Periódico de Manuel Belgrano, con sello de la Universidad de Illinois

En la versión original, el sello de la Universidad de Illinois figura en la página 2.
Imagen retocada por Espectadores. El ejemplar que digitalizó Google presenta dos sellos de la biblioteca que la Universidad de Illinois tiene en el campus de Urbana-Champaign: uno aparece en la página 2; el otro en la 3.

Los argentinos celosos de nuestro patrimonio histórico oscilamos entre el entusiasmo y la amargura cuando, justo un 20 de junio, descubrimos una «edición facsimilar» del Correo de Comercio en la plataforma Books de Google. Por un lado celebramos el hallazgo de esta reimpresión del diario que Manuel Belgrano dirigió durante un año y un mes, a caballo de la Revolución de Mayo. Por otro lado nos apena que el ejemplar original -ahora digitalizado y disponible online- lleve el sello de la biblioteca que la Universidad de Illinois tiene en su campus de Urbana-Champaign.

Eugenio Gómez de Mier fue el editor responsable de esta recopilación de dos volúmenes, que la Fundación Hernandarias publicó en 2003 para su Biblioteca Testimonial del Bicentenario. Por lo visto, Google sólo ofrece el primer tomo, interesante por los datos vertidos en la presentación de cuatro páginas, curiosamente fechada el 17 de octubre. Allí leemos que el supuesto diario fue en realidad un semanario (salía rigurosamente los sábados) y que Don Manuel lo fundó el 3 de marzo de 1810, con el respaldo del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y con el asesoramiento del amigo -antes mentor en la actividad periodística- Juan Hipólito Vieytes.

Belgrano dirigió el Correo de Comercio hasta el último número, con fecha del 6 de abril de 1811. Aprovechó la experiencia para difundir su pensamiento político y económico, sobre todo para combatir los derechos excesivos de la aduana de Buenos Aires y para cuestionar la hegemonía porteña.

En este artículo que publicó el año pasado en el diario Perfil, Diego Valenzuela recuerda que el debut periodístico de Belgrano tuvo lugar entre 1801 y 1802, cuando empezó a escribir para el Telégrafo Mercantil y para el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (que fundó el mencionado Vieytes). Ocho años después emprendió la aventura del Correo… y, tras convertirse en uno de los promotores de la Revolución de Mayo, empezó a colaborar con La Gazeta de Buenos Ayres, que la Primera Junta de Gobierno (y Mariano Moreno) fundó (fundaron) el 7 de junio de 1810.

Gómez de Mier también cuenta en la presentación de su trabajo que, en 1913, el Museo Mitre realizó «una edición del Correo de Comercio en versión tipográfica» para incluirla «en una compilación de documentos de Belgrano». El editor enseguida aclara que la reimpresión facsimilar de 2003 se inspiró en otro antecedente: la reimpresión que Ernesto Fitte dirigió para la Academia Nacional de la Historia y cuyo «magnífico ejemplar» se conserva -o conservaba hace diez años- en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de La Plata (¿pertenecerá a la misma camada que éste que data de 1970 y que actualmente se encuentra a la venta en Mercado Libre?).

Si en el futuro llegáramos a toparnos con esa edición anterior en la plataforma Books de Google, ojalá conserve el sello distintivo de la UNLP o de alguna otra alta casa de estudios, academia, biblioteca, organismo nacional. Sin ánimo de descalificar el interés que algunas universidades extranjeras manifiestan por nuestros documentos históricos (dicho sea de paso, un ejemplar del compilado que elaboró el Museo Mitre es propiedad de la Universidad de Stanford), algunos argentinos los preferimos en nuestras manos. Acaso como Belgrano, doscientos años atrás.

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