Federalismo de angaú

Charles McDougall, el mentor en cuestión.
Charles McDougall, el mentor que la TV pública eligió para jóvenes argentinos aspirantes a cineastas.

El mentor se titula el reality -o “contrareality” según sus voceros- que la TV Pública estrenará esta noche, y que emitirá los tres sábados subsiguientes, siempre a las 20. En la presentación que tuvo lugar el miércoles pasado en el Centro Cultural Kirchner, el presidente de Radio y Televisión Argentina (RTA), Miguel Pereira, adelantó características de una propuesta “novedosa” que -para algunos espectadores- ilustra el tipo de cambio cultural que el macrismo impulsa desde que tomó las riendas del Estado nacional.

La propuesta es una adaptación de este taller que el realizador británico Charles McDougall -director de series exitosas como Queer as folk, Sex and the city, Amas de casa desesperadas, Los Tudor, The office, House of cards– coordina en la Escuela de Cine en San Antonio de los Baños, Cuba. La cantidad de participantes es la misma (ocho) y el objetivo del encuentro, también (cada estudiante debe concebir, escribir, producir, filmar un corto bajo la tutela del maestro, que a su vez graba y edita una pieza inspirada en el encuentro).

Sólo varía la envergadura de la convocatoria, de internacional a nacional. De hecho, el miércoles Pereira subrayó varias veces la impronta “federal” de esta propuesta pensada para “vincular a jóvenes directores del interior del país con un consagrado director del exterior”. La reivindicación lo llevó a mencionar su propio origen jujeño, y a confesar que aceptó a regañadientes la inclusión de un chico porteño en la lista de participantes provenientes de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Jujuy.

A juzgar por el primer episodio que se emitirá esta noche, y que se proyectó el miércoles en el auditorio 513 del CCK, El mentor respeta las reglas básicas del reality. Por lo pronto, empieza por presentar a los participantes (a través de una síntesis de su lugar de procedencia y formación, de sus motivaciones y expectativas) y por señalar la posible aparición de focos de conflicto.

Como la mayoría de los realities que se erigen en plataforma de lanzamiento artístico, éste también apuesta a las contradicciones y contrariedades que surgen de la tensión entre el propósito de mantenerse humilde, abierto, solidario y las ganas de destacarse, brillar, convertirse en revelación.

Los chicos de El mentor. Donde dice Antonietta, debería decir Antonella o Anto...
Éstos son los ocho participantes del reality federal.

Si no todos, la mayoría de los jóvenes seleccionados cursaron carreras y utilizan cámaras fotográficas y/o de filmación personales que sólo los argentinos con cierto poder adquisitivo pueden costear. En el primer capítulo Guillermo Leal (que se hace llamar Daft Rebel) compara al experimentado McDougall con Lex Luthor, y Victoria Fermani Loekemeyer hace gala de un inglés fluido.

Datos como éstos sugieren que los ocho aspirantes provienen de un medio socioeconómico muy distinto de aquél que el mismo Pereira describió casi cuatro décadas atrás cuando filmó la memorable La deuda interna. Con perdón de la burda transpolación, los Verónico Cruz quedan afuera de la cultura federal que el macrismo pretende reactivar a través de la RTA.

Antonietta, Manuel, Ornella, Mariano, Eliana, Misael, los mencionados Daft y Victoria son hijos de un mundo globalizado (en términos cinéfilos, hollywoodyzado) antes que exponentes de la diversidad cultural que ofrece nuestro interior. Esta constatación evoca el recuerdo de la respuesta de Lucrecia Martel a un periodista de Folha de Sao Paulo que a mediados de 2013 le pidió que identificara el mayor problema del cine latinoamericano.

“Todas las películas son hechas por gente de clase media alta. La pobreza de nuestro cine es ésa. Si otras clases llegaran al cine, tendríamos más variedad. Eso está cambiando con sistemas alternativos de proyección y tecnología. Es posible trabajar con presupuestos menores, pero todavía no vemos resultados que modifiquen esa tendencia”.

Cuatro décadas antes de convertirse en presidente de la Radio y Televisión Argentina, Miguel Pereira filmó La deuda interna.
Miguel Pereira en el lanzamiento oficial que tuvo lugar el miércoles en el CCK.

