No somos animales, de Alejandro Agresti

Cobertura de Espectadores.
Cobertura de Espectadores.

Algunos de los adelantos y reseñas que la prensa porteña publicó en el transcurso de esta semana a propósito del reestreno de El acto en cuestión anunciaron -eso sí, sin precisar fecha- el desembarco comercial de la otra película de Alejandro Agresti que también se proyectó en el 17º BAFICI. Como su predecesora, No somos animales arrastra una disputa en torno a la propiedad legal del material filmado, o al menos eso es lo que sugiere la apertura del largometraje que el realizador argentino escribió con John Cusack. Verídica o parte de la ficción, la advertencia aumenta la curiosidad del espectador.

La curiosidad crece a medida que acompañamos este ejercicio de reflexión sobre temas tan enormes que en principio no caben en un film cuya duración supera apenas la hora y media. A saber: idas y vueltas del proceso creativo (en este caso, de un guión cinematográfico), el pasado reciente de la Argentina, el presente de los Estados Unidos, el (des)encuentro entre las idiosincrasias y/o culturas argentina y norteamericana, la paternidad, el suicidio, la angustia existencial, la (in)conducta animal de todo ser humano.

Agresti, Cusack, Paul Hipp, Kevin Morris -también Al Pacino a la distancia- abordan estos temas mientras encarnan a personajes que se les parecen mucho pero que se llaman distinto (el director eligió el nombre de Patrick Pesto, por ejemplo). Los cinco simulan participar de la pre-producción y el rodaje de una película ambientada en Buenos Aires y con rumbo incierto. Las reuniones de trabajo, los ensayos con cámara en mano, las salidas recreativas, los tiempos muertos en el hotel donde se alojan los actores extranjeros constituyen una puesta en escena al servicio de preguntas, observaciones, hipótesis sobre cine, política, civilización y barbarie.

Son discutibles varias (o todas) las ponencias desarrolladas así como el uso de algunos recursos narrativos para ilustrarlas. Por ejemplo, la caracterización de los personajes argentinos que encarnan Norman Briski, Mario Alarcón y Héctor Díaz, Juana Viale y Romina Ricci, Leticia Bredice, Edda Bustamante parece apuntar a los prejuicios que los estadounidenses tienen (o tendrían) de nosotros.

Si algo debemos agradecerles a Agresti, Cusack (también a Hipp y a Morris, que al parecer colaboraron con el guión) es esa invitación a participar de la discusión, a rebatirle al personaje de Briski sus afirmaciones sobre peronismo, a desarticularle al personaje de Morris su elogio de un Estados Unidos respetuoso a ultranza de la Ley, a pedirle a Pesto precisiones sobre su concepto de dictablanda.

Porque aborda temas sensibles y a través de una manera de hacer cine poco (o nada) ortodoxa, No somos animales podrá encantar, entusiasmar, desilusionar, disgustar, indignar. Todas las reacciones son imaginables salvo la indiferencia. Acaso éste sea el mejor elogio para un hijo pródigo como Agresti.

 

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

4 thoughts on “No somos animales, de Alejandro Agresti

  1. La película es terrible terrible terrible!!! Ideológicamente tomada como si los temas que se tocan no fueran sensibles. Nadie dice nada en concreto NUNCA, balbucean, hasta tartamudean todas las opiniones mientras los demás asienten como si entendieran de qué se está hablando. Las opiniones de Pesto (Agresti) son las peores, no solo que no tiene idea de lo que está haciendo sino que opina sin argumentación, todo es banal y sentimental, nada es reflexionado. John Cusack intenta decir algo sobre Jesús, que fue “radical” para su época (opinión sacada de contexto, no es nada novedosa, sin embargo es interesante) y Pesto responde que para otros podría parecer “estúpido”. No se entiende lo que opina sobre dictadura y por qué, dice no saber por qué hubo tantas muertes en esa época (no son “muertos”, son DESAPARECIDOS, hubiera estado bien que dijeran la palabra en algún momento de la película), y que si entendiera por qué hicieron eso los militares sería como ellos… Entender algo no te convierte en eso, la historia ha reflexionado y entendido que era un plan sistemático de aniquilación de una generación de intelectuales y militantes mediante el terror y la tortura. Encima después aparece con la gorra del Che Guevara en un Hotel 5 estrellas, rodeado de lujo, claramente estaba de moda. Es cero intelectual el director y los actores. Desastre, desastre desastre, odié el diálogo de todos, nadie decía nada con lo que me pudiera sentir un poquito identificada desde lo ideológico, todas las opiniones eran absurdas, irreflexivas y superficiales.

  2. por curiosidad apenas llegue al final de la peli ( eso creo ) porque me dormí varias veces … buena oportunidad para John Cusack ( actor de cuarta) de venir a vacacionar gratis …parece que le “argumento” estaba hecho sobre la marcha… si queres usar una hora y media de tu vida al pedo … mirala..yo no podre recuperar jamas… en resumen una cagada!!!

  3. Me encanto!!! Su fotografia sus dialogos, musica etc. Brillante!!! Y esa mirada de nuestra cultura , pelicula q te permite deternerte a discutir las diferentes lecturas de la historia. La reflexion es propia de eso se trata a mi entender la magia del cine.
    Felicitaciones!!!

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