El cuero de Cristina en la movilización del #1M

Le sobra cuero además de espalda, ovarios, estómago.

«A Cristina le sobra el cuero» advierte el modesto pasacalles que el Sindicato de Obreros Curtidores colgó del balcón de un edificio de la avenida Rivadavia, a escasas cuadras del cine Gaumont. La leyenda repiquetea en la cabeza de esta ciudadana que ayer participó de la movilización del #1M para acompañar a la Presidenta de la Nación en el acto de apertura del 133º período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Evidentemente fue efectiva la ocurrencia de aprovechar una de las acepciones metafóricas del vocablo correspondiente a esa otra materia prima vacuna para reivindicar tanto a los autores del homenaje como a su destinataria.

Si hubieran sido traumatólogos en lugar de obreros curtidores, el pasacalles habría elogiado las espaldas de la Primera Mandataria. Ginecólogos y gastroenterólogos habrían reivindicado los ovarios y el estómago respectivamente.

En nuestra Argentina ninguna de esas partes del cuerpo inspiraron igual cantidad de expresiones populares como «dar el cuero», «tirar el cuero o cuerito», «estar en cueros», «estar curtido», «sacar el cuero» o «cuerear«. Ni siquiera el órgano aludido, la piel: por lo pronto, a ningún compatriota se le ocurriría reconocer que no le da la piel para enfrentar tal o cual desafío.

El del Sindicato de Obreros Curtidores fue uno de los tantos pasacalles que decoraron la concentración del 1º de marzo.

Los especialistas curtidores afirman que a Cristina el cuero no sólo le da, sino que le sobra. Los autoconvocados y militantes que ayer asistimos a la Plaza de los Dos Congresos completamos el diagnóstico, es decir, señalamos el ‘para qué’ de ese exceso tan encomiable como infrecuente.

Desde esa perspectiva, a CFK le sobra el cuero para gobernar el país, para cumplir airosa dos mandatos seguidos, para darle continuidad al proyecto de inclusión que inició su esposo y predecesor, para resistir embates internos y externos, para corregir errores de gestión, para articular planificación e improvisación, para conservar el respaldo de la mayoría que la votó.

En cambio, los compatriotas que opinan lo contrario critican y descalifican a la Presidenta por sus discursos y silencios, por sus acciones y omisiones. Durante su primer mandato, la opinión pública le reprochó insistentemente la compra obsena de carteras y zapatos caros, muchos de ellos… de cuero.

Curiosamente, el diagnóstico de los obreros curtidores también se revela pertinente -incluso esclarecedor- aún en las antípodas de la intención de homenaje del #1M. A saber, a Cristina no le hace mella que sus detractores le saquen el cuero (vaya si lo ha demostrado) porque tiene de sobra.

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