Según este adelanto que la agencia Télam publicó en junioEl mentor se grabó en el transcurso del invierno pasado. Antes de regresar a casa, McDougall ofreció en el CCK una clase magistral sobre dirección de cine y televisión. Entre otras cuestiones, explicó cómo convertir un guión en película, cómo armar las escenas, qué responsabilidades le cabe a un director.

Quizás la transmisión televisiva de aquella master class habría resultado más interesante que la reducción de un taller académico a un (contra)reality show local. Seguro, esa alternativa nos habría evitado a algunos espectadores el disgusto de asistir a la reivindicación de un federalismo de angaú*, circunscripto a un único criterio de diversidad geográfica y al servicio de la cultura de masas globalizada.

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Expresión guaraní que significa “de mentira”.

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Contenidos complementarios
La amenaza del caudillo
Desprecio por la Historia
Jirones de independencia

Published by

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

18 thoughts on “Federalismo de angaú

  1. ¡Qué tristeza enterarse de que aquel Pereira que tanto nos emocionó con “La deuda interna” participe de esta propuesta “novedosa”! Me parece que el presidente de RTA está un poco “enderevicuá” (algo asì como “equivocado”). Me permito deslizar otra expresión del guaraní.

  2. Estimada La Resistente, el antecedente La deuda interna hace todavía más indigesta la propuesta de El mentor. En tren de seguir deslizando otras expresiones en guaraní, agrego: Angá, los televidentes que extrañamos a la TV Pública dirigida por Tristán Bauer.

  3. ¡Totalmente de acuerdo! “Angá” todos los que nos sentimos mal a causa de la pérdida “por goteo” (diría don Raúl Zaffaroni) de nuestra cultura.

  4. Maria, me parece que tu opinión carece de realidad y a tu publicación le falta fuentes sobre todo. Típico del periodismo y de los comunicadores que se encargan de opinar en vez de investigar un poquito la cuestión. Pero por suerte hay una camada de personas, a la que nos interesa hacer otra comunicación con ética al mundo y a nosotros mismos.
    Es obvio que no te tomaste el laburito de entrevistar a NINGUNO de los participantes, menos a Miguel Pereira, que con gusto te hubiesen sacado estas dudas de federalismo, que vos vagamente preferiste opinar de forma negativa.
    Yo bien puedo hablarte de lo que significa hacer algo federal, pertenezco al grupo de “la gente del interior” cuando quieras te invito un cafe y lo charlamos.
    Consejo, antes de escribir investiga, pregunta, informate!
    Saludos

  5. Gracias por tomarte el tiempo de ver el programa, así como dededicarle un pensamiento. A continuación te dejo un poco del trabajo realizado con la ‘alta tecnología sureña’ que me proveyeron años de trabajo en el medio audivisual (un celular LG G4 y una notebook MSI)…

    En este vlog vas a conocer apenas el 0,5% de la sencillez de cada uno, porque realmente la calidez humana que transmite a nivel personal… Pero algo es algo, y te da la oportunidad de conocernos un poco más que en los 4 capítulos televisivos que condensan 2 semanas de laburo (de 5am a 10pm + “la tarea”).

    Abrazo grande, desde Río Grande. Cuack! xP

  6. Tu opinión no informa, sino que confunde. Deberías entrevistar a cada participante para poder hablar de su “clase” si no yo tranquilamente podría decir que te haces la zurda cuando fuiste al “Liceo francés” que se paga fortuna y si tenes ganas de charlar con alguien de grupito de “la gente del interior” te invito un café y te cuento.
    También hubiese sido interesante que le preguntes a Pereira antes de hacer una análisis tan pobre y sin fuentes. Creo que te quejas de lo mismo que haces vos.
    Por suerte existe la camada de comunicadores, que pretendemos ser éticos con nosotros y con el mundo, movernos bastante para poder informar y no opinar como se acostumbra ahora.
    Suerte Maria y ojala te pongas a laburar

  7. Bienvenida a Espectadores, Noralía. Gracias por haberte subscripto al blog, aunque lamento que tu primera incursión te haya provocado tanto enojo.

