¡Gracias, Daniel!

Falleció Daniel Rabinovich, informan desde esta mañana los medios argentinos, españoles, hispanófonos en general. Espectadores lo despide con la proyección y transcripción del siguiente monólogo mal puntuado, tal vez el más recordado de una serie de piezas similares que contribuyeron a la caracterización del entrañable luthier.

La siguiente obra del presente recital ilustra un período poco conocido de la juventud de Johann Sebastian Mastropiero… Todo empezó cuando un conocido crítico se resfrió -se refirió, se refirió- a Mastropiero. Con esto termino… Con estos términos, con estos términos…

Claro, le falta el.. Términos… No le han puesto el… arriba de la ‘t’. No tiene el… la diéresis. No le han puesto la diéresis. Es un error de lipotimia.

Mastropiero se ha creado fama de artista espiritual, pero come todo… pero come de todo… Pero con métodos, con métodos pocos… Claro… ¡Claros!… Con métodos poco claros podríamos llegar a admirarlo siempre, ¿y cuándo tomaremos?… Siempre y cuando tomáramos en cuenta su tenaza… Su tenaz ambición… Son dos palabras: ‘tenaza’; ‘ambición’.

En los más prestrigriosos foros internaciona… En los más prestigriosos foros, prestigriosos foros inter, en los prestri, en los más prestrigri, prestigri, prestrigri… En los más famosos foros internacionales… en que estuve excitado… en que estuve he citado. Muchas veces, ¿eh?… Muchas veces he citado el fracaso de su operación… El fracaso de su ópera Sión y el judío era antes… ¡Sión y el judío errante!, que se basaba en una vieja leyendo ebria… Una vieja leyenda hebrea…

Me di cuenta enseguida. No podía ser.

Siempre dije: ¡qué dicha!… Que dicha ópera no describe con acierto los sexos, dos… los dos sexos… los éxodos del dicho pueblo. Y por eso Mastropiero soportó, ha batido un huevo… Soportó, abatido, un nuevo fracaso.

Por esos días Mastropiero enfrentó grandes problemas. Chocó con la bici… con las vicisitudes más adversas, ¿qué le tocaron?… que le tocaron en suerte.

Vivía acostado por las dudas… ¡Vivía acosado por las deudas!… Por esos tiempos conoció a los condes de Freistadt, y cuando ya no podía más sacudió a la condesa… Acudió a la condesa, que era la persona… ¿Y, doña?… que era la persona idónea.

La condesa se apiadó de él y le acostó un viejo… Le costeó un viaje a Nueva York. Allí Mastropiero compuso la pieza que escucharemos a continuación: su célebre Lazy Daisy.

Aquí termina la anécdota, pero él te mató… Da vía, da… ¡Pará!… más…
Pero el tema todavía da para más…

Esto es, ¿todo? ¿todo?… Esto es: todo, todo esto, esto es, todo es, todo esto, esto todo esto, ¿Qué es esto? ¿Qué es esto? Este esto es toso, toso. Ese soto es eso. Ese seso es soto. Todo soso. Este, ese, te. Ese totó. O se destetó todo Teté. Totó, totó, ese.. ¡Ah!… ¡Esto es todo!”.

Los mortales rasos solemos sentirnos en deuda con quienes nos hacen reír -nos hacen la vida más llevadera- a partir de un ingenio único, libre de fórmulas fáciles, repetidas y/o chabacanas. Por eso este deceso -así como en su momento el de Roberto Fontanarrosa y el de Caloi– nos provoca, además de tristeza, un irrefrenable sentimiento de gratitud.

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Contenidos complementarios

 Les Luthiers
 Lutherapia
 Los juegos de Mastropiero
 Que lo parió
 Caloi también fue padre de Bartolo

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

4 thoughts on “¡Gracias, Daniel!

  1. Mismo dolor que con Fontanarrosa… se me va un pedazo de infancia, de reír sin entender del todo, mientras mis viejos reían. De crecer, madurar y disfrutar de este placer heredado. De apropiarme del artista y de su genialidad. Hacerlo mío. Y de volver a ser nena, con esas ganas locas de llorar y patalear porque me han quitado a uno de mis preferidos.

  2. Me entristeció el día cuando vino un compañero a comentarlo…

    Un tipo que ya se lo extrañaba…
    Yo fui a ver la ultima obra, y daniel ya estaba enfermo, si bien el reemplazante (no recuerdo su nombre ahora) trabajo bien, ya no era lo mismo y se lo extrañó muchísimo…
    Ahora, lo voy a extrañar mas, antes lloraba de la risa cuando iba al teatro a verlos, ahora lloro, pero no de tristeza, sino recordándolo cuando lo veía en el teatro, se me cruzan muchísimas imágenes de el cantando, actuando, hablando y la complicidad que tenia con Marcos (Mundstock), se lo extrañó y ya se lo extraña, me quedo con esa cara de “niño” sonriente y “picaro”…
    Gracias a mis viejos con los viejos “casetes” que nos hacia escuchar y juntos a mis hermanos, imaginándonos las escenas, reír de sus canciones y monólogos… Con humor inocente, sano, alegre, nos hacia (y nos hace) reír…
    Espero que el equipo pueda reponerse de ese durísimo golpe.

    Hasta la próxima Daniel!

    Salute!
    Nico

  3. Allá por los 60 y pico, creo que era el gobierno de facto de Ongania, cuando los domingos por la mañana, en algunos cines de la capital, se presentaban conjuntos musicales, números artísticos, etc, en uno de ellos en Federico Lacroze y Alvarez Thomas (hoy casualmente VORTERIX) apareció un conjunto cómico musical genial, que me acuerdo que me hizo doler el estómago de tanto que me reía las carcajadas. Por primera vez veía tanto ingenio y sutileza impregnada de comicidad inteligente. Con novedosísimos instrumentos, hacian undespliegue desopilante de ironía y de lúcida brillantez.
    Mi hermano los conocía porque estaba en el coro de la facultad ingeniería, me contaba que los ensayos eran una fiesta.
    Creo que en aquel entonces no tenían el nombre de Les luthiers. Después de unos meses ya los seguía a todos los cines donde actuaban y aunque repetían el número igual me desternillaba de risa. Después de eso tengo muchísimos cassettes, DVDs, etc. Les debo medio siglo de alegrías.
    En particular Rabinobich, con sus gestos, sus caras de duda o perplejidad, sus miradas cómplices… es como si lo estuviera viendo… en realidad estoy viendo un poco vidrioso y acongojado.
    Esta mañana la llame por teléfono a mi esposa para contarle con mucha tristeza como si hubiera fallecido un familiar, y en realidad forma parte de las risas y dicha de mi vida, es casi un familiar.
    En fin seguro, se estará divirtiendo con Caloi, y el negro Fontanarosa, al menos en mi recuerdo.
    Gracias muchachos.

  4. Sin dudas, dan ganas de llorar y patalear, Victoria.
    Seguro sabés que Fontanarrosa fue colaborador autoral de Los Luthiers. Será también por esto que el recuerdo del Negro irrumpe en el duelo por la muerte de Rabinovich.

    Querido Nico, la mayoría de los argentinos que se acercan a -o superamos- los 40 recordamos una infancia signada por los discos y cassettes de Los Luthiers. Los conocimos por sus voces antes que por sus rostros y sus gestos. Que nos hayan hecho reír entonces, aún -como señala Victoria- cuando los entendíamos a medias, dice mucho de su talento.

    ¡Qué hermoso recuerdo, Enrique! ¡Gracias!

    Gracias a los tres por sus comentarios. 🙂

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