La política argentina en 10 lecciones

La quinta lección, sobre el primer peronismo.
La quinta lección, sobre el primer peronismo.

Estimado compatriota, si nuestra actualidad nacional lo inquieta y/o abruma tanto o más que sus antecedentes históricos, la solución está a pocos clics de distancia, eso sí, en francés. De hecho, basta con ingresar al diario online Médiapart y buscar el blog donde el ex ingeniero, escritor y profesor de inglés Michel Delarche publica sus lecciones para comprender la política argentina. Hasta ahora son seis, pero en principio la clase completa consta de diez.

Por el interés general que le presta a nuestro país (nótese la imagen distintiva del blog, una foto de nuestra Biblioteca Nacional) y por este artículo sobre expresiones porteñas recogidas durante un (reciente) «mes de vacaciones hispanófonas en Buenos Aires», da la sensación de que el autor de este curso rápido viaja cada tanto a la Argentina y/o la sigue de cerca a través de la prensa autóctona y francesa. Por lo demás, cuesta encontrar otros datos personales, eventualmente académicos, que permitan evaluar la rigurosidad intelectual de las lecciones impartidas.

Cuando a este detalle le sumamos la constatada ausencia de fuentes bibliográficas, algunos lectores tendemos a pensar que Delarche explica nuestra Historia y actualidad política a partir de lo que le habrán contado sus amigos argentinos y de los libros que habrá leído en forma errática, es decir, sin la sistematicidad que exige un análisis mínimamente serio. Si esta especulación es acertada, entonces el ex ingeniero contraviene los preceptos fundamentales de Médiapart, cuya presentación formal o manifiesto reivindica los conceptos de calidad, independencia, y pertinencia .

De manera muy taxativa, Delarche dedica su primera lección a cinco «diferencias de base» (con Francia, por supuesto): la Argentina 1) «no es un país laico»; 2) «es esencialmente un país de inmigrantes»; 3) «es un Estado federal deforme»; 4) «no es un país meritocrático»; 5) «es un país endémica y profundamente corrupto». En su segunda lección, el docente retrata a nuestra clase dominante en un intento de comparación, esta vez con el enfrentamiento entre el norte y el sur de los Estados Unidos, y también cita la expresión «la puta oligarchia» (sic) en boca de Guillermo Moreno. Ay, el atractivo del color local…

La tercera lección se concentra en nuestras «clases dominadas», en general víctimas de las «redes clientelistas que traman los barones locales del peronismo con sus punteros y manzaneras«. La cuarta presenta la oposición entre unitarios y federales, «acaso un eco del enfrentamiento entre jacobinos y girondinos», y utiliza la expresión «gestión clientelar» cuando, antes de mencionar al «dictador Rosas», enumera los principios (palabra que encomilla con sorna) de los federales (también incluye el populismo y la «perennidad de las dinastías políticas locales»).

Dedicada al primer peronismo, la quinta lección replica todos los estereotipos difundidos por el antiperonismo argentino y extranjero: «el primer peronismo es claramente una variedad del fascismo»; «aún hoy Perón pasa por un genio político entre muchos argentinos intoxicados por la propaganda peronista»; «en realidad fue un dirigente mediocre y cínico, de conducta complaciente con los nazis (no por casualidad tantos encontraron refugio en la Argentina de 1945)».

La sexta entrega, que data del sábado pasado, saltea el segundo peronismo (¿habrá bastado con abordar sólo el primero?)* y describe rápidamente los distintos actores que conformaron el bando antiperonista por derecha e izquierda. El autor apenas menciona a la Revolución Libertadora: la define rápidamente como el golpe de Estado de 1955, sin reparar en las características caudillescas y clientelistas de esta facción ¿republicana y demócrata?

Desde ya, Delarche no es el único individuo que cree entender la realidad y la historia de un país extranjero porque lo visita cada tanto, porque lo sigue a través de los medios, porque confía en la neutralidad de los seres queridos que habitan ese país y que le cuentan la verdad posta-posta, y/o porque leyó libros que estos mismos parientes/amigos objetivos le recomendaron. Tampoco es el único europeo incapaz de reconocer -con honestidad, y no con falsa modestia- limitaciones de índole idiosincrática y conceptual a la hora de entender lo que sucedió/sucede más allá de las fronteras primermundistas.

Lo que irrita, en este caso, es el tono catedrático del título elegido para la presunta clase de diez entregas. Se trata de un fastidio similar al que provocan los anuncios de esos cursos novedosísimos que prometen fabricar perfectos bilingües en tres semanas.

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*Actualización del viernes 15 de noviembre

El miércoles 13, Michel Delarche publica su séptima lección sobre política argentina. Presenta el segundo peronismo como el período que se inicia con el «retorno de Perón tras el fin de la proscripción de los peronistas» y termina con «la elección de Cámpora y luego la muerte de Perón y la presidencia de su viuda». El (presuntamente entendido) ciudadano francés sostiene que «la vida política en la primera mitad de los ’70 no puede ser comprendida si no se tiene en mente el revanchismo obtuso y maquiavélico de Perón y su visión estrechamente corporativa y obsoleta de la sociedad civil».

El resto del post recorre brevemente los gobiernos de facto, Alfonsín, Menem, Duhalde, Kirchner a partir de un guión claramente escrito por argentinos anti-peronistas y antiK. Otra vez impresiona el desparpajo del falso conocimiento.

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