    Como escribí en respuesta al tweet que me enviaste hace un rato, entiendo que te disgustó la reseña que le dediqué al Mentor. También entiendo (eso no lo twiteé) que vos, Daft Rebel (que publicó su video más arriba) y Victoria Fermani Loekemeyer (que me mandó un extenso mail) reaccionaron de manera destemplada por el compromiso afectivo -también laboral en tu caso- que los une al contrareality de la TV Pública.

    Me llama la atención que una comunicadora con tu experiencia y principios, y jóvenes aspirantes a cineastas, desconozcan la diferencia entre una reseña (si preferís, podemos hablar de crítica) y una investigación o informe periodísticos. A mi juicio, elaborar la reseña/crítica de una película o de una serie de televisión a partir de entrevistas realizadas a sus autores, directores, actores (o participantes) se sitúa más cerca de la campaña de prensa que de la crítica periodística.

    Los medios suelen publicar críticas y entrevistas por separado. Como llevo adelante sola Espectadores, o entrevisto o reseño. Por lo visto, me habría ido mejor si, en el caso del Mentor, hubiera elegido entrevistar.

    A juzgar por lo que leí en Internet, la mayoría de los medios online que cubrieron el lanzamiento del Mentor se limitaron a replicar las gacetillas de prensa que nos llegaron a los destinatarios de la agente de prensa contratada para promocionar el programa. Debería volver a darme una vuelta por esos espacios para fijarme si vos, Victoria, Daft o algún otro participante opinaron sobre esa otra manera de entender y ejercer el periodismo (que, dicho sea de paso, no comparto).

    A contramano de tus consejos, cuando redacto reseñas, evito hablar con los autores, directores, participantes de la obra, justamente para evitar el riesgo de convertirme en vocera o promotora. Sabrás disculpar esta diferencia de criterios que nos separa (y que -espero- no nos enemiste).

    Por último, te agradezco la invitación a tomar un café con gente del interior pero no es necesario. Soy la única integrante porteña de una familia chaqueña. También porque recorrí bastante el país, me atrevo a decir que conozco el interior que conforman los descendientes de inmigrantes europeos, y aquél más profundo, habitado por los Verónico Cruz que Miguel Pereira retrató en La deuda interna (¿la viste?).

    Ojalá tu enojo se disipe o disminuya, Noralía. En ese caso, te invito a recorrer Espectadores más allá de esta reseña y de mi presentación: a lo mejor te reconciliás con el blog después de leer otros contenidos.

    Que termines bien el martes. Un saludo cordial.

    ———————-
    PD. Te asiste todo el derecho a chicanear con la idea del egresado del Liceo francés “que se hace el zurdo”. Sin ánimo de ofenderte, me permito señalar que la ocurrencia no es muy original.

  8. Gracias, Daft, por haberte dado una vuelta por Espectadores y por haber publicado tu video.

    Por si hiciera falta, aclaro que nunca cuestioné la tecnología que utilizan los participantes del Mentor (pero, ya que la mencionás, me permito comentar que estás mejor munido que yo 😉 ). Tampoco escribí nada sobre atributos/defectos personales de los concursantes (ahora que veo tu material y te leo, me alegra saber que son personas sencillas y cálidas).

    Como le escribí a Victoria en respuesta al mail que me mandó esta tarde, las (evidentes) virtudes personales de cada participante -y, agrego acá, la exitosa trayectoria profesional de Charles McDougall- no cambian mi opinión ni sobre El mentor ni sobre la identidad federal que la RTA pretende promover al término de este primer año de administración macrista.

    Abrazo grande para vos.

  9. El compromiso afectivo que tengo es con la realidad de mi pueblo. Una referente de la comunidad yagán en Ushuaia, en confidencias que estoy plasmando en un proyecto personal, me contó lo incómoda que se siente cuando va a un plenario de pueblos originarios, porque muchos de sus pares concurren vestidos con ropas tradicionales (cuando muchos son profesionales de especialidades liberales y en su vida diaria visten saco y corbata) porque sienten que no se los toma en serio en el reclamo de sus derechos culturales si lucen su vestimenta diaria.
    Creo que los prejuicios de los formadores de opinión y periodistas sobre lo auténtico y lo tradicional son los peores enemigos de la diversidad. Saludos.

