Detengamos la barbarie

“Sumemos las múltiples voces que rechazan los linchamientos como formas de dirimir conflictos, demostrando que las expresiones bárbaras que los propician forman parte de una sociedad en la que no queremos vivir”. Ésta es la convocatoria de #NoCuentenConmigo, campaña nacional que la Asociación Pensamiento Penal lanzó antes de ayer para repudiar y reclamar el cese del ejercicio de violencia colectiva que en los últimos días mató a un joven e hirió a otros varios en nombre de la “defensa por mano propia” y del hartazgo ante tanta -“un tipo de“, corregimos en Espectadores- inseguridad.

La página web de la campaña invita a firmar un formulario para adherir a la consigna inspirada en el título de esta contratapa que Rosario/12 publicó el viernes pasado. A raíz del linchamiento que mató a David Moreira, el autor del artículo -Javier Núñez- escribió:

Muchos de los que se rasgan las vestiduras clamando que la vida no vale nada porque te matan para robarte una cartera, en estos días celebraron que se mate como escarmiento por el supuesto delito de haber intentado robarla. El valor de la vida siempre es subjetivo, pero parece haber un principio de acuerdo en ciertos sectores de la sociedad: la de cualquiera de nosotros vale mucho más que la de ellos. Lo que es insuficiente para que me cueste la vida a mí es más que suficiente para quitarle la vida a él

Lo que ocurrió esta semana en barrio Azcuénaga fue la resolución de un supuesto delito “un robo” con otro mucho peor: un asesinato brutal. La impunidad de una parte de la comunidad asumiendo el rol de verdugo parece librar a cada uno de los que intervinieron de responsabilidades individuales. Y la celebración de la muerte por parte de muchos comporta una especie de aprobación social: es la comunidad la que ejecuta; todos cargamos con ese muerto y deberíamos festejarlo porque es uno de ellos.

No… No cuenten conmigo”.

Asimismo cabe destacar el texto que dos miembros de la Asociación Pensamiento Penal publicaron para anunciar la campaña en cuestión. “La conclusión de tanta violencia es la frase que en algún lugar leímos durante estos días y que vale la pena reproducir: perdimos un ladrón, ganamos 50 asesinos“, sostuvieron Irene Massimino y Nicolás Vargas.

Aunque los canales de noticias, algunas radios y las versiones online de los diarios de mayor circulación parezcan indicar lo contrario, somos muchos los argentinos que tememos y repudiamos los linchamientos y su defensa -cuando no incitamiento- en boca de dirigentes políticos, periodistas, vecinos de a pie. Por eso Espectadores se suma a la campaña de la APP e invita a sus lectores a firmar el formulario online.

Por favor, unámonos y expresémonos públicamente para detener la barbarie.

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Contenidos complementarios
 Síntesis de todos los capítulos de La cuestión criminal de Eugenio Raúl Zaffaroni
 ¡Más visibilidad mediática para las masacres por goteo en Argentina!
 Desdoblamiento periodístico en torno a la inseguridad
 La inseguridad, cosa de locos
 Comprate una picana. El negocio de la inseguridad y su merchandising
 Congreso internacional sobre tortura en Buenos Aires. Anotaciones ciudadanas
 Dos dolores
 Sensibilidad limitada
 Buenos vecinos

 

 

 

 

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

8 respuestas a “Detengamos la barbarie

  1. Adhiero plenamente a la campaña.
    Curiosamente veníamos debatiendo un tema relacionado, en el post
    Comprate una picana…, y hace poco estuve por publicar ahí mismo un link al artículo de Rosario/12 que mencionás, pero creí que el tema estaba “caduco” para reabrirlo. Ahora veo que estaba totalmente vigente.
    Pienso que hay que seguir subrayando que la idea de “justicia por mano propia” es una mentira o falacia: no hay justicia posible en esos actos, ni siquiera la peor justicia sumaria; son actos de venganza (como decíamos en aquel debate), y peor aún, homicidios calificados (como dice Zaffaroni). ¿Quién decidió que ese ser humano al que están golpeando es un delincuente? ¿Con qué elementos cuenta para decidirlo? ¿Con qué autoridad? ¿Y en qué ley o código penal está inscripto ese castigo que aparentemente el Estado no se ocupa de cumplir y él decide aplicar por mano propia? Si vemos una foto de un linchamiento, sin un epígrafe honesto ¿quién puede diferenciar esa foto de una de un robo con violencia ensañada?

