Murió Richard Attenborough. Nos quedan los retratos de Gandhi, Biko, Chaplin y Hemingway

Richard Attenborough dirigió a Ben Kingsley en Gandhi.
Richard Attenborough dirigió a Ben Kingsley en Gandhi.

«Murió Richard Attenborough a los 90 años. El mundo reacciona» se titula uno de los artículos con los que The Guardian despidió al actor, productor, director, Lord inglés que falleció antes de ayer. El periódico británico ilustró la envergadura planetaria de la conmoción con capturas de los tweets que publicaron el primer ministro David Cameron y los actores Roger Moore, Stephen Fry, Mia Farrow.

Expresiones etnocéntricas al margen, lo cierto es que -efectivamente- la opinión pública occidental lamenta el deceso de este referente del cine anglosajón. Mientras los espectadores más jóvenes piensan sobre todo en el profesor John Hammond de Jurassic Park y su primera secuela, los más veteranos lloran al Bartlett Big X de El gran escape, y aquéllos cuarentones recordamos las cuatro aproximaciones biográficas dirigidas entre 1982 y 1996.

Aún con nuestros reparos a cuestas, siempre contamos una o dos escenas de las biopics de Attenborough en esas (a)típicas charlas de sobremesa donde al menos dos comensales se atreven a hablar de política y/o de historia. Gandhi y Grito de libertad vienen como anillo al dedo en conversaciones sobre las iniquidades que el imperio británico cometió en la India y en Sudáfrica (gracias, Dickie, por los retratos del gran Mahatma y de Steve Biko).

Por otra parte, mencionamos fragmentos de ChaplinDe amor y de guerra (que recrea el paso del joven Ernest Hemingway por Italia durante la Primera Guerra Mundial), cuando el intercambio de opiniones gira en torno a dos temas posibles: el ¿compromiso o neutralidad? ideológica de los artistas y la actitud expulsora de Estados Unidos con los escritores y cineastas que le resultan díscolos o, peor aún, subversivos.

Algunos espectadores dirán con razón que Attenborough filmó versiones pasteurizadas de Gandhi, Biko, Chaplin y Hemingway. Otros nos preguntamos cuánto más puede pedírsele a un gentleman nacido en Cambridge, devenido presidente de la Real Academia de Arte Dramático y ascendido a Lord de la Corona británica.

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Post complementario
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