En las antípodas de Barton Fink

El estreno local de Trumbo está previsto para el jueves 31 de diciembre.
Afiche original. El estreno porteño está previsto para el jueves 31 de diciembre.

Regreso con gloria es el título en castellano con el que Trumbo llegará a nuestras salas el próximo 31 de marzo. La decisión comercial parece adelantar, no sólo la promesa de una historia edificante, sino la oportunidad de reencontrar al actor que el profesor de Química Walter White hizo famoso años atrás.

Desde esta perspectiva, el nombre de Bryan Cranston pesa tanto como el del guionista homenajeado, Dalton Trumbo. De hecho, la mayoría de los espectadores que vieron la serie Breaking bad buscará rastros del autoproclamado Heisenberg en este otro ciudadano estadounidense reñido con el american way of life.

Por lo visto, los personajes transgresores le sientan bien a Cranston. A juzgar por estos dos trabajos, el actor sabe evitar el riesgo de la repetición.

La elección del título en castellano también adelanta la misión del film: recordar que Estados Unidos tiene la grandeza de reconocer errores propios. De hecho, los regresos con gloria rara vez ocurren sin aval institucional.

La vuelta de Trumbo ocurrió por etapas. La primera tuvo lugar en 1960, tres años después de que el senador republicano Joseph McCarthy muriera y su convocatoria a cazar rojos empezara a perder adeptos. Al poco tiempo, el escritor pudo volver a ser miembro de la Sociedad de Guionistas de los Estados Unidos, y en 1975 la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas lo reconoció (y premió) como autor de una película que había escrito 19 años antes.

En 1977, Bruce Cook publicó el libro que John McNamara y Jay Roach adaptaron cuatro décadas más tarde. El resultado es una versión escolar de los años de censura, cárcel, exilio que Trumbo sufrió por su ideología de izquierda y por desacato al Honorable Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC por sus siglas en inglés).

A diferencia del Walter Heisenberg White que Vince Gilligan creó e hizo crecer con su equipo de autores, la recreación de McNamara es más bien estática y unidimensional. En otras palabras, obedece sobre todo a las exigencias del arquetipo heróico que rara vez teme, duda, se equivoca, se quiebra, cae.

Asimismo faltan matices en la caracterización de los villanos John Wayne y Hedda Hopper. Por suerte Helen Mirren -así como Louis C.K en el papel del guionista Arlen Hird- también consiguen reducir los gajes de la tendencia a la caricatura.

Sin dudas, este Trumbo se encuentra en las antípodas de su colega Barton Fink. A aquel hombrecito de ficción que los hermanos Ethan y Joel Coen imaginaron en los albores de los ’90 le costaba lidiar con la tiranía de la industria, en especial con el bravucón Charlie Meadows a cargo -vaya casualidad- del mismo John Goodman que ahora encarna al productor de cine de clase B para quien Dalton trabajó frenéticamente como escritor fantasma.

El documental de Christopher Trumbo y Peter Askin se estrenó en los Estados Unidos ocho años atrás.
El documental de Christopher Trumbo y Peter Askin se estrenó en los Estados Unidos ocho años atrás.

En parte porque hace escasos meses compitió por dos Globos de Oro y por un premio Oscar, la propuesta de Roach y McNamara nubla el recuerdo de una biopic anterior, más atractiva y acaso rigurosa: el documental homónimo que el hijo varón del guionista -Christopher Trumbo- filmó junto a Peter Askin en 2007.

Aquel largometraje pasó desapercibido para el gran público cuando ese mismo año se presentó en el Festival Internacional de Cine de Toronto y cuando en 2008 se estrenó en algunas salas de los Estados Unidos. Sin embargo, más de un espectador lo preferirá al ejercicio de ficción, primero porque presenta (mucho más) material de archivo, segundo porque incluye testimonios del propio Christopher, de su hermana Mitzi Trumbo, de Kirk Douglas y su hijo Michael, y tercero porque revela el contenido de cartas privadas (que leen actores de la talla de Dustin Hoffman, Paul Giamatti, Liam Neeson, Nathan Lane, Donald Sutherland).

Según el registro de Rotten Tomatoes, fueron positivas el 82 por ciento por ciento de las críticas dedicadas a esa Trumbo. La tasa de reseñas elogiosas acordadas a la flamante adaptación del libro de Cook es inferior: 74 por ciento.

Regreso con gloria gustará más o menos según cuánto se tolere el grosor de los pinceles que Hollywood utiliza cuando asume una misión eminentemente pedagógica, y de paso reparadora. Un poco más homogénea será la reacción de los fanáticos de Breaking bad, ansiosos por reencontrar a Bryan Cranston y eventualmente algún trazo indeleble del querido Walter White. Otros espectadores buscarán refugio en el documental de Trumbo y Askin y/o, si de personajes de ficción se trata, en el memorable Barton Fink que John Turturro encarnó décadas atrás.

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Contenidos complementarios
– Mandarinas de Zaza Urushadze (reseña de película cuyo estreno también está previsto para el 31 de marzo)
– A letter to Elia de Martin Scorsese (reseña publicada en el marco del 13º BAFICI)
– Breaking bad all’italiana

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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