De Francia, con amor

Cobertura especial de Espectadores.
Cobertura especial de Espectadores.

Entre los largometrajes que compiten en la categoría internacional del 16º BAFICI, figuran las francesas Grand Central de Rebecca Zlotowski y Un château en Italie o Un castillo en Italia de Valeria Bruni Tedeschi (coproducción franco-italiana en realidad). La primera es un drama ambientado en una de las diecinueve centrales nucleares que el país presidido por François Hollande posee en su territorio para proveer energía eléctrica. La segunda es una comedia dramática protagonizada por la madre y los hijos adultos de una familia que supo ser adinerada y ahora debe deshacerse de sus bienes para evitar la bancarrota. Ambas a su manera satisfacen las expectativas de los espectadores sensibles al cine galo.

Grand Central de Rebecca Zlotowski
Quienes vieron la excelente Un profeta reconocerán en el protagonista de Grand Central el rostro del actor Tahar Rahmin. Su desempeño, el de la cada vez más solicitada Léa Seydoux y el del todo-terreno Olivier Gourmet constituyen un primer buen motivo para ver el film de Zlotowski.

La segunda razón remite a la solidez de un guión capaz de contar una historia de amor en un marco de denuncia contra una nueva salvajada del capitalismo: la contratación de jóvenes desempleados y apenas instruidos para que trabajen como peones rasos en centrales nucleares hasta que, tarde o temprano, la exposición a altas dosis de contaminación vuelva a excluirlos del mercado laboral, además de enfermarlos.

Zlotowski tensa de tal manera los hilos de ambas tramas que cautiva toda la atención del espectador. Cuesta encontrar alguna fisura en este trabajo que se destaca por la economía de palabras y por actuaciones memorables.

Un château en Italie de Valeria Bruni-Tedeschi
Menos redondita es la película de la medio hermana de Carla y ¿medio cuñada? de Nicolas Sarkozy. Por momentos, da la sensación de que Bruni-Tedeschi abarca mucho y aprieta poco en este retrato de familia que refleja las consecuencias de la crisis económica europea en los sectores acostumbrados a vivir de rentas: además de la inminente bancarrota, los Rossi Levi enfrentan el envejecimiento de Marisa, el sida de Ludovic y la desesperación de la soltera y cuarentona Louise por tener hijos.

Aunque irregular, el guión depara momentos muy bien logrados, sobre todo aquéllos filmados con sentido del humor (por ejemplo, la escena donde la protagonista espera su turno para el implante de óvulos fecundados). En cambio, pierde ritmo y frescura cuando cambia al tono melodramático.

Sin dudas, la mayor virtud de Un château en Italie radica en la conformación de un elenco que incluye a la propia directora, a Louis Garrel, a Filippo Timi, a Silvio Orlando (inolvidable en Il caimano), a la madre de Valeria en la vida real (Marisa Bruni Tedeschi) y a Xavier Beauvois (director de De dioses y de hombres). El placer de reencontrar a estas estrellas franco-italianas pesa más que los reparos ante un trabajo cuyas limitaciones distan de resultar indigestas.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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