Domingo globalizado: no griego a la Troika; sí porteño al PRO

La victoria del No en Grecia les dio un marco contextual atípico a los comicios que tuvieron lugar ayer domingo en Córdoba, Corrientes, La Rioja, La Pampa y en la Ciudad de Buenos Aires. La relación de continuidad entre el anuncio del resultado del referendum en el país que gobierna Alexis Tsipras y la noticia del triunfo macrista en territorio porteño renovó la discusión sobre la presunta sabiduría del pueblo (o de la gente según el interlocutor de turno) así como la reflexión sobre dos naciones que parecen transitar un mismo camino, eso sí, a destiempo.

El no griego a la Troika y a su plan de austeridad -o más bien ajuste- contrasta con el porteño a un partido dispuesto a volver a enajenar el patrimonio nacional con tal de “salir del lugar de deudores, de incumplidores”. Por eso, anoche más de un argentino anti-PRO celebró la conducta ejemplar del 61% del electorado griego mientras masticaba con amargura las declaraciones triunfales de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta.

“Los pueblos no se suicidan” escribieron en las redes sociales varios compatriotas admiradores de los griegos cuya negativa también representa un voto de confianza para Tsipras y Syrisa. En cambio, el detentor del primer puesto en la carrera por la jefatura de la CABA mencionó al menos tres veces a “la gente” en su discurso de consagración.

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Alexis Tsipras y Horacio Rodríguez Larreta cuando votaron ayer, a 11.895 kilómetros de distancia.

La coincidencia entre el referendum griego y las elecciones porteñas provocó en quien suscribe el recuerdo de otros dos cruces entre Atenas y Buenos Aires. El primero tuvo lugar en mayo de 2012, con la proyección de The Argentina experiment en la 14ª edición del Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos. El segundo, a fines del verano pasado cuando Konstantinos Tsoukalas -asesor legal y técnico de Syrisa- expuso en el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad junto al español Germán Cano de Podemos y Martina Anderson de Sinn Féin.

Nuestra crisis de 2001/2002 y nuestra lucha por salir adelante, retratadas por un periodista griego. Éste es un resumen posible del documental que Yorgos Avgeropoulos filmó en dos tiempos: primero cuando la caída de Fernando de la Rúa y casi una década después, cuando falleció Néstor Kirchner. Lo ayudan a contextualizar, a comparar, a contrastar, a comprender Domingo Cavallo, Aldo Ferrer, Roberto Lavagna, el fallecido Eduardo Galeano y distintos ciudadanos rasos cuyas historias de vida ilustran el sufrimiento y la resistencia combativa de los compatriotas más afectados por los guadañazos del capitalismo salvaje en este rincón del mundo.

El largometraje señala nuestro pasado reciente como antecedente indiscutible de un presente común a la mayor parte de Occidente, sujeta a las decisiones de una tecnocracia global que -Galeano dixit– “socializa las deudas y privatiza las ganancias”. En la misma línea, Tsoukalas sostuvo a mediados de marzo pasado que “en la historia de la Humanidad, nunca tan pocos han controlado a tantos en perjuicio de la mayoría”. También denunció la imposición de un nuevo marco jurídico que habilita una “legalidad internacional offshore” así como la implementación de “métodos cada vez más sofisticados para poner a los pueblos de rodillas”.

Tras advertir sobre la “irreversibilidad de la globalización”, el referente de Syrisa instó a “ver la soberanía desde esta nueva luz” puesto que -insistió- la interdependencia entre países es inevitable. Desde esta perspectiva mundialista, se refirió a la “serie de factores comunes” que arroja una comparación entre América latina y Europa meridional. Entre ellos, la vigencia de la lucha de clases y el apoyo popular a proyectos políticos que se oponen a las recetas neoliberales (“Entre un setenta y ochenta por ciento de los griegos apoya a Syriza”, dijo en el mencionado Foro).

El repaso de estas palabras sugiere la posibilidad de que el contexto griego de nuestras elecciones distritales haya sido menos atípico de lo que en principio parece. Aunque sea a destiempo, Argentina y Grecia caminan por un mismo campo minado: lo que le ocurre a un país ya le ocurrió o puede volver a ocurrirle al otro. Las próximas semanas, antes de volver a votar, agudicemos la vista y fijémonos qué sucede a 11.895 kilómetros.

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Contenidos complementarios
 
The Argentina experiment de Yorgos Avgeropoulos (reseña publicado en el marco del 14º DerHumALC o FICDH)
 
Foro por la Emancipación y la Igualdad. Sin Pablo Iglesias; con Konstantinos Tsoukalas
 
Syriza, Podemos, Sinn Féinn, juntos en la Ciudad de Buenos Aires
 Anotaciones sobre la mentalidad hípica en época pre-electoral
 Respuesta a Mauricio
 Los argentinos, con Kirchner o Pupi
 
Después de Gelman, partieron Galeano y Grass. Por suerte queda Bayer para recordarlos
 
Reagan, Bush… ¿Trump?
El bufón de los hipócritas

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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