Voyage, voyage de Edouard Deluc

«Voyage, voyage» se llama la canción francesa que hizo furor en las FM argentinas a mediados de los ’80 y que emisoras nostálgicas como Aspen hoy pasan cada tanto. Quizás el recuerdo de este hit que supo llamar la atención de compatriotas más bien enganchados con el rock & pop anglosajón y proclives a subestimar la música gala haya inspirado la ocurrencia de estrenar Mariage à Mendoza con el mencionado título del tema de Desireless: nuestros distribuidores habrán querido despertar la misma reacción positiva en el público que suele escaparle al cine franchute, aún cuando se trate de una co-producción (en este caso con nuestro país).

Dicho esto, el título original también tiene su atractivo, esta vez para los argentinos que mantenemos alguna relación afectiva con Francia y los franceses (no por casualidad, la comedia de Edouard Deluc se pre-estrenó en marzo pasado, en la quinta edición porteña de Les Avant-Premières) y para los franceses con una porción de su corazoncito sembrada en nuestra tierra. De hecho, la mención de la provincia cuyana anuncia el destino de un viaje que parte del propósito inicial de los hermanos Antoine y Marcus (asistir al casamiento de su primo Xavier con una muchacha mendocina) para demostrar la existencia de cierta fraternidad franco-argentina, irreductible al relato a la vez aventurero y sentimental de un reencuentro familiar.

La participación de Nicolas Duvauchelle (a cargo de uno de los roles principales) y de Benjamin Biolay (de manera secundaria) constituye otro anzuelo para los argentinos francófilos… así como las postales porteñas, sanjuaninas, mendocinas y la caracterización entre simpática (gracias a Gustavo Kamenetzky) y sensual (gracias a Paloma Contreras) de nuestra idiosincrasia estimulan los buenos recuerdos de los galos argentófilos.

En este punto cabe preguntar si Mariage à Mendoza gustará tanto como Voyage, voyage o, dicho de otro modo, si la propuesta de Deluc repercutirá igual en los espectadores suscriptos a la fraternidad franco-argentina que en aquéllos ajenos al fenómeno de comunión binacional. A priori, da la sensación de que el segundo grupo la disfrutará menos, quizás porque la encontrará un tanto pueril, por momentos demasiado complaciente (la caracterización de los personajes tiende a exagerar la presunta compatibilidad entre argentinos y franceses) y con un ligero sesgo promocional (a favor de nuestro turismo).

Al margen de estos posibles reparos, la comedia de Deluc entretiene y, por otra parte, invita a (re)descubrir actores poco conocidos como los mencionados Kamenetzky y Contreras (dicho sea de paso, hija de Patricio Contreras y Leonor Manso) y quien encarna a Marcus, Philippe Rebbot. Por último, franceses y argentinos chauvinistas celebrarán el retrato amable de una y otra nacionalidad; en cambio -vale advertirlo- los porteños deberán lidiar con algunos planos de una Buenos Aires extremadamente sucia.

————————————————————————————————-
PD. Voyage, voyage se estrenó el 8 de agosto en la Argentina. Todavía sigue proyectándose en algunas salas porteñas.