Más visibilidad para la discusión sobre la neutralidad de Internet

Tal vez porque en las últimas semanas estuvo muy atento al plan de adecuación que el Grupo Clarín presentó ante la AFSCA y al interés del Grupo Perfil en comprar la Unidad 4 del multimedios en proceso de recomposición, nuestro periodismo les concedió un espacio secundario a dos noticias ‘del exterior’, en principio alejadas de nuestra actualidad mediática y sin embargo de interés para gran parte de nuestra población, ese 60% que es usuario de la Web. Se trata, por un lado, de la aprobación del Marco Civil de Internet en Brasil y, por otro lado, de la convocatoria oficial a debatir las reglas de neutralidad de la Red en los Estados Unidos.

A fines de abril, el Senado brasileño sancionó «por unanimidad simbólica» el marco legal que busca regular la actividad de proveedores de Internet. Según este cable de Télam, la flamante norma exige que las prestatarias garanticen a sus clientes la velocidad contratada (independientemente del contenido al que éstos accedan), que respeten la inviolabilidad de las comunicaciones de los usuarios, que las empresas radicadas en el extranjero acaten la legislación local.

La aprobación del denominado «Marco Civil de Internet» coincidió con la inauguración de NET Mundial 2014, encuentro internacional organizado en la ciudad de San Pablo para sentar los principios de gobernanza de la Web y para intentar planificar su evolución. Un poco como sucedió con la Conferencia Mundial de Telecomunicaciones Internacionales que tuvo lugar a fines de 2012 en Dubai, este evento también dejó un sabor amargo por cierta falta de acuerdo entre sus concurrentes, en este caso –contó Página/12– a la hora de definir el concepto de «neutralidad de la Red».

A mediados de mayo, la Federal Communications Commission invitó a discutir ese mismo concepto en los Estados Unidos. El organismo gubernamental publicó en su sitio web la propuesta disponible hasta el 10 de septiembre para que empresarios, académicos, usuarios, ciudadanos en general escriban sus comentarios y de este modo contribuyan al establecimiento de «nuevas reglas que garanticen la existencia de una Internet abierta».

«Obama debería echar al titular de la FCC» es el título que el renombrado blog opositor Político eligió para manifestar su indignación. Según la autora de la nota en cuestión Zephyr Teachout, con esta iniciativa el funcionario Tom Wheeler está abriendo una puerta para que AT&T, Comcast, Verizon y otros grandes proveedores «dejen de brindar un acceso neutro y justo a todos los sitios y aplicaciones de la Web». En otras palabras, estas compañías «podrán disminuir la velocidad de conexión asignada a los pequeños sitios para aumentar aquélla asignada a los sitios de las grandes corporaciones que pagarán extra por este tratamiento diferencial». Para ese entonces, la presunta neutralidad de la Web habrá muerto y el Presidente de los Estados Unidos habrá traicionado otro compromiso asumido durante la campaña proselitista de 2007.

Nuestro periodismo también le dio poco calce a la creación de la Comisión Argentina de Políticas de Internet (CAPI), que el Boletín Oficial comunicó el mismo día de la inauguración de Net Mundial 2014 en Brasil. Dependiente de la Secretaría de Comunicaciones de la Nación, el nuevo organismo tendrá la misión de elaborar un «reglamento de funcionamiento interno» afín al objetivo de diseñar una estrategia nacional para la gobernanza de la Red.

La entrevista que Natalia Zuazo le hizo al secretario de Comunicaciones Norberto Berner para Ámbito Financiero, las notas de opinión que Gustavo Sain, Martín Becerra y Diego Sánchez publicaron respectivamente en Página/12, Perfil y Télam, este informe de Patricia Craver para La Voz del Interior conforman las excepciones a una regla que busca limitar el alcance de la discusión sobre la -para algunos inexistente; para otros probadísima– neutralidad de Internet.

La escasa atención periodística dista de ser una conducta circunstancial, relacionada con la supuesta prioridad que nuestros medios le otorgan a la actualidad vernácula (como sugiere, con algo de sorna, la introducción de este post). Becerra la explica muy bien en el artículo que redactó para el diario de Jorge Fontevecchia:

Como sucede con otras tecnologías, la regulación de Internet activa la oxidada consigna de ‘la mejor ley es la que no existe’, que repite el sector más integrista de la Sociedad Interamericana de Prensa. Con ella se intenta disimular la confusión entre intereses corporativos y el interés común. Pero es sabido que, puesto que la concentración del mercado es una forma de regulación explícita que favorece a unos pocos actores en detrimento de muchos otros, la ausencia de norma legal no equivale a vacío regulatorio.

(…)

Como ocurre con el resto de la vida social, si las reglas de juego de Internet no se discuten, su incidencia sobre la circulación de todo tipo de contenidos (informaciones, comunicaciones, entretenimientos) será resuelta en mesas chicas y a espaldas del conocimiento público«.

Quienes coincidimos con esta perspectiva apostamos a la visibilización del debate en torno a la Web porque la consideramos imprescindible para (empezar a) desarticular una verdad que en realidad no es tal. Como cuando discutimos sobre neutralidad/objetividad/independencia periodística, queda claro que en esta ocasión tampoco podemos contar demasiado con los medios masivos para despertar el interés -y activar la participación- de los ciudadanos.

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PD
. Gracias, Aberel, por el dato inspirador.

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