Contra el entretenimiento único

A un año de la feliz experiencia con Escenas de la novela argentina, la Biblioteca Nacional y la TV Pública volvieron a convocar a Ricardo Piglia para que conduzca otra serie de clases abiertas sobre literatura nacional, esta vez dedicada a la obra de Jorge Luis Borges. En la primera entrega emitida el sábado pasado, el escritor y académico volvió a desmentir la supuesta incompatibilidad entre televisión y cultura, y de paso (casi de taquito) a hacer gala de su talento para ejercer la docencia también ante cámaras.

Borges por Piglia es el título de esta nueva propuesta que pretende -y por lo visto antenoche- consigue desarticular los lugares comunes que el mundillo intelectual, la industria editorial y los medios masivos concibieron/difundieron en torno a la figura de Don Jorge Luis. Lejos de alimentar el mito del genio literario condenado a la ceguera y a la vez ascendido a sabio, este enfoque se concentra en analizar el trabajo del escritor, es decir, las lecturas que lo inspiraron, los cambios de estilo, las obsesiones temáticas, las condiciones (históricas y biográficas) de producción, la relación con el lector.

Las fotos elegidas para acompañar la primera exposición reforzaron la intención de abandonar el retrato mítico. De hecho, el rostro del Borges joven relegó a un segundo plano las imágenes que lo inmortalizaron como el viejo autor de mirada extraviada, bastón en mano y discurso balbuceante.

El bloque donde el conductor conversó con la directora del Museo del Libro y la Lengua María Pía López y de la filóloga Paola Cortés-Rocca también contribuyó al esfuerzo de des-sacralización. En este sentido resultó muy interesante la ubicación de Borges en el plano político sin abandonar la referencia literaria, en este caso, a partir de una posible comparación con sus colegas Macedonio Fernández y Leopoldo Lugones.

Piglia administra a la perfección los tiempos de su disertación, de la charla con los invitados, del último espacio concebido para responder preguntas del público presente. Como todo buen profesor, cautiva a su audiencia a partir de un discurso rico en relaciones ocurrentes (por ejemplo, entre la crítica literaria y el periodismo deportivo), apreciaciones extracurriculares (por ejemplo, sobre las virtudes culturales -no políticas- de la Ciudad de Buenos Aires) y citas tan desconocidas como reveladoras (“Hace dos o tres generaciones que dejé de ser estanciero” habría dicho Borges sobre su pretendido linaje).

Más de una memoria caprichosa y provocadora habrá aprovechado la tanda publicitaria del sábado por la noche para recordar que años atrás Gerardo Sofovich ocupaba esa franja horaria con el propósito de encontrar y premiar al mejor cortador de manzanas. El antecedente refuerza el sentimiento de gratitud hacia los programadores de una Televisión Pública distinta, sobre todo dispuesta a contrariar la moda pava del entretenimiento único.

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Comentarios relacionados
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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

7 respuestas a “Contra el entretenimiento único

  1. Fue muy interesante y hasta gracioso ,
    además lleno de perlitas (como la peli que utiliza un fragmento de Borges en su final )
    Lo que más me llamo la atención fue su tratamiento borgiano del receptor que me permitió entender su discurso pero también saber que necesito releer a Borges .

  2. Totalmente de acuerdo, Mabel. Por eso considero que la propuesta de la TV Pública y la Biblioteca Nacional también es entretenimiento. Claro, ubicado en las antípodas del entretenimiento sofovichiano, tinelliano o rialiano.
    Gracias por éste y tus otros 1, 2 comentarios. Me alegra volver a leerte en Espectadores (y en MaldeAlzheimer).

  3. La verdad es q no me importa si es entretenimiento o no ,a mi los juegos en la tele no me interesan y este programa si .Cuestión de gustos .Yo me entretengo aprendiendo y otros viendo cortar manzanas Es bueno q la tv pública cubra mis intereses .

  4. No lo pude ver porque jugaba Racing a esa misma hora, una debilidad inexplicable. Acabo de ver el programa en Youtube. Genial, como todo lo que hace Piglia. Muy bueno tu artículo, María. (Aclaración: siempre paso por tu blog, no siempre comento.) Saludos.

  5. ¡Gracias, Damián! Creo que el programa de mañana promete. Menos mal que existe Internet… si es que esta segunda clase magistral vuelve a coincidir con algún partido de Racing (perdón: mi ignorancia futbolera es crasa).

  6. Piglia,monumental en sus disertaciones. Logra entretener,entre cosas porque en una de sus intervenciones estuvo de pie,caminando.en la otra ,perdido en un sillón.
    Se aprende de todo,como dicen los chicos. Y es cierto, se advierte quer hay que volver a leerlo Por las dudas acabo de comprarme una edición nueva con obras no conocidas.Como el ejemplar está en mi casay no escribo desde alli no me acuerdo la editorial,Luego se lo copio. Cordialmenet

  7. Sin dudas, se trata de clases magistrales, Dra. Giberti. Como bien dice, dan ganas de (volver a) leer a Borges.
    Suena interesante la edición de las obras desconocidas: más de uno quedamos a la espera de los datos.
    Muchas gracias por darse una vuelta por Espectadores y dejar éste y este otro comentario.

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