La amenaza del caudillo

Felipe Varela por Ricardo Carpani. ¿Cuántos de los compatriotas provincianos que votan por Cambiemos conocen al caudillo catamarqueño?
Felipe Varela por Ricardo Carpani. ¿Cuántos de los compatriotas provincianos que volverán a votar por Cambiemos conocen al caudillo catamarqueño?

“Esto es muy viejo; viene de la época de los unitarios y federales” comentó Cristina Kirchner el viernes pasado, después de haber exhibido este video donde Alfonso Prat Gay alerta sobre el peligro de cooptación por parte de algún caudillo “del norte, del sur, no importa de dónde”. Esto viene de lejos, es cierto: la advertencia del asesor económico de Cambiemos retoma prejuicios tan decimonónicos como el sentimiento racista que los alimenta.

Antes de encontrar en Santiago del Estero un buen ejemplo de provincia insignificante, Prat Gay aclara que “no importa de dónde” proviene el despeluznante advenedizo. Lo que realmente importa -sugiere el ex diputado y ex titular del Banco Central- es que el “Fulano de tal” no es de Buenos Aires.

Sin hacer una sola referencia a los comicios presidenciales que precederán al sí mencionado 2020, el referente de Cambiemos invita a imaginar -en un nada inocente tiempo pasado- la irrupción de este caudillo “que no lo conocíamos (sic), que apareció de la nada y resulta que se quedó con todo el poder”. Conjugada en presente (‘no lo conocemos / aparece de la nada / se queda con todo el poder’), la secuencia augura un golpe mortal contra nuestra democracia.

Prat Gay sostiene que “somos una Nación de cuarenta millones de habitantes con un nivel superior de educación, todavía”. Arrastra levemente ese todavía, acaso para señalar el riesgo que corremos si “cada diez años nos dejamos cooptar” por un caudillo tan carente de curriculum como de modales.

Las declaraciones de Prat Gay no nos sorprenden a quienes conocemos la trayectoria pública de este licenciado en Economía, con un master expedido por la Universidad de Pensilvania y antecedentes laborales en la banca JP Morgan. Es más, las percibimos en sintonía con el porteñocentrismo original del candidato presidencial de Cambiemos.

En principio, lo que sí nos desconcierta es la simpatía que esa alianza electoral despierta en compatriotas que habitan el llamado ‘interior del país’, ese sur o ese norte viciado o vicioso según generaliza Prat Gay. Cuanto más subestimada es la provincia donde estos argentinos se criaron y viven, más descabellada nos resulta su intención de voto.

Esta primera impresión desaparece cuando recordamos a Arturo Jaureche, Paulo Freire, Frantz Fanon entre otros intelectuales atentos a esa disociación cívica. A ellos les debemos la comprensión de los mecanismos psicológicos, sociológicos, culturales, históricos que operan en la mentalidad del individuo convencido de la conveniencia de votar a candidatos y asesores que lo consideran, con suerte, como a un ciudadano de segunda categoría.

Sí, este fenómeno es muy viejo. Además se repite en otros países. Por eso cuesta tanto desarticularlo.

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Contenidos complementarios
 Resistir el cambio regresivo
 Respuesta a Mauricio
 La derecha argentina en su closet
 Saber esperar
 Reflexiones sobre la negritud

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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