    Hace unos minutos Victor Hugo Morales decía por radio que no hay que caer en el juego de los medios que quieren hacer una campaña con este tema, cuando estas situaciones son casos minoritarios y siempre existieron (y cita algunos ejemplos de menor violencia a los actuales). Es probable que se magnifiquen para hacer creer que existe una ola de situaciones similares en todo el país, reforzando la idea de “inseguridad-por-culpa-del-gobierno-que-no-hace-nada-para-proteger-a-los-ciudadanos-comunes-de-la-delincuencia”.
    Es probable que realmente sean casos aislados, pero en la medida que se machaque con estas noticias, creo necesario que con la misma intensidad expresemos nuestro total rechazo a ese pensamiento fascista asesino que defiende este tipo de reacciones.
    Cuando uno lee en las redes expresiones a favor de los linchamientos, claramente se percibe sed de sangre y venganza en quienes escriben. Hay un deseo sádico y psicópata de salir a cazar humanos. Me niego a asociar a esos personajes con la idea de “ciudadanos honestos”, y creo que esto mismo deberíamos hacérselo notar a quienes ingenuamente puedan tener dudas de qué va la discusión.

    Por lo tanto, suscribo: no cuenten conmigo.

  2. Gracias por publicarlo, ya “firme” ( entre comillas, porque para mi firmar es papel con birome 😛 ).
    Como siempre digo, y en este caso es lo mismo, accionar como los hacen los delicuentes, es rebajarte a ese nivel. El “linchamiento” (que es la palabra de “moda”) es rebajarte a ser delincuente y no tiene justificacion.
    El unico acto que puedo llegar a “justificar” es si tu vida corre peligro en mano de alguien que intencionalmente quiere lastimarte, y tenes que hacer defensa personal para poder seguir vivo. Pero todo lo demas, no veo justificacion… Y esto me parece aberrante…

    Salute!
    Nico

  3. Suscribo a todas tus observaciones, Aberel. Como vos, también recordé nuestra discusión con Cris cuando los medios empezaron a replicar la noticia del linchamiento asesino en Rosario. Sobre todo cuando leí la parva de comentarios a favor de este proclamado “acto de justicia”.

    En sintonía con lo que dijo Víctor Hugo, creo que no es casual la irrupción mediática de estos linchamientos poco tiempo después del exabrupto -y posterior campaña- de Sergio Massa contra el anteproyecto para reemplazar nuestro Código Penal. El ejercicio de violencia colectiva aparece como la reacción -ya no de un referente político- sino “del pueblo” cansado del delito y de un Estado, no sólo inoperante a la hora de combatirlo, sino cómplice, dispuesto a flexibilizar la Ley a favor de los delincuentes.

    Muchas gracias por firmar, Nico. Como bien sugerís, quienes participan de estos linchamientos se convierten en criminales, es decir, en el tipo de persona que dicen repudiar y que piden castigar. Estos ciudadanos no ejercen justicia; cometen venganza. Y la venganza prende una mecha de violencia difícil de apagar.

    También a tono con lo que señalás, vale recordar que la figura de agresión u homicidio “en legítima defensa” sólo es aplicable cuando la Justicia comprueba que quien agredió/mató lo hizo para salvar su vida, que efectivamente corría inminente peligro. Por ejemplo, cuando una mujer hiere o mata a su (ex) marido mientras éste está golpeándola.

  4. Hoy Gerardo Romano nos dio una clase práctica de como actuar (si sos intrépido y ágil)en caso de estar em presencia de un “ílicito”.El estuvo en dos y frustró los dos (en uno ofició de héroe y en el otro de mediador )Incluso hizo una muy buena reflexión frente a los medios .

  5. ¡Hola, por favor! ¿Pueden decirme donde entrar para firmar? No encuentro la página. ¡Gracias!

  6. Mabel, al igual que María, rescato tu idea del otro comentario: “qué pasaría si confunden a tu hijo con un ladrón”. Es una lógica irrefutable, y la comparto totalmente la idea. Aunque esa lógica parece no hacer mella en quienes siguen justificando los linchamientos de una u otra manera.

  7. Bravo! Muchos de los que denuncian cierto tipo de violencia o de inseguridad no se indignan ante la violencia del hambre, del desempleo, de la vulnerabilidad social de quiénes ya nacen, muchas veces, en su cierne. La violencia es siempre un equívoco o un malo pretexto …

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