Ay, Patria Grande…

Los presidentes Néstor Kirchner, Evo Morales, Luiz Inacio Lula da Silva y Hugo Chávez en Puerto Iguazú. Mayo de 2006. Foto de Antonio Scorza para la agencia France-Press
Los presidentes Néstor Kirchner, Evo Morales, Luiz Inacio ‘Lula’ da Silva y Hugo Chávez en Puerto Iguazú. Mayo de 2006. Foto de Antonio Scorza para la agencia France-Press.

Por una diferencia de tres puntos a favor, ayer domingo Mauricio Macri resultó electo Presidente de la Argentina para el período 2015-2019. Poco después de anunciado el triunfo, lo felicitaron vía Twitter el embajador de los Estados Unidos en nuestro país Noah Mamet, el Presidente mexicano Enrique Peña Nieto, el ex Presidente colombiano Álvaro Uribe, el ex Presidente chileno Sebastián Piñera, el aspirante a Presidente de Venezuela Henrique Capriles, el Presidente español Mariano Rajoy.

Nuestros medios masivos mostraron el alcance del reconocimiento internacional con la nota de rigor sobre la cobertura que la prensa extranjera les acordó a los ganadores de nuestro ballottage. La Nación, por ejemplo, se hizo eco aquí de las repercusiones en el Washington Post, el Financial Times, Le Figaro, Folha de Sao Paulo, El Mercurio de Chile, El País y en El Mundo de España entre otros periódicos conservadores del mundo occidental.

Como parte de la cobertura destinada a la victoria de la alianza Cambiemos, el diario que fundó Bartolomé Mitre también publicó una nota editorial donde reclama un nuevo punto final, esta vez para las políticas públicas de Memoria, Verdad, Justicia que el kirchnerismo llevó adelante a lo largo de sus tres mandatos. «No más venganza» es el título del artículo que repudió parte de nuestra sociedad, incluidos algunos trabajadores del mismo periódico.

La evidente satisfacción de los referentes extranjeros mencionados y la solicitada periodística a favor de los pobres «condenados, procesados e incluso sospechosos de la comisión de delitos cometidos durante los años de la represión subversiva» aumentan el desconsuelo de los argentinos convencidos de que será regresivo el cambio propuesto por la coalición que hoy lidera Macri. La amargura es especialmente grande para los ciudadanos orgullosos de las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner en defensa de la soberanía nacional con contención regional, y a favor del juzgamiento de crímenes de lesa humanidad cometidos por los grupos de tareas al servicio de la dictadura de 1976-1983.

Macri festeja su triunfo, escoltado por el senador Alfredo de Angeli y el diputado Sergio Bergman.
Mauricio Macri festejó ayer su triunfo, escoltado por el senador Alfredo de Angeli y el diputado Sergio Bergman. Foto de Clarín HD.

Es cierto que Mauricio y equipo deberán lidiar con el rechazo -cuando menos, desconfianza- de un poquito menos de la mitad del electorado y de un Congreso con mayoría opositora. Pero los argentinos que recordamos el historial de vetos y decretos de Mauricio durante sus mandatos porteños tememos que la tendencia se repita e incremente en el plano nacional.

Los saludos de Mamet, Peña Nieto, Uribe, Piñera, Capriles nos nublan la mirada a quienes vimos con buenos ojos el No al ALCA y el proyecto de Patria Grande que Néstor y Cristina Kirchner llevaron adelante junto con Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, José Pepe Mujica en Uruguay, Fernando Lugo en Paraguay, Michelle Bachelet en Chile.

Dada la fruición con la que Folha de Sao Paulo celebró la transición en la Argentina, cuesta ahuyentar el fantasma del efecto dominó que la elección de Macri amenaza con provocar en América del Sur. La alta probabilidad de golpe de timón en materia de política exterior ya habrá entusiasmado a los brasileños hartos de Lula, Dilma y del Partido dos Trabalhadores en general, así como a los detractores de Evo en Bolivia y de Correa en Ecuador.

El editorial de La Nación acentúa todavía más la sensación de que el también llamado «sueño bolivariano» corre peligro. Los señores que hoy exigen la interrupción de los juicios contra los autores materiales e intelectuales del terrorismo de Estado y la liberación de los genocidas condenados a reclusión en prisiones comunes son los mismos que celebran la unidad regional sólo por encargo de los Estados Unidos: en nombre de la doctrina de la seguridad nacional cuando las décadas del ’70 y ’80, y ahora en nombre de la lucha contra el narcotráfico.

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Contenidos complementarios
 Resistir el cambio regresivo
 La amenaza del caudillo
 El impacto del debate
 Respuesta a Mauricio
 Midamos la grieta
 Vientos de cambio
 Chávez según Lula
 ¡Chi-chi-chi-le-le-e!
 El perfume de la memoria
 Impacto internacional