  10. No me atrevo a jerarquizar a los “enemigos de la diversidad”, Victoria. En cambio, sí me permito señalar que son varios. La repetición (o reedición) de fórmulas trilladas y la intolerancia al disenso integran la lista que considero bastante extensa.

    PD. Creí leer en uno de tus mails que no te gusta polemizar en público. Debería agradecerte por la excepción que hacés con Espectadores. 😉

  11. Gracias por responder, no lo esperaba. Insisto que vos haces una critica de clase, sobre los participantes que me parece que no tiene nada que ver con ellos.
    Espero reconciliarme con el blog, suelo lo leer todos los que pueda para aprender y decidir lo que SI o No escribiría NUNCA.
    Y el comentario de liceo francés, no solo es POCO original si no que es HORRIBLE, lo que hice es darte un ejemplo de lo que vos escribiste.
    Saludos Maria que tengas una linda semana y espero leerte menos moralista y sin poner tanta etiqueta sin conocer.
    Como diríamos en el interior “si Juan habla mal de Pedro, habla mas de Juan que de Pedro”

  12. Si te entiendo bien, Noralía, la “crítica de clase” que me reprochás se reduce a las siguientes tres observaciones que escribí sobre los participantes del Mentor:

    1) Que cursaron carreras y utilizan cámaras fotográficas y/o de filmación que no todos los argentinos pueden costear;
    2) Que provienen de un medio socioeconómico muy distinto del que Miguel Pereira describió en La deuda interna (me quedo con las ganas de saber si viste la película);
    3) Que son “hijos de un mundo globalizado y, en términos cinéfilos, hollywoodyzado“.

    A mi juicio, estas observaciones no son ni desacertadas, ni moralistas, ni ofensivas. A menos que desconozcas nuestra realidad nacional, acordarás conmigo que no todos los jóvenes argentinos pueden costearse una carrera de cine, y que el contexto socioeconómico de aquéllos que sí pueden difiere del contexto socioeconómico de aquéllos que no.

    A menos que desconozcas las características básicas del siglo XXI, acordarás conmigo que todos los argentinos vivimos en un mundo globalizado y culturalmente ‘hollywoodyzado’, pero que -sobre todo- la globalización envuelve más a las personas de 30 años para abajo. Me explico mejor por las dudas: a diferencia de los mayores de 30, los sub-30 nacieron bajo el signo globalizador (con perdón de la metáfora astrológica).

    No me queda claro qué entendés por “crítica de clase”. Por si te referís a una aproximación de corte sociológico, te diré que ese tipo de trabajo exige mucho más que tres observaciones casi-casi de Perogrullo.

    Como escribí en mi respuesta anterior, el post que tanto te disgustó es una reseña. Harías bien en dejar de confundirla con otro tipo de texto (gacetilla promocional, informe periodístico, retrato, fresco o análisis social).

    Conozco el refrán que citás al final de tu comentario. De hecho lo recordé ayer, cuando leí tu tweet bravucón y los dos comentarios compulsivos que publicaste en esta página. Seguro, también dicen mucho de vos los balbuceos argumentativos con los que pretendés descalificarme.

    Buena semana para vos, Noralía (La cortesía ante todo).

  13. Que curioso ninguneo y chicaneo a una periodista q siempre es rigurosa y respetuosa como vos.
    Yo vi sólo las propagandas y fue bastante molesto tener que oír al “Mentor”hablando inglés. No sé si este producto tendrá rating pero espero que al menos les resulte enriquecedor a los participantes, pues sospecho que este programa es una gran inversión que la TV Pública realizó en ellos.

  14. ¡¡Me imagino el “malestar” que te debe haber agarrado cuando te enteraste que no sólo habla en su lengua natal, sino que también es de Inglaterra!! JAJAJAJA! xD No sé que es lo que te molesta de que el sujeto hable su lengua, es como que no te guste ver programas de Encuentro donde no doblan a los integrantes de comunidades aborígenes…

    Pero bueno, a mi me molesta MUCHÍSIMO que la gente diga “propaganda” en vez de “Publicidad” (que es lo que verdaderamente es). Pero con los años aprendí a leer entre líneas, y tanto tu malestar frente al idioma del personaje principal del programa, como la reseña de María connota que no son el target…

    Concuerdo en que no se lo está promocionando de la manera adecuada para llegar exclusivamente al nicho, es una lástima, pero espero que esto sirva como experiencia para futuras ediciones. Porque sin lugar a dudas, esta mentoría es única e invaluable (en el aspecto de que sale carísimo hacer este taller por cuenta propia y hay que reunir una serie de credenciales).

