BAFICI 2015. Tres últimas películas de la competencia nacional

Cobertura de Espectadores.

Dos días antes de que los voceros del 17º BAFICI anuncien a los ganadores de los distintos premios y menciones, Espectadores cierra su fracción de cobertura dedicada a la selección oficial nacional con las siguientes mini-reseñas de tres películas que compitieron con Al centro de la tierra de Daniel Rosenfeld y nuestra favorita Generación artificial de Federico Pintos entre otras.

Placer y martirio de José Celestino Campusano
A juicio de quien suscribe, hay dos maneras de entender el nuevo largometraje del -a menudo polémico- director quilmeño: 1) tomándolo al pie de la letra, es decir, creyendo en la aparente intención del realizador de señalar los vicios de la alta burguesía porteña, o 2) tomándolo como un ejercicio deliberado de cine artificioso que señala los vicios, no tanto de nuestra clase alta, sino de las producciones televisivas y cinematográficas que pretenden desnudarla.

El espectador que elija la primera manera sentirá que la película es mala por donde se la mire: caracterización de personajes, parlamentos, actuaciones. Aquél que apueste a la opción lúdica terminará con la sensación de haber asistido a una ocurrencia entretenida, y descubrirá a un Campusano experto en el manejo de estereotipos.

A priori, Placer y martirio desembarcará en las salas porteñas a principios de julio próximo. Harán bien en evitarla quienes hayan imaginado que este film transita el sendero de directores como Michael Haneke, Lars von Trier u otros cineastas especialistas en retratar el costado sórdido, perversón de las clases altas.

Victoria de Juan Villegas
El documental del mismo director de Ocio gira en torno a Natalia Jaime o -mejor dicho- a Victoria Morán, «una de las cantantes más notables de una saludable corriente que intenta recuperar un repertorio alejado del tango más difundido» según escribiera Julio Nudler para Página/12 más de una década atrás. Al retratar la cotidianeidad de la intérprete (combinación de tareas hogareñas, el cuidado de una hija adolescente, reuniones sociales, grabaciones en un estudio independiente, clases a alumnos particulares, presentaciones en geriátricos, organización de recitales), Villegas también retrata la vida de todo músico, cantante, pintor, escritor, cineasta que decide ejercer su oficio sin recurrir a los mecanismos de producción y promoción de la industria cultural.

Dato interesante: el realizador recurrió al sistema de crowdfunding (o micro-mecenazgo online) para financiar parte de la producción de este largometraje. En la plataforma en cuestión, él mismo adelantó su intención de reflexionar sobre la «relación entre el arte y el dinero» y sobre su «propio lugar como cineasta argentino independiente».

Victoria cumple con los dos objetivos propuestos. Por un lado, quienes desconocíamos a Morán descubrimos una cantante admirable por más de un motivo (asimismo sus seguidores se darán el gusto de conocerla mejor y disfrutarla). Por otro lado, unos y otros espectadores abandonamos la sala con una idea más acabada de los entretelones de la «vida bohemia» (en palabras de la propia cantante y un amigo guitarrista) cuando no media ninguna fortuna personal.

Miramar de Fernando Sarquís
«Cine polaroid» suena a expresión válida para definir películas equiparables a las fotos instantáneas que se hicieron famosas en los años ’70, y que fueron concebidas para capturar -y enseguida mostrar- un momento acotado. En esa exacerbación del aquí-y-ahora radica el interés de esta ópera prima ambientada en la localidad cordobesa de Miramar, y protagonizada por personajes a punto de cambiar algo en sus vidas.

No importan demasiado las razones ni la envergadura de esos cambios. Importa, más bien, el esfuerzo por retener el instante previo y reflejar la tensión de los músculos, la duda en la mirada justo antes del salto. De ahí el protagonismo que la cámara y el guión también les conceden al muelle (como plataforma de despegue) y a la laguna o «mar interior» cuyas aguas anuncian poco y nada.

Difícilmente Sarquís habría alcanzado su propósito sin las actuaciones de Florencia Decall, Maximiliano Gallo, Eduardo Rivetto, Eva Bianco. La fotografía de César Aparicio le agrega encanto -y un toquecito de suspenso- a este nuevo exponente del cine cordobés.

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Contenidos complementarios

 Ocio de Juan Villegas y Alejandro Lingenti (reseña publicada en el marco del 12° BAFICI)
 Salsipuedes de Mariano Luque (otro refrente del cine cordobés)