Murió Philip Seymour Hoffman. Nos queda Sandy Lyle

Empieza balbuceando la inicial “T” ( en inglés) y termina susurrando la expresión “time out”. Así, al ritmo de una respiración agitada, sibilante y con el gesto de rigor, Sandy Lyle pide interrumpir la sesión de basketball callejero para intentar recuperar el aliento y de paso convencer a su co-equiper y amigo de la infancia Reuben Feffer que desista de invitar a salir a Polly Prince, ex compañera de la escuela primaria que reencontraron días atrás por casualidad. La escena (disponible en YouTube) es desopilante desde el principio, cuando el jugador asmático ensaya extraños gritos de guerra mientras intenta -sin éxito- cada lanzamiento al aro, hasta el final en cámara lenta, cuando el mencionado Feffer choca su rostro contra el pecho peludo y transpirado de uno de los integrantes del binomio rival.

Las primeras necrológicas que las versiones online de diarios nacionales y extranjeros publicaron esta tarde tras anunciar la muerte de Philip Seymour Hoffman recuerdan a otros personajes antes que aquél compuesto para la comedia romántica Mi novia Polly, protagonizada por Ben Stiller y Jennifer Aniston. Por ejemplo, el Truman Capote recreado bajo las órdenes de Bennet Miller, el sacerdote de La duda, el Lancaster Dodd de The Master, el rara vez recordado George Willis Jr. en la remake de Perfume de mujer (que el actor definió como verdadero debut de su prolífica carrera profesional).

Es probable que, en sintonía con la prensa especializada, gran parte del público considere que Sandy Lyle es un papel menor, en el mejor de los casos un pequeño recreo entre tanta película dramática, a veces extrema como Felicidad de Todd Solondz, presuntamente provocadora como Nadie es perfecto de Joel Schumaher, excéntrica como Todas las vidas, mi vida de Charlie Kaufman o hípercomercial como Misión imposible III de J.J. Adams. Tal vez algunos espectadores hayamos elegido despedir a Seymour Hoffman con aquel rol en mente, justo por esa razón.

Es que, cuando vimos -y cada vez que volvemos a ver- Mi novia Polly, estos mismos deudos sentimos que Philip se divirtió interpretando a ese actor tan mediocre como presumido, con un único y ocasional éxito en su haber pero convencido de que podría recuperar la fama autoadjudicada con un falso documental para el canal E! y con una (conflictiva) participación en una reposición barrial del musical Jesucristo superstar, y dispuesto a evitarle a su mejor amigo un fracaso laboral encarnando una suerte de alter ego en una reunión de directorio fundamental.

A pesar de sus defectos (incluida cierta conducta escatológica), éste fue el personaje más querible de Seymour Hoffman. De ahí, su irrupción en nuestra memoria cinéfila cuando nos enteramos del inesperado fallecimiento. De ahí este homenaje a aquella escena del “time out”, versión estadounidense del “pido” argentino que ahora nosotros usamos para recuperar el aliento y encontrar consuelo en la idea de que Philip no se fue del todo: nos dejó a Sandy Lyle. 

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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

11 respuestas a “Murió Philip Seymour Hoffman. Nos queda Sandy Lyle

  1. Sentí tristeza por la noticia. Era uno de mis actores favoritos, uno de esos que yo esperaba y disfrutaba al verio actuar, no importa si la película no era tan buena. Me quedo con la sensación de que Seymour Hoffman aún tenía mucho más (y mejor) para sorprendernos, como si todavía no le habiera llegado EL gran papel protagónico.
    Aunque debe haber sido uno los actores que más brilló como segundo (o tercero) en los créditos del cine hollywoodense. Tal vez era lo suyo.
    Yo también recuerdo con mucho cariño y gracia a Sandy Lyle, pero de igual manera tengo presentes al excéntrico y detestable Freddie Miles de “Mr. Ripley”, al estudiante hiper serio que no se banca a Patch Adams, al travesti vecino del duro De Niro, y otros personajes que ahora se me escapan (dejo de lado a Capote para recordar sus papeles secundarios).
    Una verdadera pena, una gran pérdida para el cine.

  2. A mí también me entristeció la noticia, Aberel. Y como vos, creo que nos quedamos sin el mejor personaje que Philip Seymour Hoffman habría podido encarnar. Por otro lado, me habría gustado ver qué otras películas habría dirigido de tener la oportunidad (Jack goes boating sonó prometedora).

    Seymour Hoffman me gustó mucho en El talentoso Mr. Ripley, Secretos de Estado y en The master. También disfruté de su voz en Mary and Max. En cambio, lo preferí a Toby Jones en la piel de Truman Capote.

  3. Totalmente de acuerdo con Capote. Mirá vos, no sabía que había dirigido, ya mismo me pongo a buscar “Jack goes boating”.

  4. siempre quise que fuera el Ignatius Reily de una hipotética versión fílmica de La conjura de los necios, para mi Ignatius tenía su cara y sus gestos, hubiera sido genial.

  5. No se si fue unos de sus mejores actuaciones, pero si fue el papel en la cual le empece a mirar con otros ojos. Cuando hizo de compañero en patch adams e hizo el monologo frente a William, su enojo y envidia, que termina todo enojado y colorado. Fue ahi que empece a admirarlo y a gustarme. De ahi en mas, admiro (si, en presente, porque seguira vivo en sus pelis) a los “2” Hoffmas.
    Ayer me entristecio sus partida.
    Muy linda tu nota y me hiciste recordarlo con una sonrisa la escena del “time out”
    Salute!
    Nico

  6. Quise poner “2 Hoffman”, y no hoffmas, horror de tipeo 😦
    y al decir 2, el otro e Dustin, “el del Tootsie”
    Quise aclarar, por si no se entendio
    Salute!
    Nico

  7. Nico, me pasó lo mismo que a vos con esa escena de Patch Adams. Ahí me puse a prestar atención a los gestos que hacía con las manos, como marcaba la vehemencia del discurso con esos gestos, cosa que le volví a ver en otros papeles.

    Malena, también pensé lo mismo alguna vez. Creo que el único proyecto para llevar ese libro al cine se canceló hace un par de años.

  8. Mi personaje favorito de Hoffman fue aún menos mencionado que Sandy Lyle. Tengo debilidad por ese vendedor de colchones y extorsionador de Punch drunk love de Paul Thomas Anderson. Un recio que me cayó secretamente simpático.

  9. Malena, Nico, JC, Aberel, gracias por sus valiosos comentarios. Respondo tarde pues estuve sin conexión a Internet.

    Aprovecho esta brevísima intervención para confesar que ¡no recordaba que Symour Hoffman hubiera trabajado en Embriagado de amor! Por más cinéfilia que acusemos, nuestra memoria nunca deja de ser selectiva… 😳

  10. Totalmente de acuerdo con el autor de la nota, sin duda un recuerdo de un gran actor que nos deja un personaje querible. Así cómo l escena donde sandy hace la presentación frente a los del seguro en representación de Ruben.
    Muchas gracias

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