte, el envejecimiento -o la experiencia- enseña que el No va más apenas marca el ritmo de un juego. En este sentido Espectadores se parece un poco a la ruleta: hace once años sólo se detiene para ordenar sus apuestas; luego vuelve a girar.

———————————
Cumpleaños anteriores:
Dieznueveochosieteseiscincocuatrotresdosuno.