Vuelve Astérix, sin Uderzo

“¡El 24 de octubre de 2013 Astérix y los pictos desembarca(n) en todas las librerías del mundo conocido!” anuncia el sitio oficial de la famosa bande dessinée. La semana pasada, el diario Le Figaro le dedicó este anticipo al lanzamiento considerado “uno de los eventos historietísticos más esperados de este fin de año”, primero, porque los galos ¡por fin! regresan en su formato original; segundo, porque la flamante entrega inaugura el delicado período post-Uderzo.

Desde la creación de la historieta, éste es el primer álbum (como dicen los franceses) sin la intervención directa de Albert Uderzo, que hoy acusa 86 años de edad. Aún antes de anunciar su retiro en septiembre de 2011, el socio del fallecido René Goscinny se resistía a la idea de que sus personajes lo sobrevivieran. Con el tiempo fue cambiando de opinión hasta terminar reconociendo “que no había derecho a dejarlos morir”.

Jean-Yves Ferri y Didier Conrad se llaman los herederos de la dupla fundacional. Ambos nacieron 54 años atrás, igual que el mismísimo Astérix, cuenta el periodista Stéphane Larue.

Ferri es un guionista reconocido por su humor original y su dominio del sinsentido; la editorial Hachette y el propio Uderzo lo contrataron en julio de 2011. Conrad fue convocado en octubre de 2012, para reemplazar a Frédéric Mébarki, autor del diseño de todos los productos Astérix, que tiró la esponja ante una presión demasiado grande.

El dibujante vive en los Estados Unidos y también trabaja para Dreamworks. Difícilmente les tema a las sobreexigencias.

Astérix y los pictos saldrá a la venta tras ocho o cuatro años -según el parámetro elegido- de aparente inactividad. Por lo pronto, los antecedentes más recientes son ¡El cielo se nos cae encima!, publicado en 2005, y la edición especial (o libro de oro) El aniversario de Astérix y Obélix que data de 2009.

Le Figaro subraya la envergadura de la apuesta económica que supone esta 35ª entrega. De hecho, la tirada de dos millones de ejemplares encabezaría el ranking de inversiones que la industria editorial elabora con frecuencia anual.

Astérix y los pictos se ambienta en Escocia, más precisamente en aquella confederación de tribus británicas cuyos integrantes –de probada existencia histórica– se hacían llamar “hombres pintados” o “tatuados”. La aventura arranca en pleno invierno, con el entrañable pueblo galo cubierto de nieve y sacudido por un enorme cubo de hielo que las olas del mar arrojaron contra la costa bretona. Al parecer, este fenómeno precipitará la partida de los protagonistas a la tierra del whisky, las gaitas, las kilt y del monstruo Nessie.

A fines de junio pasado, Ferri presentó la nueva historieta en Glasgow. En su cobertura, la BBC News transcribió declaraciones del guionista que adelantó otros detalles: por ejemplo, la importancia acordada a una historia de amor y, entre los típicos anacronismos que esperamos los fans, la alusión al actual movimiento independentista escocés.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

4 thoughts on “Vuelve Astérix, sin Uderzo

  1. ¿Vos qué decís, le damos un lugar a la expectativa?
    Me cuesta mucho imaginar una guión que me guste, desde la ausencia de Goscinny (ya lo dije en este blog varias veces). Al menos, la idea de que no sea Uderzo el encargado del guión, me da una pequeña esperanza.

    Hace un tiempo sospeché que “Asterix en Bélgica” (la última historia firmada por ambos) ya tenía la mano de Uderzo en el guión. Acabo de googlear el tema, y efectivamente acá dicen que eso (http://www.vandal.net/foro/mensaje/636841/se-va-uderzo-muere-una-era-del-comic/2)
    Mi olfato no falló!

  2. En principio mis sentimientos son contradictorios, Aberel…

    Por un lado, no puedo desprenderme de esa suerte de escepticismo/pesimismo/conformismo que hace que una de mis frases de cabecera sea “Todo puede ser peor” (en otras palabras, soy bastante resistente a los cambios). Por otro lado, mis prejuicios me llevan a mirar con recelo el dato laboral de Didier Conrad (ayyyyy, ¿tiene que ser un muchacho Dreamworks?).

    Al mismo tiempo, también es cierto que, por mi condición de fan incondicional, me banco todo, incluso los bodrios de difícil digestión que son las adaptaciones cinematográficas… y por supuesto el vértigo que provoca la inauguración de esta nueva era sin Uderzo ni por supuesto Goscinny.

    Será por eso que, a pesar de todo, propongo ceder a la expectativa. 😉

  3. Lo puse en Facebook, pero me puedo explayar más acá:

    No quiero ser pesimista con estas remakes de historietas pero lo voy a ser: los últimos números tanto de Astérix como Lucky Luke, dos de mis historietas favoritas de la infancia (como bien sabe Aberel), dejan muchísimo que desear. Todo cambia, desde la “gracia” de las historias hasta la composición de los cuadritos.

    Miro uno de los últimos Lucky Luke y es mucho más ingenuo, tanto en los dibujos como en el guión, que los primeros Lucky Lukes. Y lo mismo me pasa con Astérix. ¿No debería ser exactamente al revés? Y no es que yo crecí, porque vuelvo a releer mis historietas favoritas y las sigo disfrutando.

    Tal vez sea muy exigente porque para mí ambas historietas eran algo así como la Biblia.

    PD: estoy lejos de opinar que todo lo viejo fue mejor, ¿eh? Se siguen haciendo historietas interesantes. Sólo no creo en reflotar viejos éxitos, sobre todo cuando los autores originales no están involucrados.

  4. ¡Andrés! ¡Qué gusto reencontrarte por acá! 😀

    Coincido con vos en que las nuevas aventuras de Astérix y Luke Luke perdieron picardía o, como decís vos, son más ingenuas. Entiendo que esto sucede porque estas historietas -sobre todo la primera- se sometieron a las reglas del consumo masivo desde el momento en que se redujeron a la condición de mero producto -uno entre tantos- de una gran franquicia. Dicho esto, me pregunto (me pregunto de verdad, ¿eh?, no de manera retórica) si nos bancaríamos un punto final para estos personajes.

    En otras palabras, ¿qué duele menos: cierta conversión funcional a la ambición comercial de la industria editorial y de entretenimiento, o el reconocimiento de que la cosa no da para más?

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