Levantémonos y reclamemos. ¡Por un cine con mejores subtítulos!

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Un par de años atrás, Jésica Suárez publicó en Haciendo Cine este texto catártico (ampliación de un tweet personal) sobre la mala calidad del sonido en las salas porteñas. «Levántese y reclame» fue el título que los editores de la revista eligieron para el artículo de la sonidista argentina. La paráfrasis del famoso doble imperativo de Jesús a Lázaro bien podría haberse convertido en nombre de una nueva sección concebida como libro de quejas cinéfilas. De haber existido, este apartado seguro habría albergado alguna nota sobre la santa indignación que no pocos espectadores sentimos ante los horrores de traducción presentes en los subtítulos en castellano de las películas habladas en idioma extranjero.

Antes de seguir, cabe aclarar que la autora de este post se concentra, por un lado, en los subtítulos en castellano de las películas habladas en francés y, por otro lado, en el cine importado por distribuidoras autorizadas. Constituyen harina de otro costal las copias que circulan en la calle y en la Web, y cuyos subtítulos son obra o bien de individuos con conocimientos básicos o bien de temerarios que confían en las pretendidas bondades de los traductores automáticos.

Primer problema generalizado… Si bien franco e hispanoparlantes coincidimos en tratar a nuestro interlocutor de «vous» («usted») en términos formales y de «tu» («tú»/»vos») en términos informales, los subtítulos del cine francófono rara vez respetan esta distinción. Quizás suceda así porque los traductores de este rubro suelen trabajar, no con el guión o el audio original, sino con los subtítulos en inglés que toda película incorpora cuando tiene la oportunidad de exhibirse afuera (en ese caso, resulta comprensible que no puedan identificar el «tu» o el «vous» escondido detrás de cada «you«).

El desconocimiento o la subestimación de esta regla linguística básica atenta contra cierto principio de verosimilitud. De hecho, los franceses, los belgas, los suizos, los franco-canadienses son mucho más reacios al tuteo que nosotros, argentinos (sobre todo que los porteños): en efecto, es infrecuente que traten de «vos» a alguien que apenas conocen, y no siempre terminan haciéndolo aún cuando compartan afinidades, actividades y/o pasen tiempo juntos. Cuanto más retrocedemos en el tiempo, más afianzada encontramos esta práctica.

En la versión original de la aquí reseñada Violette, la protagonista tutea sólo a su madre. Los subtítulos, en cambio, extienden el trato informal a las demás relaciones: con Simone de Beauvoir, con Maurice Sachs, con Jean Genet, con Jacques Guérin. Aunque para algunos insignificante, esta suerte de homogeneización discursiva empobrece la caracterización de vínculos, personalidades, reglas sociales, incluso de una época (de los años ’40 a ’60).

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Secuencias del trailer de ‘Violette’, disponible en el sitio web de la distribuidora argentina CDI Films. La traducción de los parlamentos en boca de Simone de Beauvoir no respetan el «usted» original. Dicho sea de paso, llama la atención el error de redacción anidado en el ‘Le’ sin ‘s’ del tercer fragmento.
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Mismas secuencias del trailer difundido en España, que sí respeta el uso original del «vous».

La confusión entre equivalencias engañosas -también denominadas «falsos amigos»- constituye otro gran problema, más grave que el anterior cuando el traspié compromete la comprensión de los parlamentos, incluso de la historia narrada. A modo de ejemplo, señalamos la tendencia a traducir 1) «discuter» como «discutir» (en el sentido de «pelear») cuando la traducción correcta es «conversar»; 2) «embarras» como «embarazo» cuando la traducción correcta es «incomodidad»; 3) «embarrassée» como «embarazada» cuando la traducción correcta es «incómoda» o «molesta»; 4) «fracas» como «fracaso» cuando la traducción correcta es «estruendo»; 5) «jubilation» como «jubilación» cuando la traducción correcta es «júbilo»; 6) «retraite» como «retractación» cuando la traducción correcta es «jubilación»; 7) «débile» como «débil» cuando la traducción correcta es «orate»; 8) «large» como «largo» cuando la traducción correcta es «ancho»; 9) «rare» como «raro» cuando la traducción correcta es «infrecuente»; 10) «embrasser» como «abrazar» cuando la traducción correcta es «besar».

Distan de ser exclusivos del cine francófono los errores de traducción en los subtítulos de las películas extranjeras que proyectan nuestras salas. Más de un espectador que vio Lore habrá creído que los padres de la adolescente nazi se llamaban Vati y Muti cuando en realidad estos sustantivos de origen alemán (‘Mutti‘ es la ortografía correcta) equivalen a «papi» y «mami» (con inicial minúscula) en castellano.

Ante este otro desacierto, vale sospechar que los autores de los subtítulos en inglés tampoco reemplazaron los apócopes germanos, en su caso con los vocablos «daddy» y «mummy«. Al parecer, las películas mal traducidas conforman una realidad tan global -y a la vez anclada en los Estados Unidos- como la gran industria cinematográfica.

En sintonía con el texto de Suárez en Haciendo Cine, tal vez los espectadores también debamos levantarnos y reclamar que las distribuidoras empiecen a revertir -con miras a ponerle un punto final a- este fenómeno tan irritante.

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PD. Los subtítulos del trailer de Violette, disponible en el sitio web de CDI Films y en YouTube, muestran las siguientes inexactitudes además de aquellas señaladas en el epígrafe de la primera captura que ilustra este post.

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El primer subtítulo le atribuye a Genet el elogio que, en realidad, Violette le dice al dramaturgo: «Usted es el más grande». Antes de desviar la vista hacia De Beauvoir, Genet contesta con un irónico «No me diga».

La traducción correcta del comentario de Simone es: «Usted habla de la sexualidad femenina como ninguna otra mujer».

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