Premios Oscar 2014. Sobre dos nominaciones con poca prensa

El tralalá del Oscar despierta ansiedad aún en quienes ya declaramos nuestro hartazgo.Distribuidores y exhibidores locales tienen tiempo hasta el primer fin de semana de marzo para traer las películas con más nominaciones al Oscar, en especial aquéllas premiadas con algún Golden Globe y/o muy promocionadas por la prensa norteamericana. A esta altura, la cantidad de candidatas ya estrenadas en nuestras salas no alcanza para ensayar pronósticos ni para declarar favoritos: sería apresurado pronunciarnos en este sentido, cuando todavía no vimos Philomena de Stephen Frears, Ella de Spike Zone, Nebraska de Alexander Payne, Agosto de John Wells, Dallas Buyers Club de Jean-Marc Vallée. En cambio, sí podemos celebrar dos nominaciones con menos prensa que aquéllas acordadas a El lobo de Wall Street de Martin Scorsese, a Gravedad de Alfonso Cuarón, a Capitán Phillips de Paul Greengrass, a Blue Jasmine de Woody Allen, a Antes de medianoche de Richard Linklater, a Doce años de esclavitud de Steve McQueen, cuya reseña publicaremos la semana próxima, a El sueño de Walt Disney de John Lee Hancock, a Escándalo americano de David Russell, que la cartelera porteña estrena justo hoy.

Los seguidores de Espectadores recordarán la reseña y los uno/dos posts suplementarios que el blog le dedicó a The act of killing o El arte de matar de Joshua Oppenheimer, crudísima denuncia contra el genocidio que el Estado indonesio perpetró a mediados de los años ’60 contra un millón de ciudadanos. La elección de este film para que compita en la categoría ‘Mejor documental’ alegra, no tanto porque dé cuenta de la eventual sensibilidad socio-política de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, sino porque contribuye al esfuerzo de difusión y concientización que el director, hijo de una víctima de aquella masacre, lleva adelante.

De las declaraciones que algunos ex represores hicieron ante la cámara de Oppenheimer, sorprende la alusión permanente al cine de Hollywood, la identificación de estos torturadores con los héroes de películas de acción que en general defendían la Democracia y la Libertad contra el demonio comunista. Hoy más de uno tratará de comprender cómo o porqué Hollywood amaga con distinguir un largometraje que distorsiona la Historia a favor de los rojos, tanto que deja mal parada a la mismísima CIA.

La nominación de La cacería como «mejor película extranjera» es el segundo anuncio que celebramos aún quienes le restamos importancia al tralalá de los Oscar (sin poder ignorarlo del todo). A juicio de este blog, la ficción dirigida por Thomas Vinterberg y protagonizada por Mads Mikkelsen fue uno de los mejores estrenos de 2013; de ahí el sentimiento de satisfacción.

Por otra parte, los admiradores del cineasta danés fantaseamos con la posibilidad de que la Academia busque reparar la decisión de haber excluido La ceremonia de la competencia de fines de los años ’90. La ilusión se parece a aquélla que interpreta las cinco candidaturas para El lobo de Wall Street como una suerte de compensación hacia Martin Scorsese por la indiferencia expresada décadas atrás ante El rey de la comedia.

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