Refugio nocturno

La opera prima de Edgardo Castro se estrena en diciembre en la Ciudad de Buenos Aires.
La opera prima de Edgardo Castro se estrena en diciembre en la Ciudad de Buenos Aires.

Después de circular por una serie de festivales de cine (el de Mar del Plata fue el más reciente), La noche desembarcará el próximo diciembre en un circuito reducido de salas porteñas: el viernes 2, en el Malba y en el BAMA y el jueves 15, en el cine Gaumont. Una buena porción de críticos tildó de ‘polémica’ la opera prima de Edgardo Castro, por el tipo de noche que el también actor retrata casi sin artificios: aquélla que algunas almas solitarias de las grandes urbes transitan en busca de sexo, placer, compañía, evasión, acaso refugio.

Castro encarna a un cuarentón porteño que vive solo, y que dedica sus noches a la rutina de frecuentar telos, discos, bares con miras a concretar encuentros sexuales con amantes ocasionales o conocidos. Las escenas de sexo explícito habrán inspirado más de una advertencia periodística sobre la naturaleza polémica de una película que, sin embargo, no pretende épater les bourgeois.

La noche es más bien un ensayo sobre la necesidad humana de encuentro con el prójimo. Una necesidad primaria que admite la forma más básica de satisfacción, es decir, aquélla desprovista de los accesorios impuestos por las culturas del sexo reproductor y del amor romántico.

El Martín que encarna Castro parece desconocerse -o reconocerse apenas- cuando se mira al espejo antes de salir. A partir de la aventura diaria que emprende fuera de su casa, y en espacios que la opinión pública suele calificar de sórdidos, el protagonista también se busca a sí mismo.

El novel realizador filma de manera rústica; también desprejuiciada en el sentido literal del término. Quizás porque prescinde de la estética porno, se permite coquetear con el género documental. De ahí que la recreación de los encuentros -sexuales o no- respete el juego de luces y sombras típicos del circuito under porteño.

La noche corre serios riesgos de espantar al público alérgico a las escenas de sexo explícito, y de aburrir a los espectadores acostumbrados a verlas en otros tipos de película y en algunos canales de televisión. Sin embargo, a contramano de lo que sugieren algunos críticos, los planos acordados a los genitales constituyen el aspecto menos importante del ensayo sociológico, antropológico, existencial que bosqueja Castro.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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