Las razones del corazón, de Arturo Ripstein

Debido a una casi inexistente promoción mediática (Alejandro Ricagno escribió al respecto en La Otra), Las razones del corazón desembarcó sin pena ni gloria el miércoles pasado en el Centro Cultural San Martín. La proyección externa al circuito comercial se prolongará hasta el domingo 29 de septiembre según informa el sitio web del CCSM. Quienes vimos la película en la anteúltima edición del Festival de Cine de Mar del Plata jamás imaginamos un estreno tan deslucido para el trabajo más reciente que el reconocido Arturo Ripstein filmó con guión de su esposa Paz Alicia Garciadiego.

La presentación de este largometraje es interesante por dos razones fundamentales: la oportunidad de reencuentro con la reconocida dupla de realizadores mexicanos y la invitación, por un lado, a asistir a una versión libre de Madame Bovary y, por otro lado, a reflexionar sobre la vigencia de la novela que Gustave Flaubert publicó más de siglo y medio atrás.

En esta entrevista concedida a Página/12, Garciadiego (que viajó a nuestro país para dictar una masterclass y de paso acompañar el estreno) confiesa detestar a la decimonónica Emma porque la considera una imbécil. Seguro esta mirada despectiva inspiró la caracterización de la Emilia que protagoniza el largometraje, y que algunos espectadores encontramos tan unidimensional como la opinión de la guionista y como la personalidad estereotipada que las telenovelas suelen asignarles a sus heroínas y villanas.

De hecho, este mismo público rechina los dientes ante la ocurrencia de trasladar la historia de la pequeño-burguesa normanda a un presente cuya recreación retoma tres elementos de los melodramas catódicos de los años ’70: imagen en blanco y negro, interiores de decoración artificiosa, actuaciones excesivamente marcadas. Si no fuera por la presencia de una pantalla LCD en el living del hogar y por la referencia a tarjetas de crédito y a Internet, más de un espectador creerá estar ante una vieja soap opera mexicana.

Desde una perspectiva opuesta a la de la opinión especializada, Las razones del corazón vale menos por sus presuntas cualidades que por la discusión que suelen provocar las adaptaciones cinematográficas de obras literarias. En este caso algunos lamentamos la suerte de jibarización que Ripstein y su guionista practicaron sobre la criatura (¿el alter ego?) de Flaubert.

Sin duda, la sociedad occidental sigue engendrando Emmas Bovaríes (con perdón del plural) en pleno siglo XXI. De ahí el interés en la original invitación a imaginar este prototipo de mujer en el contexto actual. De ahí la eventual desilusión ante un intento tan mezquino y poco prometedor como la reducción de un personaje minuciosamente elaborado a la categoría de imbécil.

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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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