Kathryn Bigelow tantea el terreno antes de volver al ruedo

Kathryn Bigelow, más cerca de la propaganda que del cine testimonial.

Kathryn Bigelow y su guionista Mark Boal recuperaron protagonismo mediático a principios de esta semana cuando el periodismo anglosajón les atribuyó un nuevo proyecto cinematográfico que, oh sorpresa, enseguida levantó polémica. Siempre sensibles a la entrega del ejército de su país que lucha a favor de la democracia en territorio enemigo, los autores de Vivir al límite y La noche más oscura encontraron una nueva musa inspiradora en el sargento Bowe Bergdahl, que el 13 de junio pasado volvió a casa tras haber sobrevivido casi cinco años cautivo a manos terroristas en Afganistán.

La idea de Bigelow y Boal es contar -a partir de un guión de elaboración propia- el secuestro, la detención ilegal y la posterior liberación del soldado cuyos compatriotas consideran héroe o desertor según la ocasión. Aunque una porción de la prensa adelantó que los realizadores se concentrarán en el momento del rapto, algunos espectadores los imaginamos más bien interesados en la negociación del rescate que costó el traslado de cinco cabecillas talibanes de Guantánamo a Catar.

Según sugiere el buscador de noticias de Google, Deadline publicó la primicia sobre el proyecto, y la actualizó horas después con otra noticia bomba: las desventuras del sargento recuperado también llamaron la atención de Fox Searchlight, que ya le habría encargado a Todd Field la dirección de la adaptación de este artículo de siete páginas que Michael Hastings escribió en 2012 para la Rolling Stone.

El sargento Bowe Bergdahl, primera musa inspiradora.
Sargento Bowe Bergdahl, musa inspiradora del primer proyecto cuyo guión escribirá Mark Boal.

“Es demasiado pronto para hacer una película sobre Bowe Bergdahl” se titula la nota de opinión que Julia Emmanuele publicó antes de ayer en Hollywood.com. Con tino, la periodista recuerda que apenas pasaron tres semanas desde la liberación del uniformado. “Si bien existen incontables contenidos periodísticos sobre la vida de Bergdahl en el Ejército y sobre su rescate en Afganistán, muy pocos contienen datos contrastables simplemente porque gran parte de la información no se encuentra disponible”, sostiene.

Luego agrega por si cupiera alguna duda: “La mayoría de los informes y conclusiones del Ejército son confidenciales. Las revelaciones hechas a la prensa rara vez superan las declaraciones generales. Casi todo lo que se sabe son conjeturas; por lo tanto ni Bigelow ni Field encontrarán mucha verdad objetiva sobre la cual basar sus films”.

Esta última reflexión provoca una sonrisa cínica en los espectadores que ubicamos el cine de Bigelow más cerca del ejercicio de propaganda que de la voluntad de documentar (aunque sea a partir de la ficción) la presunta lucha contra el terrorismo árabe. Tan grande es nuestra suspicacia que entendemos el anuncio del nuevo largometraje como una maniobra de prensa destinada a evaluar -por si hiciera falta mejorar- el estado del vínculo con la opinión pública de USA en particular y anglosajona en general.

El libro de Anand Giridharadas, el otro proyecto, en este caso de adaptación.
El libro de Anand Giridharadas, segundo proyecto cinematográfico en danza, en este caso de adaptación ¿y sin Boal?.

En caso de no prosperar, el proyecto en torno a Bergdahl habrá servido como simulacro promocional, igual que la inconclusa (si es que llegaron a filmar algo) Triple frontera o Sleeping dogs. Probablemente Bigelow se tome un tiempito de descanso antes de volver a aparecer en la prensa de su país con la excusa de un segundo proyecto cinematográfico en danza, que el mismo periodismo anticipó a mediados de mayo: la adaptación de The true American, libro de Anand Giridharadas.

Este columnista del New York Times reconstruyó en unas trescientas páginas la historia real protagonizada por el indio Raisuddin Bhuiyan y el estadounidense Mark Anthony Stroman. El primero sobrevivió al ataque criminal que el segundo perpetró contra él y otros dos inmigrantes con cara de tirabombas, días después del atentado a las Torres Gemelas.

Tras ser sentenciado a la pena de muerte, Stroman falleció el 20 de julio de 2011 en la cárcel de Huntsville, Texas, luego de que lo ejecutaran con una inyección letal. Las autoridades del estado norteamericano nunca tuvieron en cuenta los pedidos de clemencia del propio Bhuiyan.

Esta historia de perdón y reconciliación evoca el recuerdo de Dead man walking con Sean Pean y Susan Sarandon, así como el caso de Bergdahl invita a pensar en aquel private Ryan que Tom Hanks rescató bajo las órdenes de Steven Spielberg. Entre los defectos que algunos espectadores encontramos en los proyectos cinematográficos -¿o campañas de prensa?- de la sobrevalorada Bigelow, también figura la falta de originalidad.

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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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