Citizenfour, de Laura Poitras

Cobertura de Espectadores.
Cobertura de Espectadores.

La inclusión de Citizenfour en la programación del 17º BAFICI entusiasmó a quienes seguimos la trayectoria de este documental desde que HBO Latino presentó la versión subtitulada del trailer a principios de 2015. Las declaraciones de la directora Laura Poitras cuando la entrevistó Bill Maher y cuando recibió el Oscar en febrero pasado aumentaron las expectativas que generó esta filmación del encuentro clandestino con Edward Snowden, justo antes de que el (ahora ex) empleado de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos se presentara ante los medios como la fuente hasta entonces secreta que reveló información clasificada sobre los distintos programas de espionaje que ese país implementó dentro y fuera de su territorio.

La experiencia baficiana resultó decepcionante, quizás porque -en general, y ésta no es una excepción- tantas expectativas terminan jugando en contra; seguro, porque -caemos en la cuenta cuando vemos la película- pasaron casi dos años desde aquel encuentro en un hotel de Hong Kong, del que también participaron los periodistas Ewen MacAskill y Glenn Greenwald. Pasaron dos años y sucesos tanto o más dignos del imaginario de John le Carré como la retención del avión de Evo Morales, acusado de haber escondido a Snowden para llevarlo de incógnito a Bolivia.

En otras palabras, Citizenfour sorprende poco a quienes seguimos este escándalo de proporciones mundiales desde mediados de 2013, y además somos conscientes del peligro de extinción que el Estado de Derecho corre a manos de USA y sus principales aliados. Por otra parte, suenan demasiado hollywoodenses (léase redundantes) algunos de los artilugios narrativos que Poitras utilizó para, en principio, amenizar la crónica de una revelación que hace rato dejó de serlo. ¿Era necesario, por ejemplo, recurrir a la lectura en voz alta y al simulacro de tipeo en pantalla para recrear el intercambio de mensajes con Snowden? ¿No bastaba con implementar una sola de las dos técnicas?

Más que estos desatinos técnicos, la variable que verdaderamente atenta contra Ciudadanocuatro es el tiempo transcurrido entre su realización y su emisión o proyección. Desde esta perspectiva, el film de Poitras llega tarde al público (al menos a una porción de público). A lo sumo, puede interesar en tanto documentación de un proceso periodístico, en este caso, de aquél que Greenwald y MacAskill llevaron adelante para difundir gradualmente la información sobre los programas ilegales de la NSA (por sus siglas en inglés) y para exponer públicamente a una fuente en peligro, con todas las precauciones habidas y por haber.

Para los espectadores reacios, la película de Laura Poitras hoy vale como testimonio a favor del (buen) periodismo de investigación. En el transcurso de dos años, Snowden y las trapisondas del Estado norteamericano quedaron relegados a un segundo plano.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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