    Nuevamente gracias por ocuparte de este tema ^_^

    Saludos!

  15. Hola Guillermo/Daft,

    En el comentario que acabás de publicar, insertaste el mismo corto que ya dejaste el martes. Quité la copia para evitar la repetición. No creo que haga falta pero, por las dudas, te recuerdo que esta página no fue concebida para promocionar El mentor.

    Desde ya, gracias por tu comprensión.
    PD. También por las dudas, te invito a leer la Política Editorial de Espectadores.

  16. Para evitar la prolongación de una discusión a todas luces bizantina, cierro la seguidilla de intervenciones de Noralía, Victoria, Guillermo (o Daft Rebel) con el siguiente comentario…
    Pido disculpas por su extensión.

    ————————————————–

    Desde que los directores de medios gráficos decidieron incorporar en sus publicaciones una sección de Cultura o Espectáculos que incluyera críticas de libros, óperas, piezas de teatro, algunos autores de las obras susceptibles de ser reseñadas mantienen un trato discrecional con los autores de las reseñas. O, mejor dicho, una buena cantidad de creadores (o aspirantes a serlo) respetan únicamente a los críticos que les dedican reseñas elogiosas y/o entrevistas consideradas.

    Para esos artistas, sólo las críticas y entrevistas que les resultan favorables son obra de verdaderos profesionales, capaces de analizar, argumentar, preguntar con conocimiento de causa, con sensibilidad, agudeza, ‘objetividad’. En cambio, las críticas negativas y las entrevistas incómodas son producto de mentes perniciosamente ‘subjetivas’, es decir, prejuiciosas, insensibles, incultas, perezosas, malintencionadas, envidiosas (es famosa la muletilla “Critica porque no sabe, no puede o no se anima a hacer”).

    Esos artistas (o aspirantes a) suelen magnificar la influencia de la prensa. Por eso descalifican a los autores de reseñas adversas y buscan -si pueden, fomentan- el dictamen favorable.

    Esta conducta se exacerbó notablemente desde que empezaron a proliferar los agentes llamados ‘de prensa’, que se dedican a promocionar libros, discos, obras de teatro, películas, series de televisión. Escritores, músicos, productores, dramaturgos, realizadores les confían a sus prenseros la misión de seducir a través de invitaciones a lanzamientos acompañados por algún cóctel y/o algún souvenir (si el presupuesto alcanza). Aún los periodistas que faltan al evento reciben el “material de prensa” destinado a agilizar y a orientar la elaboración de la reseña correspondiente.

    La apuesta a esta estrategia de marketing redujo la tolerancia de los artistas a las devoluciones que relativizan -o, peor aún, desmienten- las virtudes de la obra promocionada. Por carácter transitivo, también aumentó la preferencia por los periodistas siempre dispuestos a colaborar con la misión promotora.

    Quizás esto explique que dos jóvenes cineastas (Victoria y Guillermo) y una ¿productora o promotora? de contenidos/eventos culturales para medios y espacios públicos (Noralía) desconozcan la posibilidad de que una obra artística, cultural y/o destinada al entretenimiento provoque reparos, objeciones, incluso rechazo, no sólo en el periodismo, sino entre el público.

    Es una pena porque quien desconoce este riesgo también ignora que los esfuerzos por descalificar -y eventualmente revertir- la opinión indeseada resultan contraproducentes. Primero, porque revelan un alto nivel de intolerancia al rechazo y al disenso. Segundo, porque delatan la mencionada naturaleza utilitaria del vínculo entre algunos creadores y algunos periodistas. Tercero, porque atentan contra la relación saludable entre arte y libertad (no sólo de expresión, sino de interpretación).

