Lorenzetti diserta sobre medios, Justicia… ¿y militancia aséptica?

Esta tarde Ricardo Lorenzetti encabezará la jornada sobre Justicia, Comunicación y Medios que el Centro de Información Judicial organizó junto con la Universidad de San Andrés en el British Arts Centre. En sus respectivos sitios (aquí y aquí), la agencia de noticias y la alta casa de estudios anuncian que, además del presidente de la Corte Suprema, disertarán la titular del CIJ María Bourdin, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú y el historiador Eduardo Zimmermann, también director del departamento Humanidades de la UdSA.

En la página del CIJ, causa un poco de gracia la inclusión de un link al «programa completo», en realidad a un folleto que repite los datos difundidos en la gacetilla de prensa. Ante el falso adelanto, los interesados en los pormenores de la charla debemos conformarnos con la invitación a reflexionar sobre «el modo en que los miembros de la Justicia dan a conocer sus fallos» (comentados por Lorenzetti y Bourdin) y «los modos de acercamiento del Poder Judicial a la opinión pública» (según apreciaciones de Ruiz Guiñazú y Zimmermann).

Mientras no se pronuncie sobre la causa Grupo Clarín-Ley de Medios, el titular de la Corte tiene todo el derecho de asistir a la jornada organizada por el Centro de Información Judicial y el departamento de Humanidades de la UdSA. El mismo derecho que algunos ciudadanos le reconocemos a Eugenio Raúl Zaffaroni -también miembro del Tribunal Supremo- cuando expone, por ejemplo, en la primera edición de un congreso de periodismo autogestionado (escribo «algunos ciudadanos» para diferenciarnos de quienes entienden que estas apariciones públicas constituyen otra prueba de «militancia obscena«).

En principio, resulta saludable que dos integrantes de la Corte Suprema de Justicia establezcan contacto con la opinión pública de manera tan disímil. En este caso, eligen contextos radicalmente opuestos para abordar la cuestión mediática: uno comparte mesa con Magdalena Ruiz Guiñazú por intermedio de la universidad privada donde el Grupo Clarín dicta su Maestría en Periodismo; el otro asiste a un evento auspiciado por el Ministerio de Trabajo de la Nación, en el cooperativizado Hotel Bauen donde también exponen los activistas Franco Bifo Berardi y Richard Stallman.

El problema surge cuando la opinión pública y quizás (por favor, nótese el adverbio quizás) Lorenzetti están convencidos de que asistir a la jornada de esta tarde es una actividad absolutamente neutra, libre de toxicidad ideológica, y en cambio consideran que aceptar la invitación del CIPA constituye un afrenta a la imparcialidad que nuestra sociedad les exige a los señores jueces. De hecho, la aplicación de este doble estándar es el verdadero motivo de preocupación, independientemente de la opinión (discutible) que nos merezca la presentación en el Britsh Arts Centre.

En esta ocasión cabe preocuparse aún más que cuando nos topamos con ciudadanos e incluso con algunos trabajadores de prensa que siguen creyendo en la probidad del periodismo pretendidamente independiente. No se trata de subestimar el daño que provoca la sacralización del denominado «Cuarto Poder», sino de tener presente cuánto más nociva resulta la creencia en la (inexistente) asepsia ideológica de algunos altos mandos del Tercero.

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