Machismo a la chilena

La segunda película de Che Sandoval se estrena hoy en el BAMA y en el Arte Multiplex.

Entre los estrenos porteños programados para hoy jueves, Soy mucho mejor que vos promete ser una opción atractiva para el público cansado del cine made in Hollywood y/o más bien atento a la movida cinematográfica latinoamericana. En este caso, se trata de (re)encontrar al autor de Te creís la más linda… (pero erís la más puta) -el chileno radicado en la Argentina, Che Sandoval- que retomó un personaje secundarísmo de aquel film de 2009 para convertirlo en protagonista de éste de 2013.

Al acordarle protagonismo a un personaje del montón, Sandoval consigue separar los tantos entre sus dos largometrajes o, en otras palabras, reduce a la mínima expresión la condición de apéndice de su segundo trabajo. De ahí que Soy mucho mejor… adquiera vida propia más allá de las coincidencias existentes con Te creís

Ahora bien, algunos espectadores (¿sobre todo espectadoras?) señalamos esas mismas coincidencias a la hora de explicar la indiferencia que sentimos ante Cristóbal, alias El Naza, y sus desventuras. En otras palabras, (nos) sorprende poco y nada este nuevo retrato descarnado de un machista contemporáneo, por más que sus características personales -cuarentón recién separado- lo distingan de su compatriota y predecesor Javier y similares energúmenos cinematográficos.

En última instancia, quienes integramos esta porción de audiencia reacia preferimos (volver a) mirar alguna entrega de Torrente. Por lo pronto, la caricatura del macho español que Santiago Segura convirtió en franquicia sentó un precedente difícilmente soslayable [dicho sea de paso, flaco favor le hace a El Naza el reciente desembarco (ocurrió dos jueves atrás) de la quinta película protagonizada por el impresentable detective filofranquista].

Al margen de reparos absolutamente subjetivos (que algunos lectores interpretarán como la expresión de cierto feminismo amargo), cabe destacar al menos dos virtudes de Soy mucho mejor que vos: un guión ducho en la técnica de la comedia irreverente, con pinceladas un tanto oscuras, y la muy buena actuación de Sebastián Brahm. De yapa, cabe destacar la participación de la argentina Antonella Costa cuyo personaje provoca una de las desventuras que atentan contra la frenética búsqueda de parranda catártica y reparadora por parte del despechado Cristóbal.

En nuestra ciudad, el segundo largometraje del Che Sandoval se estrena sólo en dos salas (el BAMA y el Arte Multiplex) un año y pico después de haberse exhibido por primera vez en la 15ª edición del BAFICI, donde resultó ganador del premio FEISAL, y en la tercera entrega del Ciclo de Cine Chileno Contemporáneo en Buenos Aires. Habrá qué ver cuán atractiva termina resultándoles a los cinéfilos porteños esta representación del machismo a la chilena.

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