Lección de anatomía (periodística)

Ediciones B sacó a la venta el libro de Eduardo Blaustein en mayo pasado.
Ediciones B sacó a la venta el nuevo libro de Eduardo Blaustein en abril pasado.

Eduardo Blaustein no es Luis Majul. O, mejor dicho, Eduardo Blaustein y Luis Majul entienden el periodismo de manera muy distinta: el primero, a partir de una mirada crítica, des-sacralizadora del oficio; el segundo con visión comercial y espectacular.

Es necesario señalar esta diferencia abismal antes de recomendar Las locuras del rey Jorge, para que nadie confunda el análisis que Blaustein hizo de la figura pública que encarna Jorge Lanata con la biografía sensacionalista (celebrado boom editorial) que Majul publicó a fines de 2012. La musa inspiradora de ambos libros es la misma; lo que cambia es la manera de abordarla y retratarla.

Blaustein se concentra en la trayectoria profesional de Lanata, en la relación que éste construyó con distintos tipos de audiencia. Para tratar de comprenderlas, el autor repasa su propia experiencia laboral con el ahora conductor de Periodismo para Todos (trabajaron juntos en las redacciones de El Porteño, Página/12, Veintiuno y Crítica de la Argentina); analiza producciones escritas, electrónicas, televisivas, radiales representativas de las distintas etapas de la carrera lanatiana; busca antecedentes de este «toro salvaje» (según rescató Le Monde) en la historia de nuestro periodismo vernáculo; desarrolla comparaciones con otras figuras públicas contemporáneas como Lilita Carrió, Bernardo Neustadt, Gerardo Sofovich.

A diferencia de Majul, Blaustein evita las incursiones morbosas en la vida privada del sujeto devenido objeto de estudio. La «lógica paparazzi» -explica en la introducción de su libro- engendra exacerbaciones, recortes, simplificaciones incompatibles con una propuesta reflexiva y serena, que coloca a Lanata en la punta de un iceberg conformado por episodios de nuestro pasado nacional, por hitos y personajes de la historia de nuestra prensa comercial, por características idiosincráticas de nuestra sociedad.

En este sentido, el capítulo octavo -‘Bruto desvío p’atrás. Genealogía de sátiras y bromas’- es uno de los más interesantes de La locura del rey Jorge, pues repasa orígenes rara vez difundidos cuando, cada 7 de junio, nuestros medios celebran el Día del Periodista y recurren al lugar común de homenajear a Mariano Moreno. Por lo pronto, los compatriotas convencidos de que el kirchnerismo empujó al periodismo por el precipicio de la politización harían bien en leer el raconto de 36 páginas que arranca por los cien periódicos -hojas y gacetas- que nacieron y murieron durante la Revolución de Mayo y termina con los diarios Crítica de Natalio Botana y La Opinión de Jacobo Timerman.

Los lectores alérgicos al academicismo deben saber que Blaustein escribe con sentido del humor (así lo sugiere el título de éste, su nuevo libro), con expresiones coloquiales, atento a sus propias limitaciones (contradicciones, errores de percepción, jugarretas de la memoria entre otros gajes de una subjetividad asumida con honestidad). Aquéllos hartos de las publicaciones hagiográficas y demonológicas valorarán esta aproximación por momentos parecida a una vivisección.

Que conste: Blaustein practica esta disección sin dejar de lado el afecto y la admiración profesional que en algún punto sigue sintiendo por su colega, a pesar de la creciente y dolorosa decepción experimentada estos últimos años. Mientras desobedece el principio de asepsia científica, se permite parodiar el discurso médico e inventar la expresión «Lanata syndrome» para explicar parte de las inconductas profesionales del peso pesado del periodismo argentino.

Las locuras del rey Jorge es una -muy recomendable- lección de anatomía no sólo para quienes siguen preguntándose qué le pasó al director de Página/12, porqué cambió como cambió (si es que alguna vez fue distinto de lo que es hoy), sino para los interesados en conocer mejor la historia de nuestra prensa y, por carácter transitivo, la de nuestro país. Los amantes de la chismografía, en cambio, harán mejor en buscar el boom editorial que años atrás publicó Majul.

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Contenido complementario
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