Gajes de la gratuidad

El discurso Yoda, uno de los gajes de la gratuidadEn teoría, el servicio de hosting (o alojamiento) que WordPress le ofrece a Espectadores es sin costo. Sin embargo esto no es tan así… Por un lado, quien suscribe paga una cuota anual de 30 dólares para que WP se abstenga de infiltrar avisos publicitarios en sus páginas. Por otro lado, la pretendida gratuidad tiene un precio no pecuniario: supone la aceptación de un contrato básico que limita libertades y derechos del autor del blog.

Por ejemplo, a menos que pague la habilitación correspondiente, el usuario no puede modificar elementos estructurales de la plantilla, entre ellos, leyendas predeterminadas o bien en idioma inglés o bien mal traducidas (en nuestro caso, al español). Por otra parte, no siempre puede desactivar funciones o aplicaciones que le resultan antipáticas o inútiles.

En Espectadores, los gajes propios del servicio gratuito de WordPress aparecen en los siguientes errores y desprolijidades imposibles (al menos por ahora) de corregir.

 Desatinos de traducción que parecen imitar el discurso del maestro Yoda

 Traducciones que quedaron pendientes

 Superposición de contenido suplementario
La autora de Espectadores prefiere agregar manualmente la lista de «posts relacionados» que suele acompañar cada artículo nuevo, pero la plantilla Expound no admite la inhabilitación de la función automática «Related posts» (cuyo criterio editorial deja bastante que desear). De ahí la convivencia forzada que ilustra la captura siguiente.

Por favor, a no confundir… Antes que disparar contra WordPress (cuyo servicio de hosting gratuito es muy bueno más allá de las mencionadas limitaciones y de inconvenientes técnicos muy ocasionales), esta página responde a la necesidad de deslindar responsabilidades en relación con éstas y otras desprolijidades que la bienintencionada combinación entre gratuidad y automaticidad suele engendrar.

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PD. Este post promociona la nueva página de título homónimo que Espectadores incorporó ayer, tras la renovación de su plantilla. Es una manera de pedir disculpas por errores y horrores ajenos al trabajo de quien suscribe.