Las plantas, de Roberto Doveris

Cobertura de Espectadores.
Cobertura de Espectadores.

Roberto Doveris coquetea con el género fantástico y con el relato de iniciación sexual en su primer largometraje, cuyo título –Las plantas– retoma el de la historieta que lee la protagonista. El realizador chileno se revela como un buen malabarista del suspenso, siempre y cuando el público considere mínimamente verosímil la historia de una chica de 17 años que debe cuidar sola a su madre víctima de una enfermedad terminal, y a un hermano mayor en estado vegetativo.

Florencia visita a su mamá internada y convive en una gran casa con el irrecuperable Sebastián. Para paliar la sensación de desamparo que le provocan la ausencia física de la primera y la presencia inerte del segundo, busca la compañía de dos amigos de la escuela y cita en la entrada de su hogar a jóvenes desconocidos con la falsa promesa de concretar el encuentro sexual que comenzó en el mundo virtual, por chat.

La película de Doveris compite en la sección oficial latinoamericana.
Esta película participa de la competencia latinoamericana del 18º BAFICI.

Aunque resulta obvia la alegoría que montó alrededor del comic, Doveris consigue retener la atención del espectador sobre todo cuando desdibuja la frontera que separa la vegetación súper poderosa de las plantas (de verdad y en un sentido metafórico) que rodean y por momentos asfixian a Flor. Contribuyen la muy buena actuación de la cantante argentina Violeta Castillo, a cargo del rol protagónico, y la fotografía de Patricio Alfaro, responsable del juego con la fábula de ciencia ficción.

Constituye otro punto a favor la pertinencia con la que el realizador recrea el mundo adolescente. Locales de videojuegos, coreografías caseras inspiradas en videoclips, eventos del tipo de Comic-Con, amistades simbióticas, el uso de celulares, redes sociales, Internet: no falta nada en este fresco ambientado en Santiago de Chile y sin embargo tributario de la globalización.

En cambio, juega en contra la sospecha de que Doveris apunta a épater les bourgeois con escenas de masturbación explícitas y con cierta explotación sórdida de la condición hiporreactiva de Sebastián. Acaso Las plantas gustaría más -o provocaría menos reparos- si su autor hubiera profundizado la relación que la protagonista establece con la historieta para ayudarse a enfrentar el durísimo presente familiar y para (empezar a) transitar la inexorable edad adulta.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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