(Des)empleo 2014 según la OIT

Como en 2013, este año Espectadores también aprovecha la proximidad de la conmemoración del 1º de mayo para recomendar la lectura de alguna publicación de la Organización Internacional del Trabajo. En esta ocasión, se trata del reporte Tendencias Mundiales del Empleo 2014, cuya versión original de 120 páginas se encuentra disponible en inglés, junto con este extracto de seis páginas en castellano. A continuación nuestro blog presenta su propio resumen, a medio camino entre la exposición detallada y la síntesis extrema, y más bien concentrado en el análisis de la realidad latinoamericana.

El informe GET (por sus siglas en inglés) presenta las últimas estimaciones globales y regionales del empleo y desempleo en general, por actividad, por sector social. Publicada en enero pasado, la nueva edición advierte sobre los riesgos de una “recuperación sin empleo”, es decir, sobre un presente donde la mayoría de los países desarrollados y emergentes parecen estabilizarse económicamente sin por eso mejorar la situación laboral de su población.

“El desempleo global se mantiene en un seis por ciento y afecta a unas 202 millones de personas en edad activa”, informa el documento. El fenómeno se debe en parte a que la persistencia del desempleo desalienta la búsqueda de trabajo, en parte a la inversión insuficiente de los sectores público y privado.

La versión original del reporte les dedica a Latinoamérica y el Caribe cuatro páginas (de la 44 a la 48) y los gráficos de la página 110. Sus autores sostienen que, en esta región, la desaceleración de la economía y de la fuerza de trabajo ralentizó el crecimiento del empleo pero no lo detuvo. A lo sumo, el nivel de ocupación se expandirá con más moderación a partir de 2014, mientras la desocupación seguirá descendiendo por lo menos hasta 2018.

En líneas generales, la calidad del trabajo también mejoró en América Latina. En particular, los trabajadores pobres (aquéllos cuyas familias consumen menos de dos dólares por día y por persona) experimentaron “mejoras claras y consistentes en el transcurso de la década pasada). Mientras en 2003 representaban el quince por ciento de la cantidad total de trabajadores en 2003, en 2013 representaron el 6.7 por ciento.

Según esta edición del GET, la mejora “robusta” de las condiciones laborales entre los años ’90 y la actualidad fue producto del fortalecimiento económico regional y de la intervención estatal. Al parecer, a pesar del crecimiento moderado que se registró el año pasado y que se proyecta para el futuro próximo, la precariedad laboral seguirá disminuyendo hasta llegar a menos del seis por ciento en 2018.

A priori son dos los grandes problemas que nuestra región debe enfrentar en materia laboral. El primero, de envergadura global, tiene que ver con las barreras que los jóvenes encuentran a la hora de debutar en el mercado de trabajo. De hecho, “la tasa de desocupación juvenil supera en más del doble a la tasa de desocupación adulta” y, por otro lado, “la calidad de los trabajos difiere entre jóvenes y adultos ya que los primeros concentran la mayor cantidad de empleos precarios”. La OIT no es muy optimista al respecto pues sus proyecciones auguran una disminución muy moderada del desempleo entre los jóvenes: de 2.8 en 2012 a 2.6 en 2018.

La persistencia del trabajo informal es el segundo gran problema que afecta a la región. Si bien reconoce una disminución del fenómeno, la Organización Internacional del Trabajo lo define como un problema “central” pues afecta a uno de cada dos trabajadores. Es más, la entidad reclama la implementación de políticas proactivas capaces de aumentar la productividad laboral al menos un 140 por ciento para conseguir que la informalidad se reduzca a la mitad, “proceso que podría llevar unas tres décadas”.

Hacia el final del apartado dedicado a América Latina y el Caribe, los autores del reporte exigen que el crecimiento económico sea más inclusivo, “aún cuando en el transcurso de la última década varios países de la región hicieron un progreso significativo” en este sentido. “La traducción de los resultados del crecimiento económico en políticas de bienestar social se ha convertido en actividad prioritaria de la agenda política de esta región”, afirman.

Para terminar, Espectadores transcribe los siguientes datos y cifras generales (en su mayoría, copiados de aquí) que permiten calibrar mejor la situación latinoamericana y caribeña.

En 2013 el desempleo en el mundo aumentó un seis por ciento. Esto significa que hay unas cinco millones de personas más sin trabajo. En total, son 202 millones.

En 2013, unos 23 millones de trabajadores quedaron excluidos del mercado laboral.

Si la tendencia se mantiene, habrá otros trece millones de desempleados para 2018.

El año pasado 74.5 millones de desempleados tenían entre 15 y 24 años de edad. El porcentaje de desempleo joven alcanzó el 13.1 por ciento.

En 2013, alrededor de 839 millones de trabajadores mantuvieron a sus respectivas familias con menos de dos dólares diarios, y unos 375 millones con menos de 1.25 dólares diarios.

Las condiciones del mercado laboral no registraron ninguna señal de mejora en las economías desarrolladas, incluso en los países-miembro de la Unión Europea.

Los países de Europa central y del sur que no pertenecen a la UE y los antiguos miembros de la ex Unión Soviética (Rusia, Azerbaijan, Armenia, Belarus, Georgia, Uzbekistan, Ucrania entre otros) revirtieron la crisis de desempleo cuyo pico más alto fue registrado en 2009.

En Latinoamérica y el Caribe, el crecimiento del empleo sigue provocando la expansión de la fuerza laboral. En 2013, esta región no contribuyó ni con cincuenta mil desempleados a la cifra mundial de personas sin trabajo o, dicho de otro modo, sólo le correspondió alrededor de un uno por ciento del aumento total del desempleo anual.

En el este asiático el crecimiento del empleo siguió siendo débil, tanto como el aumento de la fuerza laboral.

En el sudeste asiático y el Pacífico, el empleo se expandió 1.6 por ciento y se prevé que la cantidad de población activa con trabajo crezca en los próximos años.

En el sur asiático, los mercados laborales siguen afectados por una alta tasa de empleo agrícola/informal donde los trabajadores son mal pagos y carecen de protección alguna.

En Medio Oriente y África del Norte, la tasa de crecimiento económico no consiguió generar suficientes oportunidades de empleo para una población en franco aumento. El desempleo en esta región lidera el ranking mundial.

En África sub-sahariana, el trabajo pago es escaso. La tasa de empleo precario de 77.4 por ciento es la más alta de todas las regiones.

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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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