    El éxito del Mentor no depende en absoluto del post de Espectadores, un medio unipersonal, de alcance reducido, que dista de ser -en palabras de Victoria- un ‘formador de opinión’. Si lo fuera, o ante la (remotísima) posibilidad de que algún medio de alcance masivo le bajara el pulgar al flamante reality, convendría asumir la mejor defensa contra las reseñas adversas: reconocerlas como porción ínfima de una oferta comunicacional que tarde o temprano termina sepultada en el olvido, y prestarles una atención acorde, es decir, nunca mayor de la que merecen.

    En nuestros tiempos, los artistas convencidos de que tal o cual cobertura periodística es nociva deberían pensarlo dos veces antes de exponerla en las redes sociales y demás circuitos de difusión. Por esos bemoles de Internet, algunas reseñas terminan robándoles protagonismo a las obras reseñadas.

    Algo de eso parece haber ocurrido mientras Victoria, Noralía, Guillermo repudiaron la crítica de Espectadores en esta misma página, por mail, Twitter, ¿tal vez a través de alguna otra red social?. Según las estadísticas del blog, ‘Federalismo de angaú’ recibió cuatro veces más visitas en el transcurso de esas intervenciones que el sábado en que la reseña se publicó y los dos días subsiguientes.

    Por si ese dato resultara poco ilustrativo, vale señalar algo evidente: al menos en esta página, el texto y su autora inspiraron más comentarios que los supuestos aciertos y virtudes del Mentor.

  17. Hola María,
    ¿ Cerraste los comentarios del post que no sean sobre el programa ? Bueno, es lo mismo, leeme y nada mas. Sobre El Mentor, me llama la atención que no haya críticas ni reseñas del programa, por lo menos en una búsqueda rápida. Todos copian o refritan la misma información, sin duda producto de la misma gacetilla.
    Es posible – y esto es lo interesante – que haya una relación entre la lenta desaparición del periodismo cultural y sus críticas y reseñas de hechos artísticos, la valorización de estrategias comerciales muy agresivas para promover el arte (no solo gacetillas, canapés y copitas de vino) y el creciente malhumor de los protagonistas frente a las críticas adversas.
    Quien reseña o critica es finalmente un espectador que – siempre – reinterpreta la obra. Todo el esfuerzo de los agentes de prensa es para encauzar la mirada de los medios que supuestamente influyen en el público y es muy posible que ese despliegue de marketing haya logrado en parte desplazar a la crítica especializada, y al mismo tiempo hacerles creer a los protagonistas que cualquier crítica adversa es producto de un error de comunicación y debe ser debatida con el espectador para que se informe de lo que no sabe. Sin embargo, si el espectador vió la obra, no hay nada que no sepa .
    Los programas de radio y televisión están plagados de periodistas de espectáculos que leen gacetillas y planillas de audiencia y hacen comentarios sobre la vida de los artistas. En ese marco, es muy posible que no aparezcan demasiadas reseñas. críticas o comentarios sobre “El Mentor” , y que estas sean remplazadas por reportajes a algunos de sus realizadores (como te sugirieron), o menciones sobre el rating que crece, pierde o gana.

    En fin, mi comentario no versa sobre el tema del post. Puede ser eliminado en 3, 2, 1….Besos!

  18. ¡Hola Jorge!

    La moderación de comentarios funciona como siempre. Con el que publiqué el 18 de noviembre, sólo pretendí darle un cierre al intercambio de opiniones con la gente del Mentor.

    Al menos en Internet, yo tampoco encontré reseñas dedicadas al reality de la TV Pública. Si las hay, pasan desapercibidas entre réplicas de gacetillas, entrevistas, adelantos, síntesis, votaciones a favor de los participantes y demás piezas promocionales.

    Yo también creo reconocer el avance de las estrategias de prensa (comerciales en realidad) por encima de las devoluciones que solían publicar los llamados “periodistas culturales”. Este fenómeno explica cierto desconocimiento generalizado entre una y otra cobertura, y el disgusto que las reseñas no complacientes suelen provocar en autores de las obras y en el público fanatizado.

    Como en otros temas, en éste también estamos de acuerdo. 😉 ¡Un beso!

    ———————————-
    Actualización del 25.11.16
    Hoy di con esta reseña de Marcelo Stiletano que La Nación publicó el 18 de noviembre. Curiosamente la versión online de la nota está cerrada a comentarios (por algún motivo, los editores dejaron uno solo visible).

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